15 de enero de 2019
15.01.2019
banner buzzeando
Fotografía

Un beso, un malagueño y una historia que contar

El español se encontraba en Tel Aviv cuando se topó con un momento muy especial

15.01.2019 | 09:04
La imagen de los dos jóvenes italianos besándose.

Dos turistas italianos, uno judío y otro árabe, pareja, querían hacerse una foto besándose en Jerusalén; los selfies no les salían bien, por lo que recibieron la ayuda de otro viajero que se encontraba por allí. Se llama Antonio Rodríguez Molina, es malagueño, y no se imaginaba lo que le iba a deparar aquel momento fortuito

La imagen de los dos jóvenes italianos besándose que tomó el malagueño Antonio Rodríguez Molina en Jerusalén. La potente imagen, un símbolo contra la intolerancia sexual y sobre el conflicto perenne entre palestinos y judíos, se ha viralizado en Italia. 

La imagen es de una potencia indudable: dos chicos jóvenes, uno judío (con kipá) y otro árabe (con pañuelo palestino), besándose en los labios, con ternura, en un lugar poco dado a expresiones de amor de este tipo, Jerusalén, Tierra Santa. Los protagonistas de la historia son dos italianos, Matteo y Riccardo (efectivamente, uno es judío y el otro árabe), pero también quien tomó la instantánea: el malagueño Antonio Rodríguez Molina.

Antonio se encontraba de viaje navideño en Tel Aviv con cinco amigos. Les apetecía mucho conocer la ciudad, que utilizaron como base de operaciones desde la que moverse a otros puntos de su interés... Como Jerusalén. «Es un lugar precioso y de un turismo muy particular, de gente súper devota», describe. El malagueño dedicó unas buenas horas a pasear por la ciudad, con el móvil todo el tiempo «buscando momentos». Y encontró uno, ése: a esos dos chicos italianos besándose para un selfie.

Entonces, no recuerda bien si Antonio se ofreció o se lo pidieron los jóvenes, terminó cogiendo el teléfono de ellos y haciendo él mismo la foto. Tras el clic y la despedida, se acercó a los amantes un grupo de hombres, «con cara de no muchos amigos». Afortunadamente, la cosa no fue a más y quedó en lo que Antonio, desde lejos, percibió como una recriminación por aquel beso. Matteo y Riccardo se fueron del lugar, sin hacer ruido ni responder a los aspavientos.


Esto, que todos hemos vivido alguna vez (¿quién no le ha hecho alguna vez una foto a una pareja de desconocidos?), quedaría aquí si no fuera porque ahora vivimos en otros tiempos, en los de internet, que ofrecen nuevos posibles finales a las historias. A su vuelta a Málaga, una de las compañeras del viaje de Rodríguez Molina se topó en Instagram con la foto que éste hizo a los novios. Se había viralizado.

Antonio se decidió a contactar con ellos. Primero, Matteo y Riccardo le agradecieron su participación en aquella la imagen, «muy importante» para ellos. Después, le han ido mandando enlaces a todo tipo de portales LGTB y medios de comunicación italianos: porque, sí, la imagen de aquel beso, entre la poética sentimental de Robert Doisneau y la reivindicación del activismo homosexual, se ha hecho tremenda popular en el país de origen de sus protagonistas.

¿Por qué es una foto tan «importante» para ellos? La respuesta la ofrecieron en su testimonio para los medios italianos: «Durante las vacaciones que pasaron en Jerusalén fueron víctimas de ataques homófobos por parte de algunos que los insultaron en la calle. De allí la idea de tomar una imagen sobre la intolerancia y el conflicto perenne entre palestinos y judíos», reflejaron hace unos días medios como Tgcom24.

Antonio está encantado con que ese momento, fugaz y entonces anónimo, haya perdurado y pueda contribuir a lograr un feliz y justo propósito. De momento, ya tiene dos amigos más, proyectos juntos... Y una historia que contar.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook