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Brindis al Sol (y la Luna) en Cangas del Narcea tras el éxito del eclipse: "Las expectativas estaban altas y se cumplieron"

El sector hostelero, comercial y turístico celebran los buenos resultados de una jornada astronómica que dejó entusiasmados a los numerosos visitantes, muchos del extranjero: "Fue una pasada"

A la izquierda Paz Rodrigo y al lado, Ángel Luis Flórez, brindando por el éxito de observación del eclipse, en Cangas del Narcea.

A la izquierda Paz Rodrigo y al lado, Ángel Luis Flórez, brindando por el éxito de observación del eclipse, en Cangas del Narcea. / Lucía Rodríguez / LNE

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Lucía Rodríguez Alonso

Cangas del Narcea

Mientras la niebla jugaba una mala pasada en buena parte del litoral asturiano y parte del interior, dejando a muchos con las ganas de ver el eclipse el pasado miércoles, en Cangas del Narcea y resto del Suroccidente, el cielo estuvo completamente despejado y fue un privilegio verlo desde cualquiera de sus excepcionales altos y miradores.

Gente, este jueves, de terraceo por Cangas del Narcea.

Gente, este jueves, de terraceo por Cangas del Narcea. / Lucía Rodríguez

Así las cosas, este jueves, día de nuevo soleado mientras gran parte de Asturias sufrió de nuevo las nubes, en las calles, terrazas, comercios y bares cangueses no se hablaba de otra cosa y con orgullo. Hubo mucho trabajo, antes y después, para los hosteleros. «Tuvimos muchísima gente, sobre todo por la mañana, antes de subir a las montañas de los alrededores. Desayunos, empanadas, tortillas y embutidos…», señaló al pie de la barra Miguel Ángel Álvarez, uno de los socios del restaurante Del Río. También Olga Fernández, desde el Acebo, recordó el despliegue del miércoles, aún impresionada por el volumen de visitantes: «Fue algo extraordinario, en todos los años que llevo aquí nunca había visto a tanta gente junta».

El ambiente en la villa no engañó a nadie desde primera hora de la mañana. Álvaro Rodríguez, pastelero y panadero del Isclo, lo confirmó tras el mostrador. «La verdad es que ya lo notamos mucho ayer (por el miércoles), había más movimiento por el pueblo, se notaba que venía mucha gente de fuera y un tráfico enorme de coches. Por la tarde se quedó el pueblo desierto. La gente subió a las zonas altas para poder ver el eclipse. Y hoy por la mañana se nota que muchos se quedaron aquí a dormir y siguen paseando para conocer el pueblo», destaca.

Resaca, día después del eclipse en Cangas del Narcea

Adrián Romero, y a su lado María Palanca, ambos de Madrid. / Lucía Rodríguez / LNE

En el Restaurante Blanco, su cocinero y propietario, Pepe Ron, analiza lo que ha significado este evento para la villa: «Las expectativas estaban muy altas y la verdad es que se cumplieron. A nivel de público fue tremendo. Tenemos claro que aquí están los mejores puntos para verlo, como el Alto del Acebo, Santarbás o Leitariegos. Vino mucha gente de la costa, de la zona de Luarca, porque allí había mucha niebla y aquí las condiciones eran perfectas. Este mismo miércoles tengo una mesa de seis personas de Madrid que han venido a comer y su intención es quedarse cuatro o cinco días más aprovechando el viaje», explica Pepe Ron.

Pepe Ron, en el Blanco.

Pepe Ron, en el Blanco. / Lucía Rodríguez / LNE

Huyendo de la costa

Esos visitantes «fugados» de la niebla costera se repartieron por todas las terrazas. En una de ellas Adrián Romero apuraba su bebida al sol junto a su pareja. «Somos de Madrid, pero mi familia es de aquí. Estábamos en Luarca y decidimos venir pitando al Acebo porque allí iba a ser imposible verlo. Como conocemos la zona sabíamos que aquí íbamos a tener éxito, y fue algo maravilloso», cuenta Romero emocionado a LA NUEVA ESPAÑA.

Resaca, día después del eclipse en Cangas del Narcea

Álvaro Rodríguez. / Lucía Rodríguez / LNE

«Estuvimos llenos con clientes de todas partes de España, además de franceses o holandeses. Por la mañana hubo muchísimo trabajo, lo importante es que todos se marcharon muy contentos, porque tuvieron la suerte de ver el eclipse en el Acebo», confirma África García, directora del Hotel Truita.

En la Sidrería Narcea, el trasiego de sidras y platos fue incesante. Su propietaria, María Adela López, repasó los datos de una jornada histórica mientras servía una mesa. «El día del eclipse tuvimos lleno para comer, pero es que ya desde la noche anterior se notaba muchísima gente de fuera, no solo españoles, sino también franceses e ingleses que llevaban unos días por aquí para no perderse el momento».

Por la izquierda, Julián Mandrión , Francisco Castro, y Brais Martínez, en Cangas.

Por la izquierda, Julián Mandrión , Francisco Castro, y Brais Martínez, en Cangas. / Lucía Rodríguez / LNE

Sentado en esa misma sidrería estaba con su familia Borja Méndez, madrileño:«Llevamos en Cangas desde el lunes. Vimos el eclipse cerca del mirador de Monte Furao, y de paso aprovechamos para visitar Muniellos y conocer toda la zona. Tuvimos muchísima suerte con el tiempo y nos quedamos aquí hasta el domingo».

Entre los apasionados de la astronomía está Julián Mandrión, quien paseó por el centro junto a dos amigos. «Vine hace dos días para verlo, me quedé en casa de un amigo y subimos al Alto del Acebo. Incluso acampamos allí, el eclipse fue una pasada y luego nos quedamos viendo las Perseidas con un telescopio», relata el extremeño.

Miguel Ángel Álvarez, ante su bar-restaurante, en Cangas.

Miguel Ángel Álvarez, ante su bar-restaurante, en Cangas. / Lucía Rodríguez / LNE

Turismo al alza

Ángel Luis Flórez y su mujer, Paz Rodrigo, disfrutaron del vermú previo a la comida. Flórez explicó: «Llevo aquí 21 años y antes parecía que en julio y agosto bajaba un poco el ambiente, pero este año hay muchísimo turismo, no sé si por el tiempo o por eventos como el eclipse. El Acebo estaba petado y se ha visto a muchísima gente de fuera de Asturias e incluso del extranjero en bares y restaurantes». Su mujer presenció el momento desde una ubicación privilegiada y cómoda. «Yo lo vi desde casa, vivimos en un cuarto piso y lo disfruté desde la ventana con el cielo completamente azul. Lo que más me apetecía ver era el momento de la oscuridad total y cómo volvía a salir la luz», indica.

El impacto del eclipse sobrepasó incluso los límites del concejo, alimentando la actividad de las comarcas vecinas. Tamara García, dependienta de Panadería Manín, vivió el fenómeno a pocos kilómetros. «Lo vi en Pola de Allande, en el alto de Campo del Río. Trabajé por la mañana y se notó muchísimo turista que venía a propósito para esto. Había mucha afluencia y la gente venía a comprar empanadas y dulces para llevarse a la montaña».

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