Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La maquinaria trabaja para devolver la normalidad a Llamera, en Cangas del Narcea, tras la gran tormenta: "Es impactante ver el trabajo de una vida destruido en menos de 15 minutos"

Una fuerte tormenta desbordó el arroyo que atraviesa el pueblo cangués arrastrando lodo, árboles y rocas que sepultaron una vivienda, vehículos y caminos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Llamera (Cangas del Narcea)

Llamera, en Cangas del Narcea, intenta volver a la normalidad después de que el jueves por la tarde, debido a una fuerte tormenta, el arroyo que cruza el pueblo bajase desbordado, arrastrando a su paso lodo, árboles y rocas. Un material que impactó directamente contra una vivienda de la localidad, Casa Manón, que quedó completamente rodeada por el material arrastrado, que también entró en el interior de la vivienda, estropeando todo a su paso. Incluso varios vehículos de la familia: un coche y dos tractores fueron arrastrados por la fuerza del agua, quedando uno de ellos sepultado por el lodo.

La maquinaria enviada por el Ayuntamiento de Cangas del Narcea trabajaba este viernes para retirar el material de los caminos. Mientras, los vecinos se afanaban en limpiar el depósito del agua, ya que buena parte de las casas se quedaron sin suministro y, si en alguna llegaba a salir algo por el grifo, era barro.

“Es impactante ver todo el trabajo de una vida así, destruido en menos de 15 minutos”, lamentaba Lorena Riesco Rodríguez, que vive junto a su madre, Mari Paz Rodríguez, y su hermano, Pedro, en la casa afectada. De hecho, los dos hermanos se encontraban en el interior de la vivienda cuando se produjo la tromba de agua. “Solo llovió dos minutos y de pronto bajó todo, no nos dio tiempo a reaccionar”, relata. Tenían el portón de entrada protegido con listones de madera en previsión de la tormenta, “pero lo que no esperábamos es que llegaran piedras, árboles y la cantidad de tierra”, describe. Recuerda que la llegada de la tromba sonó como “una bomba” en la puerta de su casa y lo único que los consuela es que este episodio se saldó sin daños personales y que, con ayuda de los vecinos y los bomberos, lograron salvar a todos los animales de la ganadería.

El vecino Francisco Cadenas recuerda que, tras los incendios del pasado agosto, advirtió a las autoridades que visitaron el pueblo que tenían “un barranco del Poyo en pequeño” (en referencia a la catástrofe sufrida en Valencia por la DANA) y que se debería realizar alguna actuación de prevención, “pero no se hizo nada y por desgracia el tiempo me dio la razón”, lamenta. Además, denuncia el abandono del monte y el temor a que los incendios vuelvan a reproducirse en la parte que se salvó de las llamas el pasado año.

En menor medida, la tormenta también provocó arrastres en Genestoso, donde dañó caminos, muros de fincas y hasta medio centenar de rollos de silo, así como en Villarín de Limés. Las tres localidades recibieron el mismo jueves la visita del alcalde, José Luis Fontaniella, y del consejero de Movilidad, Alejandro Calvo, mientras que este viernes fue Borja Fernández, coordinador de URA, quien se acercó a hablar con los vecinos y ofreció a los ganaderos colaboración para reponer el forraje estropeado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents