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El reconocido cocinero Antonio Cosmen consigue grabar a una pareja de osos apareándose en el Puerto de Leitariegos: “Es una maravilla poder verlos”

Durante todo el mes de abril se están dejando ver diferentes ejemplares por esta zona del concejo de Cangas del Narcea

Consiguen grabar a dos osos apareándose en el Puerto de Leitariegos (Cangas del Narcea)

Antonio Cosmen

Puerto de Leitariegos (Cangas del Narcea)

Es difícil ser testigo del momento de apareamiento de osos en libertad, pero hace dos días el reconocido cocinero Antonio Cosmen, del Puerto de Leitariegos (Cangas del Narcea), lo consiguió. Prácticamente, cada tarde sale a dar un paseo por la carretera de ascenso al Puerto desde Cangas del Narcea, y lo hace con la vista puesta en el monte que le rodea para poder disfrutar de la naturaleza en estado puro. De este modo, casi a diario consigue avistar algún oso por la zona del emblemático Cueto de Arbas y su laguna. Pero la tarde del domingo, ese momento de conexión con la naturaleza le sorprendió permitiéndole asistir al instante de intimidad de una pareja de plantígrados.

Es una de las múltiples escenas que ha podido disfrutar en sus paseos a última hora de la tarde durante este mes, cuando los osos han retomado su actividad con la llegada de la primavera. “Hace unos días pude ver un gran oso paciendo un prado y luego echándose una siesta de tres cuartos de hora y este lunes avisté dos oseznos jugando y había unos rebecos muy cerca, estaban todos conviviendo”, describe.

“Es tan atractivo por ser el más grande de nuestros bosques”

Poder ser testigo del día a día de la especie para él es “una maravilla” y reconoce el magnetismo que tiene: “Es un animal tan atractivo porque es el más grande de nuestros bosques y lo podemos observar en libertad”.

No obstante, confiesa que se le divide el corazón cuando avanzado el verano comienzan a producirse daños en las cabañas ganaderas de los vecinos de la zona. “Ahora mismo tienen mucha comida en el monte y se mantienen más alejados de la población, pero a medida que se acaba la comida comienzan a producirse los daños y generan muchas pérdidas”, lamenta.

Por ahora, se centra en disfrutar de la parte buena de vivir rodeado de osos, que es la oportunidad de poder observarlos de forma natural, con un simple paseo, a distancia y sin adentrarse en el monte.

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