01 de mayo de 2008
01.05.2008
 

El Camín Real de La Mesa es uno de los grandes alicientes para el disfrute lúdico y deportivo

25.04.2008 | 02:00
El Camín Real de La Mesa es uno de los grandes alicientes para el disfrute lúdico y deportivo

Oviedo, Ángel

Fernández Ortega
La antigua calzada denominada Calzada Romana de la Mesa o Camín Real de La Mesa, que aún conserva su estado original en la mitad de su recorrido, es uno de los grandes alicientes para el disfrute lúdico y deportivo que proponemos en esta excursión montañera. Los historiadores, manejando varias hipótesis, señalan que en tiempos del emperador Augusto en su conquista de la región asturiana adecuó este camino, de origen prehistórico, para invadir con sus tropas el territorio de nuestros ancestros. Fue un camino militar y posteriormente económico por el trasiego de arrieros y mercancías hasta mediados del siglo XIX.


La antigua vía romana (G. R. 101) señalizada y jalonada por mojones de piedra («miliarios») tendría su comienzo, según nos indica don Claudio Sánchez Albornoz, en Vallata, en la provincia de León, y de allí seguiría el curso de los ríos Órbigo y después el Luna a San Emiliano, Torrebarrio, Torrestío y el puerto de La Mesa. Después continúa por Piedra Jueves, Cueiro, Dolia y la Cabruñana. La ruta formó parte de la antigua Cañada Vizana que enlaza, tras 488 kilómetros de recorrido, el puerto de La Mesa con el puente Lavandera (Cáceres). Uno de sus múltiples ramales procedía de Astorga. El tramo asturiano, con 60 km de longitud, avanza hasta Grao y continuaba a Gijón (Gigia) por la vía romana Lucus Agusti procedente de Lugo y más adelante, a la altura de Lugo de Llanera, por la vía de Lucus Asturum. En Biforcos de Cueiro, también denominado Cantu La Bobia de Fuexus, el camino se partía en dos desviándose con el mismo destino por Vicenturo (P. R. AS- 260) Villanueva, Tenebreo, Caces y Oviedo.


A lo largo de su recorrido asoman a la vía extensos puertos montanos jalonados de rústicas brañas de teito de escoba y piedra, así como ermitas y ventas, establecidas para dar cobijo a los viajeros que por allí transitaban.


Cueiro fue uno de los enclaves importantes en la historia de este camino, donde aún se conservan las ruinas de su capilla y ermita que estaba dedicada a Santa María o la Virgen de Cueiro. En ese elevado lugar ubicado al pie del pico Alto de La Casa y ligado a los municipios de Somiedo, Belmonte y Teverga, se celebra actualmente y en el mes de septiembre una fiesta campestre que reúne a los lugareños de las comarcas limítrofes.

A Cueiro se accede desde varios lugares, pero en la presente excursión comenzaremos el itinerario desde la localidad tevergana de Taxa (950 metros), localizada el término de la carretera TE-3 que arranca del pueblo de Entrago.

Una vez allí hemos de tomar la nueva pista de montaña que asciende por el borde occidental del pueblo entre prados y cuadras. Nos aupamos, superando los sucesivos repechos de Piedra Palomba hasta el crucero de Cabanieyes, donde la abandonamos, yéndonos a la izquierda por el viejo camino que sube en dirección la collada Bobia (1.282 metros) 3,5 km en 1 h y 10 min de marcha, cruzando anteriormente por su conocida fuente. Allí afloramos a la grandiosa vega de Taxa o de Cueiro cuyos pastizales se extienden como un oasis, a lo largo de los montes Las Troncadas y de La Berza. Enlazamos aquí, justa al pie de la flecha senderista, con la pista anterior cuya huella cruza tres puentes de madera para conectar seguidamente con el Camín Francés, como así se conoce a la variante de La Mesa.

Siguiendo su traza, variamos el rumbo al Oriente, hollando este camino cuya traza tiene más de dos metros de ancho. Avanzamos pausadamente y sin apenas desnivel, enfrentados a las recoletas imágenes de los picos La Berza, Monegro y Alto de La Casa, elegido como objetivo de la ruta. Mientras caminamos vamos contemplando restos de cabañas esparcidas por el entorno hasta alcanzar el Cantu La Bobia (1.346 m) 4,9 km en 1 h y 35 min de marcha, donde un viejo mojón de origen medieval y otro moderno hito de piedra, determinan la divisoria de los tres concejos. Estamos situados en el crucero de caminos históricos con la confluencia de la pista de tierra que desciende a la aldea de Montovo, la cual vemos dibujar su ruta por el valle homónimo cruzando más abajo por la vetusta braña de Fuexus, escalón intermedio de este recóndito desfiladero.
Nuevamente aquí abandonamos el camino, yéndonos por una senda que se arrima entre carrascos al perfil oriental del pico Alto de La Casa, en cuya cara norte se localiza una cueva osera. Nos vamos hacia la cima siguiendo inicialmente el perceptible sendero que trepa por la arista de la montaña, que nos ofrece bonitas panorámicas a los paisajes del entorno; Las Ubiñas, La Serrantina y los Cebolleos de Somiedo. A nuestros pies ya se contempla también el pueblo de Montovo y más al Norte la sierra de La Manteca.

Por fin alcanzamos la cima (1.437 m) 5,7 km en 2 h de marcha, que está coronada por un buzón montañero en forma de piolet.


Tras la parada de rigor, retomamos el pulso a la ruta prosiguiendo al Poniente por el perfil cumbrero agotando la extensa cima que descansa en el Campo de Cueiro. (1.413 m) 6,3 km en 2 h y 20 min de marcha, Por allí vemos el discurrir del camino real que se dirige al puerto de San Lorenzo por la cercana Cuendia de la Celada y el Llano Fasquero. También observamos el arranque de la pista de tierra que desciende a La Bustariega por La Senra y La Chalga.


En Cueiro tomamos de nuevo contacto con el camino real, próximos al miliario 27 acercándonos después al panel senderista con el afán de retornar al punto de partida en el Cantu La Bobia. Vamos descendiendo y a los pocos metros ya asoman las ruinas de Cueiro, lugar por donde el camino real baja con suavidad apegado a la ladera sur del pico. La amplia traza, amurallada de piedras llega al Cantu La Bobia, donde iniciamos de forma reiterada, el camino que confluye en Taxa.

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