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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 18
    Abril
    2018

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    Oviedo salud

    Nadena0218

    Por más que pueda parecer eterno el invierno, más tarde o más temprano, la primavera acabará floreciendo

    https://www.youtube.com/watch?v=uDkBzkA9L4s

    Son las once de la noche de este caluroso miércoles 18 de abril, cuando después de casi tres meses, retomo el Blog. Como no son horas para enrrollarme en exceso, intentaré ir al grano. Aunque ya sabéis que no es ese precisamente mi fuerte cuando me pongo delante de un teclado.

    La semana pasada me tocó volver por el HUCA con motivo de mis habituales revisiones. En este caso un poco más especial al cumplirse un nuevo año desde mi segundo trasplante. Son siete ya con éste. El tiempo vuela depediendo de para qué cosas.

    El otro día oía un comentario de lo más apropiado al respecto: para una persona que está esperando una ambulancia, el tiempo se hace eterno. Para quien conduce esa ambulancia, la duración del trayecto es casi efímera.

    Ateniéndome única y exclusivamente a mi reloj, deciros que en esta última visita al HUCA empleé ocho horas exactas. Una jornada 'laboral' en toda regla. Me tocaba primero consulta, después una de esas sangrías que me están practicando para rebajar el nivel de hierro en mi sangre y finalmente el habitual 'chute' de inmunoglobulinas, que es en lo que más tiempo echo.

    Nada nuevo sobre mi estado en general. Sigo con ese catarro casi crónico que en los últimos años me acompaña desde finales del otoño hasta principios del verano. Será el clima, serán las niñas que lo traen todo... serán, serán... lo que es seguro es que no salgo de uno para meterme en otro.

    Este fin de semana pasada sin ir más lejos me fui con uno de mis grandes amigos de la infancia, a ver a nuestro amado Sporting en el partido que tenía que disputar en Valladolid. Una excusa como otra cualquiera para salir un poco de la rutina e intentar de paso demostrarme, que quien tuvo retuvo. Error. 

    Nada más bajarme del autocar en Valladolid, después de tres horas largas de viaje, tenía una afonía por culpa del dichoso aire acondicionado, que ya no quité hasta la vuelta. Y es todavía a día de hoy que sigo tocado. Y seamos sincero: el aire era para todos igual y el único que se posó del autobús con voz de mafioso fui yo. Inútil negarlo.

    Como le decía a mi buen amigo, viajar conmigo es como viajar con un 'abuelete' del IMSERSO. ¡Qué digo!: hay abuelos con muchísima más energía y salud que la que yo puedo ofrecer. 

    Bromeaba con que mis niñas en realidad no tienen cuatro abuelos, sino que tienen cinco. Aunque eso no signifique que sean por ello más afortunadas, ya que el quinto (o sea, yo), es el clásico cascarrabias.

    De verdad os digo que quisiera tener la mitad de fuerzas y sobre todo paciencia, que tienen mis padres o mis suegros con sus nietas. Sólo espero no ser para ellas una carga anticipada. A veces pienso que cuando ellas tengan 20-25 años, yo tendré 65-70. Y viéndome cómo estoy ahora, no quiero ni pensar cómo estaré entonces. 

    Sé que este tipo de pensamientos además de inútiles no me benefician. Soy el primero en reconocerlo, pero el último en aplicárselo. Como cuando me da por pensar lo desagradecido que soy con la suerte que he tenido. Y si otras personas hubiesen sabido aprovecar mucho mejor que yo esta segunda oportunidad. Más de uno la habría merecido más que yo. Eso también lo pienso. Pero son cosas que uno no elige. Bastantes errores cometemos ya en nuestra vida con las que sí nos toca elegir.

    Como no es mi intención preocupar ni agobiar a nadie con mis problemas, he decido no compartir este post por los cauces habituales. Lo publicaré simplemente a modo de desahogo y quedará ahí para quien pudiera dar con él. Y como ya expliqué hace tiempo, que sirva también por si en un futuro mis dos niñas quisieran saber por qué papá estaba siempre como estaba. No quiero que jamás lloren lo que nunca fui.

    La primavera parecía que no quería llegar, pero finalmente ha llegado. Veremos si para quedarse definitivamente hasta que el verano le tome el testigo o si volveremos a recibir la visita de algún pariente del invierno. De momento toca aprovechar estos días de sol. Unos buenos paseos me vendrán bien para intentar recuperar en parte mi forma física, hoy por hoy por los suelos. Como siempre un fuerte abrazo a quien pudiese leer estas líneas... y mañana más.

     

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