18 de junio de 2020
18.06.2020
La Nueva España

Abren juicio oral por asesinato a los tres detenidos por la muerte del anciano asfixiado en su garaje de Santander

El Juzgado de Instrucción nº 4 de Santander ratifica la prisión provisional sin fianza y remite la causa con jurado a la Audiencia

18.06.2020 | 16:27
Abren juicio oral por asesinato a los tres detenidos por la muerte del anciano asfixiado en su garaje de Santander

El Juzgado de Instrucción nº 4 de Santander ratifica la prisión provisional sin fianza y remite la causa con jurado a la Audiencia

El Juzgado de Instrucción nº 4 de Santander ha decretado la apertura de juicio oral contra los tres detenidos por la muerte del anciano que fue encontrado en su garaje de la calle Beato de Liébana de Santander asfixiado, maniatado y amordazado en febrero de 2017. La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la viuda de la víctima, piden para cada uno de ellos 35 años de cárcel por asesinato, dos robos con violencia y detención ilegal.

En un auto dictado el 22 de mayo y al que ha tenido acceso Europa Press, el magistrado Luis Enrique García Delgado mantiene a los acusados en prisión provisional sin fianza, y remite la causa a la Audiencia provincial para la celebración de juicio con jurado.

Los acusados son dos hermanos del País Vasco y un vecino de Santander, que fueron arrestados de manera escalonada. El primero, Paulino G.L., vecino de Getxo (Vizcaya) de 66 años, fue detenido en octubre de 2018, después de que en septiembre se difundiera una llamada telefónica suya, efectuada al día siguiente de los hechos desde una cabina de Vitoria y alertando a Cruz Roja de Madrid de que una persona precisaba auxilio en la capital cántabra.

En febrero del año pasado fueron detenidos el hombre de Santander, Juan Carlos C.S., y unos días después el tercer implicado, Ricardo G.L., hermano del primero.

El auto señala que los tres acusados sabían a través de Juan Carlos, quien frecuenta bares del centro de Santander, que la víctima, de 81 años, tenía en su casa una caja de caudales de gran tamaño (-"como las del Oeste según decían por el barrio"-), así como varios inmuebles en venta, y se pusieron de acuerdo para cometerun robo en su domicilio, para lo que Paulino, residente en Vitoria y amigo de Juan Carlos desde hacía muchos años, se desplazó desde esta ciudad junto a su hermano Ricardo, residente de Bilbao.

Para preparar el delito y conocer los horarios y rutinas del anciano a lo largo de diciembre de 2016 y enero de 2017, hicieron varias llamadas de control a su domicilio desde cabinas públicas de la calle Cardenal Herrera Oria de Santander, y averiguaron que habitualmente salía de su casa por la mañana e iba andando a un garaje de su propiedad sito en la calle Beato de Liébana de Santander donde guardaba su vehículo y varios pájaros y donde pasaba la mañana.

MURIÓ ASFIXIADO, AMORDAZADO Y MANIATADO

El 4 de febrero de 2017, sábado, los dos hermanos entraron al garaje con gorros negros y guantes para que el anciano les diera las llaves de la caja fuerte y de su domicilio. El auto relata que la víctima trató de resistirse pero los acusados le redujeron y golpearon, causándole contusiones en dedos y varias fracturas costales.

Le ataron fuertemente las manos y los pies de forma separada y luego entre ellos a la espalda, atándole además a un columna del local. "Con la finalidad de acabar con su vida o aceptando este resultado dada la violencia empleada", continúa el auto, le metieron un trozo de tela de gran tamaño en la boca, lo cubrieron con cinta adhesiva y encima le colocaron un bufanda a modo de mordaza tapando boca y fosas nasales.

Después le envolvieron la cabeza completamente en plástico transparente, colocándolo boca abajo, sin ninguna posibilidad de respiración ni movimiento, "dejándole ya fallecido o moribundo".

A continuación se dirigieron al domicilio del anciano en la calle Alcázar de Toledo, donde abordaron a su mujer por la espalda y la llevaron a la fuerza a una de las habitaciones mientras le decían que su marido estaba secuestrado y revolvían toda la casa buscando las llaves de la caja fuerte, llevando en todo momento la cara tapada con pasamontañas y guantes en las manos.

Mientras se producía el registro, la mujer intentó pedir ayuda por el teléfono móvil, pero se lo quitaron y la ataron con cuerdas las piernas y los brazos y le pusieron un pañuelo en la boca a modo de mordaza. Tras revolver la casa y encontrar las llaves de la caja fuerte de 1,5 metros de altura en un macetero, la abrieron y cogieron las joyas que había en su interior, mientras Juan Carlos les telefoneaba para que se dieran prisa.

Al abandonar el domicilio, dijeron a la mujer que estuviera tranquila que ellos mismos avisarían a emergencias, lo que no hicieron hasta el día siguiente por la mañana, desde una cabina en Vitoria. Tras unos minutos la mujer pudo levantarse y salir hasta el rellano, atada y amordazada, para pedir ayuda a sus vecinos. Minutos después y alertada la policía, se encontró en el garaje de la calle Beato de Liébana el cadáver de su marido.

LA LLAMADA DESDE VITORIA

El juez instructor sostiene que Paulino realizó la llamada desde la cabina de Vitoria en la que dio datos "más que precisos" tanto de la retención del anciano en la lonja de la calle Beato de Liébana, donde finalmente fue hallado sin vida, como la de su mujer en la calle Alcázar de Toledo, ésta encontrada con vida pero atada y amordazada, y además hay pruebas de que estuvo en el lugar y día de los hechos.

Añade que Juan Carlos llevó a los otros dos investigados primero a hacer vigilancias y posteriormente al lugar donde se perpetra el hecho, los espera y luego les lleva a casa, por lo que "presuponer que no tenía ni idea de cuál era el plan de los otros dos coautores del hecho es poco menos que inimaginable", máxime cuando aquellos son de Vitoria y Bilbao y no conocen Santander.

Y respecto a Ricardo, que sostiene que la única razón de su imputación es ser el hermano de Paulino, señala que no sólo puede situarse su presencia en Santander y que era la persona que acompañaba a su hermano, sino que además su descripción física coincide con la suministrada por el propio Juan Carlos en su declaración y con la que aparece en las cámaras de vigilancia que captaron los hechos.

La Fiscalía solicita para cada uno de ellos 23 años de prisión por el delito de asesinato y 10 años de libertad vigilada; otros tres años de cárcel por el delito de robo con violencia; cinco por robo con violencia en casa habitada; y cuatro años por el delito de detención ilegal.

En concepto de responsabilidad civil solicita que los acusados sean condenados a indemnizar a la viuda en 80.000 euros por la muerte de su marido, así como en la cantidad en la que se tasen en ejecución de sentencia las joyas sustraídas. La acusación particular ejercida por la viuda se ha adherido a las conclusiones de la Fiscalía.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook