Recordatorio: Conócete a ti mismo.

Oráculo de Delfos

Página 11 de nuestro periódico del recién pasado lunes, elaborada magistralmente y firmada por A. Rubiera: «Molinos para Guatemala. El sacerdote Faustino Vilabrille y varias parroquias asturianas apoyan a cientos de indígenas en su lucha por la supervivencia y la dignidad».

La página citada está a rebosar de ternura, de entrega, de cariño... Y las fotos que ilustran ese reportaje, seguro que os han llenado, nos han penetrado a todos en el corazón. ¿Verdad que sí? Cómo, cómo son esos peques; cómo, cómo son el ciento por ciento de los niños: sencillamente, eso, niños. Mirad, miremos, la primera de esas imágenes, fijémonos en su conjunto y seguidamente en la expresión de la cara de cada uno. Ved, veamos, cómo el sacerdote F. Vilabrille abraza con su brazo izquierdo a una niña que sonríe de agradecimiento, y el sacerdote, con su brazo derecho, acaricia a un cielo de renacuajillo, ahí en el centro de la fotografía, y otro ángel de renacuajillo, a la izquierda de esa instantánea familiar, mira la escena esperando unas caricias... Reiteramos: ternura, entrega, cariño a rebosar.

Amables lectores, la tacita, desde su espacio, envía un beso grande, grande, para el militar asturiano Juan Andrés Suárez y los suyos. Asimismo, para el militar vigués Rubén Alonso y para cuantos les han arrebatado la vida cuando la exponían por los demás en cualesquiera causa noble, ejemplar...

Érase una vez. The end.

Anotación marginal. En el anterior «Primer café», titulado «Mecachis en la mar», el ordenador se jaló una frase que decía: «Simultáneamente, dentro de nosotros sentimos la rabia producida por ese Santander, 1; Sporting, 0». Aquí queda hoy esa frase. Vale.