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Terminado, el libro empieza
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Blog Terminado, el libro empieza - María José Barroso Crespo

María José Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria.

Sobre este blog de Cultura

La frase del escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque todo lector reinterpreta el libro que tiene entre manos, lo hace suyo y le da nueva vida.


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  • 07
    Abril
    2017

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    libros terrorismo ETA Aramburu

    Patria: el fenómeno imprescindible

    Doña María sube trabajosamente las escaleras hasta el mostrador del préstamo y, con un leve resoplido, deposita los dos novelones románticos que acaba de leer. Dibujando una sonrisa plagada de arrugas, mira el rosto afable del bibliotecario y dice resuelta. “Buenas, hijo. Ahora quiero llevarme esa de los malos, que me han dicho que está muy bien, que hay que leerla, que ya no dan miedo.” Suelta la frase del tirón, casi sin respirar, quizá para evitar cambiar de opinión y decantarse por la última de Sarah Lark, una esas historias épicas de amores enredados y heroínas dolientes que tanto entretienen su larga soledad. El bibliotecario le devuelve la sonrisa con resignación. No hace falta que le diga el título del libro. “Imposible, doña María. Tenemos todos los ejemplares prestados y está cerrada la lista de espera, de momento…”  A estas alturas, el bibliotecario también se ha acostumbrado a soltar la frase del tirón. Las peticiones de préstamo de “Patria” se han convertido en una costumbre diaria y ya directamente recomienda su compra: “Este libro hay que leerlo y hay que tenerlo.”

    El fenómeno desatado por Fernando Aramburu no se detiene y su referencia se ha convertido en imprescindible. Amenaza con prolongarse durante todo este mes hasta que culmine con el Día del Libro, el próximo 23 de abril, y más allá hasta la Feria del Libro de Madrid (del 26 de mayo al 11 de junio) No hace falta sacar a relucir la bola de cristal para saber que será una de las obras más vendidas, sino la que más, por delante de la avalancha de novedades previstas para este mes del libro en el mundo editorial. Hasta el momento las cifras impresionan: más de 150.000 ejemplares vendidos y 12 ediciones de la novela editada por Tusquets.

    El boca a boca, el método de marketing más efectivo inventado jamás, está funcionando a la perfección. Además de los valores y la consistencia de la historia creada por Aramburu, quizá la clave para interpretar semejante éxito sea la que menciona apresuradamente doña María: “Ya no dan miedo”. El terrorismo de ETA ha pasado a ser parte de nuestra historia reciente, aunque queden los últimos flecos en forma de polémica por la entrega de armas y la disolución de la banda. Estamos en un punto donde es posible recopilar vivencias y asimilarlas con la distancia de lo que sabemos acabado. Lo mismo ocurrió, en versión cinematográfica, con “Ocho apellidos vascos”, una película que arrasó en taquilla porque convirtió en humor algo que antes sólo nos provocaba inquietud, algo de lo que sólo se hablaba con incertidumbre, temor o ira. Cualquier herida comienza a cicatrizar cuando el daño se transforma en palabras que al principio se susurran, después se liberan en voz alta y, finalmente, se comparten.

    Las palabras elegidas por Aramburu para verbalizar su historia son precisas y afinadas. Ajusta al milímetro los conceptos y mezcla narraciones, personas y tiempos para conformar una especie de mapa de puntos cuyas líneas se trazan con facilidad hasta completar el imaginario colectivo de los últimos 40 años. Porque todo, o casi todo, es conocido. El mérito de Aramburu ha sido describir con detalle, a través de modelos identificables, a víctimas y verdugos y humanizarlos en el escenario más candente: el de un pueblo donde la presión social ejercida por los terroristas era tan intensa como para romper amistades y destrozar vidas. Si algo falta, desde mi punto de vista, es un acercamiento mayor y una valoración más ajustada de la acción policial y judicial, que fue la definitiva para acabar con ETA.

    Aramburu confiesa que fue un adolescente vasco expuesto a la propaganda terrorista y, tal como cuenta en un capítulo del libro donde une personajes reales y de ficción, a lo largo de su vida buscó respuestas que culminaron en este libro.

    “Escribí en contra del sufrimiento inferido por unos hombres a otros (… ) Escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quien debe abandonarla (…) Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido (…) Pero también escribí, desde el estímulo por ofrecer algo positivo a mis semejantes…”

    De sus conclusiones, sobre todo, extraemos el reconocimiento a las víctimas de ETA, el perdón y el consuelo. Ya podemos ir cerrando el libro del sufrimiento para dejarlo reposar en la estantería: imprescindible para curar el duelo definitivamente.

     

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