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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 04
    Septiembre
    2020

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    SOCIEDAD Oviedo

    No son casos aislados

    No son casos aislados

    Estos días me despierto más temprano de lo habitual. Vuelvo a reconocer cierta ansiedad. Siento tanto la muerte de mi tío que aunque ha bajado la temperatura no logro dormir del tirón.

    Los telediarios se han convertido en el altavoz de una pesadilla: paro, violencia, manifestaciones, saturación de datos sobre la pandemia.

    El pasado jueves, sin ir más lejos, acababa de tomar un arroz con lentejas y de pronto, sin previo aviso, emitieron unas imágenes durísimas. Se me cortó la digestión.

    ¿Cómo es posible que la policía americana esté tan podrida?, pensé.

    La América de Trump es un esperpento negacionista, clasista y racista.

    El Presidente se habrá quedado a gusto. A penas se reconocen los valores americanos. Él se ha encargado de denostarlos.

    Como ciudadana europea constatar que lo de George Floyd no es un caso aislado, es terrible.

    No digo que aquí no se cometan muchos errores y abusos pero algo así sería impensable.

    Si sufrimos lo indecible hasta por la gente que viene en patera.

    ¿Cómo pueden ellos tratar así a sus propios conciudadanos?

    Los hechos tuvieron lugar el 30 de marzo en la ciudad de Rochester. Un hombre de unos cuarenta años, afroamericano, completamente desnudo era esposado por un grupo de policías. El hombre estaba visiblemente angustiado y preguntaba a los agentes si le querían matar.

    Entonces, los agentes, lejos de calmarle, le pusieron una bolsa en la cabeza que le aterrorizó aún más.

    El vídeo fue grabado por sus familiares, precisamente, ante la impotencia y para poder denunciar los hechos a posteriori. Bromas del destino, habían llamado a los agentes para que le ayudaran, no para causarle daño alguno.

    Más tarde se supo que Daniel Prude padecía problemas psiquiátricos. Le humillaron y maltrataron frente a su familia. Durante dos minutos presionaron su cabeza contra el asfalto. Ellos, vestidos con sus uniforme y esa asquerosa prepotencia, y aquel hombre desnudo e indefenso con una bolsa en la cabeza.

    Prude murió pocos días después por la asfixia ocasionada de la que, desafortunadamente, no logró recuperarse. 

    Ahora, en pleno auge de las protestas del movimiento Blacklivesmatter, la familia ha decidido hacer públicas las imágenes.

    A veces me pregunto si hemos aprendido algo como humanidad. Quiero creer que si. Que todo esto ha tenido un sentido. Que ahora hay un latir de grupo que va más allá de los clanes familiares o de la nacionalidad.

    Deberíamos unirnos más que nunca para expresar nuestra indignación frente a abusos de tal calibre. No son casos aislados. Y espero y deseo de corazón que Trump pierda las elecciones porque esa sería una buena noticia para el mundo entero. Una forma de sanarnos un poco en plena Pandemia.

    Recuerdo la alegría que sentí cuando Obama fue nombrado presidente allá por el 2009. Entonces yo estaba esperando a mi segundo hijo y pasaba unas vacaciones en Nueva York. Paseábamos por Brooklyn cuando dieron la noticia. La gente bailaba de la emoción en plena calle. 

    ¿Qué ha pasado con esa otra América?

    Dicen que con nuestro pensamiento creamos nuestra realidad. Y que aunque cueste proyectar algo bueno hay que intentarlo. Lo estoy intentando. Seguramente cuando crucemos al 2021 dejaremos atrás parte del mal fario de este año. Espero también que la Pandemia, para entonces, esté bajo control y que podamos ir recuperándonos.

    Bajo a tomar un café. Limpio la arena de las gatas y saco la basura fuera de casa. Les doy un sobre de comida húmeda y salgo a pasear con mi perra, Sasha.

    Vuelven las restricciones en Barcelona ciudad y una vez más prefiero quedarme en casa. Toca solucionar un asunto de formatos que me impide registrar parte de mi material discográfico. Es una lata y hay que dedicarle tiempo.

    Tendría que cambiarme el ordenador ya pero a mi también me cuesta desprenderme de lo viejo.  

     

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