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El prao del Molín de Cangas de "bote en bote": la romería que preludia el Carmen y no se pierden los cangueses

"Es una fiesta joven por los años que lleva celebrándose, pero muy querida", destacan los romeros

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Cangas del Narcea

La fiesta comienza mucho antes de que suene la música. La noche anterior, peñas y familias acuden al prao del Molín para delimitar el espacio que durante toda la jornada del sabado será su particular sede social. Mesas, carpas y mantas empiezan a ocupar el terreno en un ritual que se repite desde hace 26 años por iniciativa de la peña Barriga Hubiera.

"Ya es una tradición", resume Marge Veiga, presidenta de una de las peñas que acude puntual a la llamada, la pena La Mecha. Por la mañana llega la sesión vermú y cada pandilla celebra la jornada a su manera: en una caseta, alrededor de una mesa o sobre una manta compartida con amigos.

Para los cangueses, la cita es mucho más que una romería. Supone el pistoletazo de salida a las fiestas del Carmen y la Magdalena (cuyo punto central es la Descarga del día 16 de julio) y se ha convertido en uno de los encuentros más esperados del calendario local. "Es una fiesta joven por los años que lleva celebrándose, pero muy querida", destaca Marta Veiga, consciente de que Cangas no contaba antes con una celebración de estas características, en la que no hay actos religiosos ni una administración pública que tutele el programa.

26 años de vida y una evolución "impresionante"

La evolución "ha sido impresionante". Mateo Morán, natural de Cangas pero residente en Oviedo, regresa cada verano a su villa natal para participar en una jornada que define como "familiar". "Es el día en el que nos juntamos los que vivimos aquí y los que estamos fuera", explica este miembro de la peña El Morteo. Las ganas del encuentro y de la fiesta se notan desde el mediodía.

En el prao del Molín se come como mandan las romerías asturianas: tortillas, empanadas, y comida preparada en casa, aunque cada vez son más quienes optan por encargar el menú o acudir con su propia parrilla. Lo que no falta es el ambiente de convivencia.

Desde Barriga Hubiera se muestran "orgullosos" del crecimiento de la fiesta y del cariño con el que los vecinos han acogido este punto de encuentro. Lo que comenzó como una reunión entre amigos es hoy una fecha marcada en rojo por los cangueses y una celebración que, después de 26 años, parece tener asegurado el futuro. Este año, el calor hizo pasar apuros a los romeros, pero "si hay fiesta se puede con todo". Las gaitas se encargaron de anunciarla durante toda la jornada.

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