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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 10
    Enero
    2020

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    SOCIEDAD Oviedo

    Sobre el Satisfayer, parte 2.

    Sobre el Satisfayer, parte 2.

    Cuando Michael Lenke dio forma a su nuevo invento lo hizo pensando en que muchísimas mujeres, por circunstancias x, no habían podido nunca experimentar lo que era un orgasmo.

    Con el S, Lenke devuelve a la mujer la llave de su propio placer. Una llave de la que el hombre se había apropiado injustamente. 

    Hace meses que se rumoreaba sobre que había salido al mercado un vibrador con forma de pingüino con el que las chicas se volvían locas de placer.

    Compré el producto e inmediatamente después escribí un artículo para explicar la experiencia. El texto recibió el favor de cientos de lectores. Así que he decidido escribir una segunda parte.

    Gracias a escribir sobre un tema tabú como el placer femenino varias personas compartieron conmigo algunas de sus opiniones y creo que es interesante que el debate continúe. 

    A veces salir del área de confort de la temática de siempre conlleva alguna que otra reprimenda y a la vez muchas recompensas. Nunca antes había recibido tantos mensajes por un artículo.

    Parece ser que al conocer de qué trataba el artículo picó la curiosidad de algunos adolescentes que se tragaron los casi mil caracteres en tiempo récord. Según me explicaron a posteriori se sintieron intimidados.

    —A ese aparato le hemos declarado la guerra — aseguraron.

    —Pero… ¿por qué? —Pregunté.

    —Esto cambia totalmente las relaciones entre hombre y mujer —concluyeron.

    —Dice el refranero español — solté en un intento por relativizar—: Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Pero lejos de escucharme prohibieron a sus novias que se hicieran con el artilugio en cuestión a pesar de que ha sido uno de los regalos más deseados estas pasadas navidades.

    Lo plantearon en términos absolutos, o el Satisfayer o ellos.

    Casi me pareció conmovedor ese sentimiento de recelo desmedido.

    Los jóvenes son apasionados en su manera de mirar el mundo, en sus reacciones y se niegan a ser relegados a segundo plato y menos por un electrodoméstico que no supera los 25cm.

    Estoy convencida de que a muchos adultos, en cambio, todo esto les resulta ridículo o directamente les da exactamente igual.

    Con los años todo te da pereza y probablemente muchos son incapaces de moverse del sofá.

    No es de extrañar que terminen teniendo una vida sexual rutinaria e insulsa puesto que ven la sexualidad como un mero trámite que incluso, a veces, resulta incómodo o molesto.

    Lo que no se les ocurre pensar es que si para ellos es molesto no digamos lo que puede llegar a suponer para sus mujeres. 

    Afortunadamente no todo el mundo es así.

    Un grupo de mamás hizo una compra de varias unidades. Al compartir sus valoraciones aseguraron que el S les había cambiado la vida y que no estaban dispuestas a renunciar a ello.

    Otro testimonio fue el de una mujer de unos treinta. Explicó estar al borde de la ruptura puesto que se sentía más complacida por el S que por su pareja.

    A pesar de haberlo defendido tendría que desdecirme y reconocer que no es tan bueno si puede convertirse en un problema. Si realmente atenta contra la pareja hay que reconocerlo. Pero entonces ella me explicó que su novio tenía cero iniciativa sexual. En realidad su idea de dejarle venía de atrás, de antes de conocer siquiera la existencia del vibrador.

    Debo decir que también recibí críticas por hablar sobre temas íntimos. Algunas personas consideran que no deben tocarse ciertos asuntos. Y por supuesto la sexualidad de la mujer es algo a lo que no debería hacerse referencia alguna más que en los compendios sobre medicina.

    Pero mi columna trata precisamente sobre la mirada femenina y me resisto a dejar pasar un asunto de actualidad y más habiéndose constatado que el S mejora en mucho la sexualidad de la mujer.

    La posibilidad de conocer por vez primera lo que una puede llegar a sentir, incluso la posibilidad de ser multiorgásmica me parece suficientemente importante. 

    El Satisfayer y su inventor Michael Lenke han devuelto la esperanza a miles de mujeres incapaces de sentir, o que habían dejado de hacerlo por problemas conyugales o por falta de motivación.

    Y es cierto, en parte afecta a las relaciones con los hombres.

    De una vez por todas deberíamos aprender a ser mejores amantes. Y el mejor comienzo es tomarse la sexualidad como una aventura a la que dedicarle tiempo. Y apostar por tener una vida sexual satisfactoria.

     

     

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