Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Cangas del Narcea

Discreción, respeto y acompañamiento sereno ante una tragedia

Qué importante es respetar el dolor. Qué importante es saber estar en silencio. Hay momentos en los que, ante una tragedia, lo que se espera tanto de las instituciones como de los políticos que las representan es precisamente eso: discreción, respeto y acompañamiento sereno.

El penúltimo viernes del paso mes de noviembre, hace tan solo unos días, a raíz del accidente en la mina de Vega de Rengos en el que perdieron la vida dos mineros, ese delicado momento pedía cercanía con las familias y sobriedad en las formas. En situaciones así, la presencia pública cobra sentido, y está más que justificada cuando se orienta a respaldar, escuchar y estar cerca sin ocupar el protagonismo.

Sin embargo, la comunicación realizada por el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, en redes sociales durante esas horas fue percibida por muchas personas como poco oportuna. Detallar de manera tan personal su trayecto, su preocupación o el impacto emocional que le suponía la situación trasladó el foco hacia su vivencia, cuando lo verdaderamente importante eran las víctimas y sus familias.

En un contexto de duelo, la ciudadanía suele agradecer un liderazgo firme, sobrio y centrado en lo esencial: apoyar a los afectados y coordinar la respuesta institucional con prudencia y respeto. Por eso, quizá habría sido preferible una comunicación por parte del presidente más contenido, evitando una exposición tan constante de emociones o circunstancias personales.

Resulta llamativo, además, el contraste con otras autoridades presentes —alcaldes de Cangas del Narcea y Villablino, responsables institucionales y representantes políticos de diferentes ideologías — que acompañaron desde la discreción, sin grandes declaraciones ni protagonismo, priorizando el respeto al dolor de las familias.

Las tragedias exigen mesura. Y, sobre todo, exigen no convertir el duelo colectivo en un escenario comunicativo. En esos momentos, menos, es más: estar, apoyar y callar cuando corresponde también es una forma de respeto.

Tracking Pixel Contents