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Terminado, el libro empieza
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Blog Terminado, el libro empieza - María José Barroso Crespo

María José Barroso Crespo

He vivido siempre entre palabras como periodista, documentalista, escritora ocasional y eterna aspirante a bibliotecaria.

Sobre este blog de Cultura

La frase del escritor Carlos Fuentes da título a este blog porque todo lector reinterpreta el libro que tiene entre manos, lo hace suyo y le da nueva vida.


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  • 21
    Marzo
    2019

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    Cultura Poesía Día Mundial de la Poesía

    Poesía: entender o no entender, esa es la cuestión

     

    Tras ganar el premio EspasaEsPoesía, David Galán “Redry”, conocido como el joven que dejaba notas poéticas en los autobuses, confesaba: “Soy un poco moñas, muy emocional. Siempre hablo del amor y del desamor, es lo que me llama”. Ese es el calificativo que muchos aplican hoy a los amantes de la poesía. Moñas o habitantes de un territorio ocupado por cursis, románticos de medio pelo, sensibleros, frikis de las palabras y raros en general.

    Hacia 1960, C. S. Lewis escribió: “En el mapa de la lectura, el área de la poesía se ha encogido, ha dejado de ser el gran imperio de antaño para convertirse en una provincia diminuta”. Esta apreciación, que recoge en una magnífica antología Miguel Munárriz,  Poesía para los que leen prosa, ha variado significativamente. El imperio de la poesía se extiende sin fronteras gracias a Internet. Los jóvenes poetas de Twitter e Instagram dominan la frase corta, a medida de los caracteres de un tuit. Son los versos de los nuevos poetas que no todos consideran verdadera poesía, pero que vende libros y populariza a sus autores a golpe de like.

    En un reciente taller de poesía, Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía 2009 y Premio de la Crítica, entre otros) advertía sobre el desgaste de las palabras con prestigio poético, sobre el uso reiterado de palabras-comodín que nos llevan a lugares comunes, que infectan el poema y finalmente no significan nada.  Para Mestre, las nuevas propuestas poéticas son banales e insustanciales, el pensamiento poético es el “discurso de la desobediencia”, el poeta nace cuando se sale de la norma de lo establecido. Escuchar a Mestre es un viaje a través de su hermosa voz, una aventura que les recomiendo si tienen la oportunidad. Es una invitación a dejarse llevar por la imaginación y la intuición, y aceptar el reto de saborear un poema. El desafío de sentirlo, aunque no lo entendamos.

    Porque aquí está la cuestión: entender o no entender. Cuántas veces se desprecia lo que no comprendemos. Se critica la nueva poesía por ser demasiado simplona pero, del lado contrario, se rechaza la que parece demasiado críptica o compleja.

    En Poesía para los que leen prosa, Miguel Munárriz desmonta el argumento “yo no leo poesía porque es difícil, porque no la entiendo, porque tiene un lenguaje alambicado, porque es noña, porque no me cuenta nada”. Su antología, publicada por Visor, recoge poemas escritos con un lenguaje sencillo que, sin embargo, “provocan emociones y reflexiones complejas tras su lectura”.

    Los poemas que Munárriz selecciona “aproximan el poema a la impureza, a lo cotidiano, a la experiencia, y se alejan de postulados como que el poeta es un ser superior, un ser tocado por las musas, un ser que es portador de unas claves distintas a las del novelista, a las del director de cine o a las del común de los mortales”. Entre esos irrepetibles mortales encontramos a Ángel González, Luis Alberto de Cuenca, Mario Benedetti, Luis García Montero, Jaime Gil de Biedma, José Agustín Goytisolo, Jorge Luis Borges, José Hierro, Felix Grande o Jaime Sabines, entre otros.

    La poesía puede ser “un arma de placer contra el tedio y la vulgaridad, a favor de un cambio de actitud ante la vida”, tal como escribe Munáriz en el prólogo. Puede ser un desafío o un consuelo, puede ser una forma de ver la vida o de esconderse de ella. Puede ser, de hecho, como nosotros queramos y su razón nunca será estéril. Tal vez por eso, pese a etiquetas o tendencias, sigue viva y tiene corazón.  

     

    “A quien sueña de día y de noche, sueña sabiendo

    vana la ensoñación.

    Pero la sueña siempre, sólo para sentir que está viviendo

    y que tiene corazón”.

    (Fernando Pessoa)

     

    Poesía: entender o no entender, esa es la cuestión

     

     

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