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El Puente Colgante de Cangas, un icono sobre el Narcea: “Es una de las estructuras más fotografiadas de esta villa”

La pasarela peatonal diseñada para unir El Fuejo con el centro de la localidad es una foto fija de los turistas

El Puente Colgante, icono de Cangas del Narcea: “Es una de las estructuras más fotografiadas de esta villa”

Demelsa Álvarez

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Cangas del Narcea

Benedicto Linares era un niño cuando su familia se mudó a vivir al barrio de El Fuejo, en Cangas del Narcea, a principios de los años setenta del pasado siglo. Eran de los primeros en llegar a un barrio en construcción, diseñado por el vanguardista arquitecto cangués José Gómez del Collado (1910-1995). Con sus ojos de niño fue testigo de la construcción de una infraestructura clave para la conexión del barrio con el centro de la villa canguesa, que pronto se convirtió en un icono y, por tanto, en un lugar de visita obligada para todo el que llega a la capital canguesa. Se trata del Puente Colgante, diseñado también por Gómez del Collado.

La pasarela peatonal fue construida para facilitar el acceso de los vecinos del nuevo barrio al centro en tan solo un par de minutos. Pero su diseño hizo que pronto se convirtiese en algo más que una solución técnica para Cangas del Narcea.

"El puente es lo más importante que se hizo por el barrio, es la obra que más valor le dio y es nuestro nexo de unión", asegura Linares, que señala que aparte de los beneficios para la movilidad de los vecinos, también se ha convertido en la puerta de entrada de visitantes al barrio.

Por la izquierda, Laureano López, Blanca García, José Ángel Rodríguez y Benedicto Linares, vecinos de El Fuejo, ante el Puente Colgante. | D. ÁLVAREZ

Pedro Segura Yari, María Yari, Pedro Segura y David Segura Yari, visitantes de Cartagena, en el Puente Colgante cangués. / D. A.

La estructura con base de hormigón suspendida en el aire por cables de tensión, llama la atención. Más aún cuando se atraviesa, puesto que es móvil y al poner un pie en ella se aprecia un suave balanceo que se incrementa con el número de personas que la cruzan. Una experiencia única a la que pocos se resisten, pero que no es apta para personas con vértigo o miedo a las alturas. En datos, cuenta con una longitud de 70 metros de luz, es decir, no tiene más apoyos que los situados a sus extremos y se eleva 25 metros sobre el río Narcea. Otra de sus peculiaridades es que es prácticamente transparente.

El material utilizado como cerramiento está compuesto por bastidores metálicos cerrados con malla de gallinero. El objetivo era hacerlo permeable al aire para no comprometer su estabilidad. No obstante, se consiguió también ofrecer a quien lo cruza unas espectaculares vistas panorámicas de la villa, especialmente de su casco antiguo y su Puente Romano, otro de los puntos clave de la visita a Cangas del Narcea.

De este modo, los vecinos se encuentran a menudo y con mayor intensidad en verano con grupos, familias o parejas tomándose fotos a la entrada o a mitad del puente. La mejor instantánea es la que incluye a la espalda la Basílica. También con anécdotas de personas a las que les cuesta atravesar el puente o quienes no logran llegar a la mitad y retroceden rápidamente a tierra firme.

"Nosotros estamos acostumbrados y ya ni percibimos su movimiento, pero sí que se mueve, no es la primera vez que ves gente que no puede cruzar y se da la vuelta, mientras que para nosotros el puente es primordial", asegura Laureano López, vecino del barrio.

De hecho, recuerdan que su inauguración en 1973 no supuso ningún recelo por parte de los vecinos. "Al contrario, para los vecinos fue un alivio, evitaba un gran rodeo con cuestas para llegar al centro de Cangas a hacer la compra", apunta Benedicto Linares, que rememora que era a los entonces niños, que jugaban libremente por el barrio, a los que quienes llegaban con la compra invitaban a empujar los carros cargados con la compra por la cuesta hasta los portales.

El Puente Colgante, un icono sobre el Narcea

Sarah Lorenzo fotografía a sus padres, Mari Sol García y David Lorenzo. / D. A.

La familia barcelonesa compuestas por Mari Sol García, David Lorenzo y Sarah Lorenzo García recorrieron el Puente Colgante tras salir de la oficina de Turismo, situada a pocos metros, en la Casa de Cultura. "Se mueve un montón, me ha dado mucha sensación y más cuando nos hemos cruzado con más gente", confiesa Mari Sol García, que explica que han llegado a Cangas del Narcea por su propuesta gastronómica apta para celiacos.

Una vez cruzado el puente los visitantes tienen la opción de dirigirse hacia el parque de Los Nogales para acercarse al río y luego recorrer el casco antiguo o también la de adentrarse en el barrio de El Fuejo, que además de su único bar, un supermercado y un colegio de Educación Infantil, cuenta con otro atractivo turístico y de ocio, su parque infantil construido a principios de la década de los 2000, ideado por los arquitectos cangueses José Ramón Puerto y Geles Sánchez y premiado por su diseño.

"Este es un barrio tranquilo, de gente trabajadora y vemos que gracias al parque se incrementa la actividad con la llegada de jóvenes, familias y algunos turistas", detallan los vecinos, que aseguran que la llegada de visitantes no interfiere en su día a día.

El Puente Colgante, un icono sobre el Narcea

La familia vallisoletana compuesta por Eva Murguía, Rubén Bocos, Diana y Laura Bocos Murguía, en el Puente Romano de Cangas. / D. A.

Otro punto de interés

Otra de las imágenes de la villa de Cangas del Narcea tiene como protagonista otro puente, el conocido como Puente Romano aunque es medieval. Conduce al barrio de Ambasaguas, donde se encuentra la capilla del Carmen, convirtiéndose la zona en el epicentro de las fiestas canguesas.

+Claves

Cómo llegar. Cangas del Narcea se encuentra en el suroccidente de Asturias. La principal vía de comunicación desde el centro de Asturias es la carretera AS-15, conocida popularmente como corredor del Narcea, porque transita paralela al río Narcea. Desde la meseta la puerta de entrada a Cangas del Narcea está en el Puerto de Leitariegos, en el límite con la provincia de León.

Qué ver. Tras visitar la plaza La Oliva con la Basílica y cruzar el Puente Colgante, el visitante puede dirigir sus pasos hacia el parque de los Nogales, para pasear a la orilla del Narcea y recorrer el casco antiguo. Además, se encontrará con varias rutas digitales, a través de códigos QR, para descubrir los palacios y casonas que se reparten por la villa o la arquitectura de José Gómez del Collado.

Más allá de la villa. Aparte de la villa, el extenso concejo de Cangas del Narcea ofrece muchas posibilidades ligadas a su entorno natural. Una de sus joyas es la reserva integral de Muniellos y su entorno con el bosque de Moal y las vistas desde el Centro de Interpretación situado en Oballo. Una actividad muy atractiva que ofrecen diferentes empresas es la observación de fauna, con especial presencia del oso.

Gastronomía. Una seña de identidad del concejo es su vino amparado por la Denominación de Origen Protegida Cangas. En las proximidades de la villa se puede disfrutar del paisaje de viñedo y de diferentes bodegas que ofrecen experiencias de enoturismo. Además, la gastronomía tradicional está presente en las cocinas de los restaurantes del concejo, con oferta apta también para personas con celiaquía.

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