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Los gigantes enseñan a los más pequeños en Cangas del Narcea

El taller "Conociendo tradiciones" acerca a una nueva generación la historia, el baile y la magia de estas piezas, fundamentales en las comparsas canguesas

Desfile de gigantes y cabezudos en Cangas del Narcea.

Desfile de gigantes y cabezudos en Cangas del Narcea. / Demelsa Álvarez

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Ana M. Serrano

Ana M. Serrano

Cangas del Narcea

Los gigantes y cabezudos volverán a hacerse pequeños en Cangas del Narcea por unas horas para acercarse a quienes algún día tendrán la responsabilidad de mantenerlos vivos. Este mates, el patio del Ayuntamiento acogerá una nueva edición del taller "Conociendo tradiciones", una actividad dirigida a niños y niñas de entre tres y 14 años que busca "transmitir la historia, los secretos y la emoción" que acompañan a estas figuras festivas.

La iniciativa nació el pasado año de la mano de la Asociación Amigos de Gigantes y Cabezudos. Su propósito era que los más jóvenes, tanto los de Cangas como quienes visitan la villa durante el verano, pudieran descubrir qué son los gigantes y cabezudos, cómo se construyen y de qué manera se bailan.

"Queríamos que los niños conocieran qué son y cómo son, porque muchos los ven desfilar, pero no saben todo el trabajo y toda la historia que hay detrás", explica Leticia Álvarez, portavoz de la asociación.

La primera edición tuvo una gran acogida. Participaron 28 menores y la experiencia resultó tan positiva que este año el taller regresa con 30 plazas. Cinco miembros de la asociación se encargarán de acompañar a los participantes. Entre ellos hay maestras, profesoras y otras personas colaboradoras que ayudarán a los pequeños durante las distintas actividades.

El taller combinará "la historia con la práctica". Los niños aprenderán cómo se porta y se baila un gigante, una tarea que requiere equilibrio, coordinación y confianza. También conocerán el proceso de creación de un cabezudo y el trabajo necesario para conservar y restaurar estas figuras.

Nueva propuesta creativa

El pasado año, los participantes elaboraron su propio cabezudo utilizando un globo como base, sobre el que fueron colocando capas de papel hasta darle forma. Para esta edición, la asociación prepara "una nueva propuesta creativa", avanza Álvarez, posiblemente relacionada con la realización de una careta.

Más allá de las manualidades, el encuentro permitirá descubrir que los gigantes y cabezudos forman parte de una tradición extendida por numerosos lugares de España y de Europa. La asociación hablará de comparsas más antiguas y de otras localidades asturianas que también mantienen viva esta costumbre, como Moreda.

Los participantes conocerán, además, las particularidades de las figuras de Cangas del Narcea: cuántas son, cómo se bailan, qué materiales forman sus estructuras y de qué manera se restauran después de años de desfiles, golpes y exposición a la lluvia o al sol.

"Bailar un gigante es una cuestión de equilibrio. Las estructuras no tienen ruedas y es la persona que va dentro quien debe sostenerlas y darles movimiento", señala Álvarez. La forma de bailar también diferencia unas tradiciones de otras. La asociación ha investigado cómo se mueven estas figuras en otros lugares, incluso en países como Bélgica, para comprender mejor la riqueza y la diversidad de esta manifestación cultural.

Más de veinte años recorriendo las calles

Los gigantes y cabezudos llevan "más de veinte años", según el colectivo, formando parte de las celebraciones de Cangas del Narcea. Entre sus figuras se encuentran personajes como el príncipe y la princesa, la bruja y otras figuras que, después de décadas de actividad, han tenido que ser restaurados para continuar saliendo a las calles.

La Asociación Amigos de Gigantes y Cabezudos se constituyó hace cuatro años con el objetivo de cuidar estas piezas, organizar sus salidas y asegurar la continuidad de la tradición. Su historia está estrechamente vinculada al grupo de gaitas cangués "Son de Arriba", cuyos integrantes han acompañado desde hace años los desfiles y han aportado la música imprescindible para dar vida al cortejo.

La música, esencial

Porque un gigante no desfila solo. Necesita a quien lo porte, a quien marque el paso con la música y a quienes esperen su llegada desde las aceras. Los gigantes, los cabezudos y los gaiteros forman parte de una misma celebración colectiva.

"Ellos sin nosotros y nosotros sin ellos no seríamos lo mismo", resume la portavoz sobre la relación entre las figuras y los músicos.

Para la asociación, enseñar esta tradición a los niños "es tan importante como restaurar las figuras". Cada año son más los pequeños que esperan con ilusión las jornadas festivas para poder ponerse un cabezudo y recorrer las calles. Esa participación demuestra que no se trata de una costumbre encerrada en el pasado, "sino de un patrimonio vivo que sigue despertando curiosidad y entusiasmo".

Saldrán a pasear los días 15 y 21 de julio.

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