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Jambrina apunta alto

El piloto es el actual campeón de España y tercero del mundo de su categoría y se ha convertido en un referente en el trial, deporte en el que quiere llegar a profesional

Pablo Suárez trata de salvar un obstáculo durante una de las pruebas.

Pablo Suárez trata de salvar un obstáculo durante una de las pruebas.

"Cuando en el garaje de casa ves motos es fácil que al final te subas a una de ellas". La reflexión es de Manolo Suárez, aficionado a las dos ruedas desde siempre. Y sí, la afirmación es real y es lo que le pasó con su hijo. Se llama Pablo Suárez Jambrina y lleva encima de las motos desde los 4 años, cuando probó una de pequeño tamaño. "Desde entonces no se bajó", dice Manolo.

Ahora Pablo tiene 17 años y acaba de cerrar una temporada más que brillante con títulos al alcance de muy pocos: campeón de España en TR2 y tercero en el mundial de 125 c.c. en su año de debut en esta competición. "Ha sido una temporada muy interesante", comenta Manolo. "Estoy muy contento, mucho", añade Pablo.

La trayectoria del joven piloto invita al optimismo. Y es que lleva cinco años compitiendo en los que ha ido evolucionando y ganando peso dentro del ranking de pilotos. Además, estos años le han servido para ganar también en madurez tanto en el terreno personal como competitivo. Para muestra un dato: en los últimos cinco años ha ganado tres campeonatos de España y en otro logró un cuarto puesto. A esto hay que sumarle el éxito en el Campeonato del Mundo, donde "por un punto se le escapó la segunda plaza".

El Mundial constó de pruebas en diferentes circuitos: España, Italia, Portugal y dos citas en Japón. "La experiencia fue increíble, sobre todo en Japón", indica Pablo, que, a pesar de los éxitos, tiene los pies en suelo. A su lado, siempre está su padre, que le aconseja y le lleva por el camino correcto. O eso intenta. "Él está contento, motivado, pero siempre le dije que esto tenía que ser un hobby, que primero eran los estudios", explica Manolo.

Pablo es un piloto serio e inteligente. Siempre le ha gustado el trial, ya sea con motor o sin él. La temporada en la que finalizó cuarto en el Nacional, Pablo acabó tercero en el Mundial de biketrial y segundo en el Nacional. "Compaginaba la bici y la moto hasta que tuve que elegir", señala Pablo. A juzgar por los resultados, la elección no ha podido ser más positiva.

Pablo finalizará este curso el Bachiller y es entonces donde se plantean cotas mayores. Retos muy ambiciosos. ¿Pasar a profesional? Es una de las posibles salidas, aunque de momento Pablo seguirá entrenando y ganando madurez encima de la moto. "El año que viene quiere estudiar una Ingeniería", dice su padre.

El joven piloto entrena en el Condado (Laviana), donde hay un monte ideal para la practica del trial. El Naranco o el circuito preparado en la Escuela de Trial Factory, equipo al que pertenece Pablo, completan los lugares donde el piloto perfecciona la técnica encima de la moto.

Pablo ya esta en plena fase de preparación de una nueva temporada. Saldrá a por todas, aunque es consciente de que no será sencillo. Entrena tres días a la semana y en su mente ya está Arnedillo, en La Rioja, donde comenzará el Campeonato de España. Y en mayo dará comienzo el Mundial, donde Pablo subirá de categoría y competirá en Trial 2. "Será más complicado, es una categoría donde se concentran pilotos de mucho nivel", explica Pablo. En el Mundial hay tres categorías y por delante de Trial 2 sólo está Trial GP. "Será un reto bonito", añade.

A Pablo le apasiona el trial, una modalidad muy diferente al motocross o enduro. "El trial parece más tranquila que el resto de disciplinas, pero también aparece la tensión, el peligro de las caídas", indica Pablo, cuyo objetivo pasa por "llegar a la máxima categoría". En ella está uno de sus referentes, el piloto gallego Gabriel Marcelli. "Su trayectoria se parece a la mía, de hecho llegamos a competir juntos", indica. Además, y como el resto de aficionados al trial, Toni Bou es otro de sus ídolos.

Así es Pablo Suárez Jambrina, un piloto que apunta alto y que tiene detrás el apoyo de su padre. "Hasta hace poco hacía de mochilero en las pruebas, ahora ya voy con un profesional". El mochilero, en el mundo del trial, es aquella persona que acompaña al piloto en cada prueba. "A mi padre le debo todo, él fue quien me metió en esto", concluye el piloto.

El tiempo dirá hasta dónde llegará Pablo y qué obstáculos se encontrará en el camino. De momento, ha superado, y con nota, los retos a los que se ha enfrentado. Le quedan muchos, y seguro que pasará por encima sin caerse.

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