El duro inicio del hospital de Cangas del Narcea, que cumple 40 años: "Éramos cuatro pelagatos en la inmensidad del océano"
El centro sanitario es hoy el "vertebrador socia" de una de las zonas geográficamente más complejas de Asturias, contribuye a fijar población y dar vida a la comarca

A.M.S.

El Hospital Carmen y Severo Ochoa de Cangas del Narcea cumplió este junio cuarenta años convertido en mucho más que un centro sanitario. En una comarca marcada por la dispersión geográfica, las largas distancias, el envejecimiento de la población y una orografía especialmente complicada, el hospital representa "seguridad, empleo, arraigo y futuro".
Para conmemorar el aniversario, el Servicio de Salud del Principado de Asturias, Sespa, elaboró un vídeo que se presentó este jueves en el que usuarios, trabajadores, antiguos responsables y profesionales de distintas generaciones reconstruyen la historia del centro. Sus recuerdos permiten comprender la dimensión de un hospital que nació "entre dificultades", pero también rodeado de ilusión y de un profundo compromiso con el territorio.
Uno de los participantes recuerda que acudió por primera vez al hospital el mismo día de su inauguración. Habla de una jornada "cargada de esperanza", después de años de trabajo para conseguir que el proyecto saliera adelante. La adquisición de los terrenos había sido especialmente compleja y el entonces alcalde tuvo que afrontar críticas por el coste de la operación. Cuatro décadas después, el tiempo, sostiene el testimonio, "terminó dándole la razón".
Escasas comunicaciones y nulo transporte público
El centro se convirtió en uno de los grandes valores de Cangas del Narcea y de toda la comarca suroccidental. Hasta entonces, numerosos vecinos "debían recorrer decenas de kilómetros para someterse a una prueba, acudir a una consulta o recibir atención especializada". Algunos desplazamientos alcanzaban los 30, 40 o incluso 90 kilómetros, en localidades con escasas comunicaciones y sin transporte público adecuado.
La creación de puntos periféricos para la recogida de muestras y la extensión de los servicios sanitarios por distintos concejos supuso una auténtica revolución. "Permitió acercar la atención a los pueblos y evitó que los pacientes tuvieran que realizar largos viajes para someterse a procedimientos básicos", se reseña en el documental, que emite imágenes del servicio asistencial de 1991.

Imagen aérea del hospital cangués, incluida en el video que recuerda sus cuarenta años. / Ana M. Serrano
El hospital atiende un territorio que representa aproximadamente el 20 por ciento de la superficie de Asturias, pero en el que reside únicamente alrededor del dos por ciento de la población, según los datos ofrecidos por el director de Atención Sanitaria de Cangas del Narca, Enrique Sommer. La distancia hasta los principales hospitales de la región puede superar una hora en coche, circunstancia que, unida al envejecimiento y a la dispersión de los habitantes, otorga al centro una identidad propia.
En el vídeo se define al hospital como "el vertebrador social y sanitario de una de las zonas geográficamente más complejas de Asturias", lo que define su gran identidad. También se destaca su importancia económica y demográfica. Más de 600 personas trabajan en el área sanitaria, muchas de ellas jóvenes, lo que contribuye a fijar población, mantener el sector servicios y conservar la vitalidad de una comarca muy afectada por la crisis de la minería y la despoblación.
"Éramos cuatro pelagatos"
El testimonio de Rafael Suárez del Villar, primer gerente del hospital, es clave para recordar los inicios. Para el video rememora la precariedad y la intensidad de aquellos primeros meses. "Éramos cuatro pelagatos en la inmensidad del océano", afirma al recordar el reducido equipo con el que comenzó a funcionar el centro.
Aquellos profesionales tuvieron que poner en marcha los servicios prácticamente desde cero. Médicos, personal de enfermería, técnicos y trabajadores de diferentes áreas asumieron el reto con entusiasmo y una gran capacidad de colaboración.
Suárez del Villar resume la velocidad con la que se desarrollaron aquellos trabajos con otra frase contundente: "Lo que en otros hospitales se hizo en cuatro años, aquí se hizo en un mes".
Una plantilla "joven con ganas de sacar adelante el proyecto"
Los primeros trabajadores recuerdan un hospital todavía en obras, al que iban llegando los equipos y el material necesario para abrir las urgencias, los laboratorios y las distintas unidades. Era una plantilla "joven, con muchas ganas de sacar adelante el proyecto". Para algunos de ellos, aquellos dos primeros años continúan siendo el mejor recuerdo de toda su trayectoria profesional.
Los testimonios muestran también cómo evolucionó el centro. Los primeros laboratorios realizaban gran parte del trabajo de forma manual. Las peticiones se registraban una a una, los resultados se distribuían en casilleros y los técnicos tenían que descifrar las firmas de los médicos. Con el paso del tiempo llegaron la informática, nuevos equipos, más técnicas diagnósticas y una plantilla más amplia.

Un momento de la jornada de recuerdo en el teatro Conde Toreno de Cangas. / Ana M. Serrano
El hospital fue incorporando especialidades, ampliando sus servicios y renovando su tecnología. En sus primeros años no disponía de TAC, cafetería ni aparcamiento. La adquisición del primer escáner contó con la colaboración de los ayuntamientos del área, que financiaron una parte importante del equipo. También participaron en la compra del primer mamógrafo.
Un trato cercano que permanece
A pesar de los cambios tecnológicos y asistenciales, los profesionales consideran que el hospital "conserva su principal seña de identidad: el trato cercano, personalizado y humano".
Los usuarios recuerdan en los videos la atención recibida durante sus ingresos, partos o consultas, mientras que los trabajadores destacan el compañerismo y el ambiente existente desde los primeros años. Algunos llegaron al hospital siendo muy jóvenes y desarrollaron allí toda su carrera; otros relatan el orgullo que supuso poder trabajar en su propia comarca sin verse obligados a desplazarse a las áreas centrales de Asturias.

Público durante el acto. / Ana M. Serrano
Uno de los testimonios resume así su importancia: el hospital no solo ofrece salud y cuidados, sino que también proporciona" seguridad, trabajo y vida al pueblo". Su apertura puso fin a numerosos viajes interminables hacia Oviedo y evitó que muchas familias tuvieran que abandonar la comarca para recibir asistencia sanitaria. Lleva "cuarente años latiendo en el corazón rural".
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