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Los alumnos del Alejandro Casona dan una segunda vida a la basura a través del arte

Los escolares de Cangas del Narcea reinterpretan obras del Museo de Bellas Artes de Asturias con materiales reciclados y sorprenden añadiéndoles efectos de luz ultravioleta

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Cangas del Narcea

Convertidos en guías de museo por un día, los alumnos del colegio Alejandro Casona de Cangas del Narcea fueron los encargados de presentar este miércoles las obras que han creado dentro del proyecto "El museo mola. SOS basura perdida" a integrantes del colectivo Amigos del Museo de Bellas Artes de Asturias, de quienes parte la iniciativa educativa “El Museín”, en la que se enmarca el proyecto escolar. Los escolares se encargaron de explicar el proceso creativo, los materiales empleados y la transformación de conocidas obras que se exponen en el Museo de Bellas Artes de Asturias en nuevas creaciones con un mensaje medioambiental.

El centro recreó en su sala multisensorial una particular extensión de la pinacoteca asturiana, donde las reinterpretaciones realizadas por el alumnado sorprendieron por sus efectos de luz ultravioleta y materiales reciclados convertidos en arte para llamar la atención sobre una realidad que a menudo pasa desapercibida: la basura que se abandona en el entorno.

La propuesta del colegio cangués partió de uno de los ejes habituales de trabajo del centro en la recta final del curso: la educación ambiental. De este modo, seleccionaron obras presentes en el Museo de Bellas Artes de Asturias relacionadas con la naturaleza y las recrearon empleando materiales reciclados, dando una segunda vida a residuos destinados inicialmente al desecho.

“La reinterpretación está hecha con materiales reciclados y con cosas que irían para la basura. Nosotros les damos otra vida y las convertimos en arte”, explica Aleida del Campo Fernández, tutora de segundo curso e impulsora del proyecto en el centro.

Además, aprovechando las características de la sala multisensorial del colegio, equipada con iluminación ultravioleta, los trabajos incorporaron pinturas fluorescentes que permiten descubrir una segunda lectura de las obras cuando se apagaban las luces.

Así, bajo la iluminación convencional, el visitante contempla una obra artística aparentemente tradicional. Sin embargo, al quedar la sala a oscuras emergen los residuos ocultos integrados en la composición. “A simple vista ves una obra de arte, pero está hecha con materiales normales y materiales reciclados. Cuando se apagan las luces vemos solo la basura que tantas veces ignoramos”, destaca Del Campo.

La profesora explica que la idea surgió de una reflexión cotidiana: “Normalmente, vamos caminando, vemos basura y la ignoramos”. Precisamente esa “basura perdida” a la que alude el título del proyecto pretende llamar la atención sobre aquellos residuos que permanecen en el entorno sin que se les preste atención.

Las distintas clases escogieron obras de autores de referencia para llevar a cabo sus reinterpretaciones. Entre ellas pudo verse "Corriendo por la playa, Valencia", de Joaquín Sorolla; "Recogiendo manzanas", de Nicanor Piñole; "La gran vendedora de ostras", de Joan Miró; "Bodegón de cocina", de Luis Meléndez; "Filandón", de Luis Álvarez Catalá; "La cueva de Covadonga", de Genaro Pérez Villaamil; "Laminación", de Alejandro Mieres, o "La vuelta del pin de rosa", de José Uría.

La experiencia también sirvió para conectar diferentes áreas de aprendizaje. “Lo hicimos sobre todo en el área artística, pero también trabajamos Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Lengua. Es un proyecto interdisciplinar”, explica Del Campo.

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