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El sueño asturiano del madrileño Óscar G. Tablado: rescatar la casa familiar de Trascastro (Cangas del Narcea), una joya con al menos cinco siglos de historia

Este empresario de 39 años decidió apostar por un negocio de turismo rural cuando, hace tres años, se derrumbó el tejado de la vivienda

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Trascastro (Cangas del Narcea)

Los mejores recuerdos de infancia del madrileño Óscar G. Tablado están en Asturias, en la pequeña aldea de Trascastro, en Cangas del Narcea. Durante toda su vida, sus vacaciones de verano han sido sinónimo de regreso al concejo cangués y siempre soñó con la idea de emprender en este territorio donde se hunden sus raíces maternas. Cuando se derrumbó el tejado de la casona familiar, conocida como casa de Francisquín, sintió que era el momento y se lanzó a transformarla en un complejo de turismo rural. El proyecto "La casona de Francisquín" está en marcha y espera iniciar las obras durante este verano.

Madrileño de 39 años, Óscar G. Tablado estudió Empresas y también Nutrición de Animales y desde muy joven sabe lo que es emprender. Actualmente regenta una empresa del sector de los animales que marcha bien y cuenta con un equipo solvente, lo que le permite disponibilidad de tiempo para enrolarse en esta nueva aventura. "Es el proyecto de mi vida, mi sueño", sostiene. Si bien, da cuenta de las numerosas dificultades que se está encontrando para poner en marcha este ambicioso reto.

Más allá de rehabilitar un tejado

"El proyecto va mucho más allá de rehabilitar un tejado, es hacerlo todo de nuevo, desde la toma de agua a la electricidad y está siendo muy complicado. También lento en cuanto a burocracia", señala, al tiempo que confiesa que no se había imaginado jamás la dificultad de llevarlo a cabo. Eso sí, agradece las facilidades encontradas a nivel local.

Con todo, no se rinde, porque es un proyecto que nace desde el corazón y con el objetivo de mostrar al mundo la belleza de una parte de Asturias absolutamente desconocida. "Cangas es la Asturias que nadie conoce. En Trascastro puedes descubrir cómo era la vida hace cien años y te conecta con la tierra. Quiero transmitir todo eso a las siguientes generaciones y también a la gente que quiera descubrir este valle con un modelo de turismo sostenible y de calidad y que sea compatible con las personas que aún viven aquí", apunta.

En Trascastro (o Trescastru, en asturiano) aún hay cinco casas habitadas por personas que le conocen desde niño y también a su familia. Cuenta Óscar que su madre, Raquel Tablado Moncó, fue la última mujer en Casa Francisquín y en esta aldea canguesa. Ella siempre inculcó a los suyosel amor por esta aldea del valle del río Naviego. La casa, escriturada en 1883, pero con documentos que hacen pensar que fue levantada en el siglo XVI, fue siempre el punto de reunión de la familia, hasta el fallecimiento de su abuela, en 2002. A partir de ahí, dejó de utilizarse y fue deteriorándose con el paso del tiempo.

Foto antigua de sus familiares en la casona.

Foto antigua de sus familiares en la casona. / Archivo familiar

"Siempre he tenido esa casa en mi mente, mi vínculo con ese lugar es muy grande", señala el empresario, que finalmente compró la vivienda al resto de herederos y se lanzó. También a abrir un perfil en redes sociales donde está contando su aventura asturiana y que ya cuenta con más de 100.000 seguidores. "Me puse a hacer vídeos pensando que nunca llegarían a nadie y he descubierto que mucha gente comparte historias parecidas sobre el pueblo donde han pasado su infancia. Que algo tan privado conecte con tanta gente, ha sido algo maravilloso", apunta.

El proyecto, diseñado por el estudio gijonés "Maas", plantea convertir la casona en cuatro apartamentos, pero también en un museo etnográfico que muestre la evolución de la vida campesina. Estará en la planta baja del inmueble, que el promotor quiere conservar prácticamente intacto. "Quiero respetar la casa al máximo y que la gente que la conoció la vea igual que siempre", cuenta. Al edificio principal, con escudo en piedra, se le suman dos paneras y una casa pajar. Si todo va bien, este bello enclave recibirá a los primeros turistas en dos años y Óscar verá cumplido su sueño de recuperar una casa que siempre sintió como su lugar en el mundo.

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