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Los incendios del pasado verano causan “un desastre ambiental” en los ríos de Cangas del Narcea: los arrastres de las tormentas cubren el fondo del cauce de lodo

La asociación de pescadores “Fuentes del Narcea” solicitan un estudio para evaluar los daños en el ecosistema fluvial y alertan de que el barro ha llegado desde el Cibea hasta la cabecera del embalse

Río Narcea a su paso por Cangas del Narcea.

Río Narcea a su paso por Cangas del Narcea.

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Cangas del Narcea

Los incendios que arrasaron los montes de Cangas del Narcea el pasado mes de agosto siguen dejando una profunda huella en el territorio casi un año después. Si hace apenas unas semanas las fuertes tormentas de julio volvieron a poner el foco sobre pueblos como Llamera, Genestoso y Villarín de Limés, donde los arrastres de lodo, piedras y árboles procedentes de las laderas calcinadas provocaron importantes daños, ahora la preocupación se traslada al cauce de los ríos. Los pescadores de la asociación Fuentes del Narcea alertan de que el material arrastrado hasta el río Cibea puede haber desencadenado una de las mayores afecciones ambientales que recuerdan en este ecosistema.

La inquietud ha llevado al colectivo a contactar con la dirección general de Planificación Agraria, que dirige Marcos Da Rocha Rodríguez, para solicitar un estudio que permita conocer el alcance real de los daños. El objetivo es analizar cómo ha afectado la sedimentación provocada por los lodos no solo al Cibea, sino también al Narcea, donde el barro ha llegado hasta la cabecera del embalse, ya en el concejo de Tineo.

Detalle del barro acumulado en la orilla del río Narcea a su paso por Cangas del Narcea.

Detalle del barro acumulado en la orilla del río Narcea a su paso por Cangas del Narcea. / R. D. Á.

El presidente de la asociación, Román Herrero, explica que la situación es especialmente preocupante por el escaso caudal que presentan actualmente los ríos. "Ahora el agua está clara, dentro de lo que cabe, pero no ves el fondo. Parece que el río estuviera sucio y es porque hay sitios que tienen 20 centímetros de lodo", señala.

El problema añade, no es únicamente el impacto sobre las truchas, sino sobre toda la cadena biológica del río. "Queremos hacer un estudio para saber cómo ha afectado ya no a las truchas, que también, sino sobre todo a la microfauna, a los microinvertebrados e insectos. Debajo de las piedras no hay vida; el río es un barrizal", lamenta.

Los pescadores aseguran que la situación es inédita. "Esto aquí nunca pasó. Desde Sonande hasta el embalse el río está cubierto de lodo", afirma Herrero, que considera imprescindible disponer de datos científicos antes de valorar posibles actuaciones de recuperación.

Herrero recuerda que la prioridad son los afectados por los arrastres en pueblos como Llamera, donde una casa ha quedado casi sepultada por el lodo tras las tormentas, no obstante, quiere hacer visible que el río también está pagando las consecuencias de los incendios. "Lo principal son los vecinos, pero esto también tiene que servir para concienciar de los efectos que tienen los incendios", subraya.

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