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ArtePenlés sale a la calle y triunfa con sus creaciones artesanales en Cangas: delantales y costureros se agotaron en una hora

Los usuarios del CAI Penlés exhiben y venden sus creaciones en el centro de la capital canguesa y destinan los beneficios a fines solidarios, una excursión y la compra de nuevos materiales

Compradores en el mercadillo de la cooperativa Artepenlés.

Compradores en el mercadillo de la cooperativa Artepenlés. / D. Álvarez

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Cangas del Narcea

Los delantales fueron los primeros en desaparecer del expositor. Apenas había transcurrido una hora desde que la cooperativa ArtePenlés, del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) Penlés, instaló este jueves su puesto en el centro de Cangas del Narcea cuando ya se habían agotado. Poco después ocurrió lo mismo con los costureros. El resto de artículos elaborados de forma artesanal por los usuarios del centro también despertaron el interés de los vecinos, que durante toda la mañana se acercaron para comprar y colaborar con el proyecto.

La iniciativa forma parte del programa Educación Emprendedora, Ciudad Industrial Valnalón, a través del proyecto "Una Empresa en mi Centro", y permitió acercar al corazón de la villa el trabajo que realizan durante todo el año los integrantes de la cooperativa.

Algunos integrantes de la cooperativa.

Algunos integrantes de la cooperativa. / D. Álvarez

En el puesto pudieron encontrarse productos prácticos y decorativos elaborados mediante técnicas de restauración, manualidades y cestería, siempre bajo los principios de la producción sostenible y las conocidas como tres R: reducir, reutilizar y reciclar.

La cooperativa ArtePenlés funciona desde 2005 y está integrada actualmente por 14 personas. Aunque cada miembro desempeña una función dentro del proyecto, todos coinciden en señalar que el verdadero valor del trabajo está en el esfuerzo compartido. "Trabajamos en equipo y nos ayudamos unos a otros", destacan.

Para Pablo Martínez y Jorge Martínez, el mejor momento llega cuando abandonan el taller y sacan sus creaciones a la calle. "Lo que más nos gusta es vender", reconocen satisfechos al ver como la gente se interesa por sus productos y se van agotando.

Manuel Sierra, José Manuel Alonso y Pablo Martínez en la zona de la caja del mercadillo.

Manuel Sierra, José Manuel Alonso y Pablo Martínez en la zona de la caja del mercadillo. / D. Álvarez

José Manuel Alonso, sin embargo, disfruta especialmente de la fase previa, cuando las ideas empiezan a tomar forma. "A mí me gusta el trabajo de creación, es muy entretenido", señala.

Por su parte, Manuel Sierra pone el acento en el ambiente que se ha creado dentro de la cooperativa. "Nos llevamos muy bien, que es lo principal, y nos coordinamos muy bien", afirma.

El proyecto mantiene un marcado carácter social. Los beneficios obtenidos se destinan a tres fines: una parte se dona a una asociación u ONG —la destinataria de este año aún está por decidir; el pasado fue la Fundación Unoentrecienmil, que lucha contra la leucemia—, otra se reserva para realizar una excursión con los participantes y el resto se reinvierte en la compra de materiales con los que elaborar las piezas del próximo curso.

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