Arnao, un modelo de enseñanza renovadora
Esther García revela en "Las escuelas del Ave María" cómo el conjunto impulsado por la Real Compañía Asturiana de Minas fue "referente" 77 años de "la calidad y preocupación" por los alumnos

Alumnos con su profesor Blas Caballero. | Reproducciones de «Las Escuelas del Ave María de Arnao» / C. Jiménez
C. Jiménez
Cuenta Esther García López que, desde el 3 de julio del año 1913, cuando el padre Manjón viajó hasta Castrillón para inaugurar las Escuelas del Ave María de Arnao, han pasado todo tipo de avatares por el edificio escolar. De las últimas décadas, los episodios más dolorosos han sido el proceso de deterioro y abandono que sufrió el centro tras su cierre, hasta lograr la "excelente" restauración que ahora luce. En el libro "Las escuelas del Ave María de Arnao", con una edición corregida y aumentada que acaba de ver la luz, se detalla cómo era la forma de educar en esa ‘mini-sociedad’ que creó la Real Compañía Asturiana de Minas en torno a la fábrica, siguiendo la pedagogía ‘manjoniana’, (la establecida por el padre Manjón), que tendía a una educación integrada, evitando en la posible la separación en la enseñanza de diferentes materias, y que priorizaba el juego como medio de educación y los espacios abiertos para formar.
El trabajo de García López tiene su origen en el año 1999, cuando se presentó a la convocatoria de becas para investigaciones históricas del Ayuntamiento de Castrillón, lo que dio pie a un exhaustivo trabajo avalado por la doctora Carmen Diego, profesora de Historia de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo.
De las Escuelas de Arnao también revela el uso de una metodología con materiales fijos, "construidos exprofeso para la enseñanza". Es el caso, continúa la autora, de los relieves geográficos del patio, dos tablas para estudiar gramática, dos del abecedario, una tabla pitagórica , las tablas de la Ley y un reloj.
El emplazamiento geográfico de las escuelas de Arnao fue decisión del director de la Real Compañía Asturiana de Minas, con arreglo a los planos aprobados por él mismo y, en el proyecto, firmado por el arquitecto de la empresa, Tomás Acha, se recogía que el edificio estaría rodeado de un patio de grandes dimensiones.

Interior de una de las clases en torno a 1970. / C. Jiménez
Construidas y sostenidas con capital de la Real Compañía Asturiana de Minas, el centro se dirigió en un primer momento a los hijos de los empleados y obreros, "aunque también asistían los hijos de los directivos", precisa García López. De su proyección, añade la autora, ha quedado el hecho de que fueron "referente de calidad y de preocupación por la formación de sus alumnos (…). Hay que tener en cuenta que la situación de la instrucción pública en Asturias sufría una penosa coyuntura". Eran los inicios del siglo XX. En Castrillón la actividad de sus habitantes se concentraba en la industria y las tareas del campo. El 61% de los castrillonenses vivían de la industria; el 23%, de la agricultura y el 15% se dedicaba a los servicios. A cuenta de llegada de Ensidesa a Avilés, a partir de 1950, vieron crecer su población de los 6.479 habitantes en 1900 a 12.543 en el año 1969. "Hubo una etapa de regresión", precisa García López, al reducir la Real Compañía su plantilla laboral, "pero la capital del concejo, Piedras Blancas, ha experimentado en las últimas décadas un crecimiento de población", aclara.
Los alumnos de Arnao disfrutaron siempre, eso sí, de unas instalaciones y condiciones higiénicas y de infraestructuras "únicas en la época", a decir de Esther García. Del origen del edificio, hoy recuperado gracias a una primorosa rehabilitación, principalmente en la zona exterior, se da cuenta en la correspondencia que intercambiaban a principios del siglo pasado el padre Manjón y el magistral de Covadonga, don José Comas, antes presbítero y director del Seminario-Colegio de Valdediós. Y el Marqués de Pidal, que llegó a ser vicepresidente de la Real Compañía Asturiana de Minas hasta su fallecimiento en 1913, no solo mantuvo relaciones epistolares con el padre Manjón sino que también visitó en varias ocasiones las Escuelas del Ave María de Granada –gemelas de las de Castrillón– y aportó materiales y subvenciones para las mismas.
"La Real Compañía desarrolló, además, intervenciones puntuales cuando lo exigían las circunstancias, en una labor constante para mantener las escuelas del concejo", continúa la autora. Y dentro de la filosofía de los enseñantes, indica García en su recapitulación sobre la historia local, "en las escuelas del Ave María, el principal agente de la educación es el educando, que es un ser activo, inteligente, moral, y libre, que posee sus facultades propias y no se puede ni se debe sustituir ni suplantar". Para fundar una escuela del Ave María era condición necesaria de un local, a ser posible en el campo; disponer de un maestro, a quien se dotaría de 1.500 de las antiguas pesetas, por lo menos, más casa y viaje pagados; se contemplaría una cierta armonía con el párroco local y la unión y solidaridad con otros maestros del Ave María.

Una celebración del Día del Árbol. / C. Jiménez
A su llegada a Avilés, cuenta García López, elogió el proyecto desarrollado en Arnao. Estuvo tres días escasos. Además de la inauguración del centro escolar castrillonense tuvo tiempo de visitar el templo de la Merced, el antiguo templo de Santo Tomás y la capilla de los Alas. "Y en Avilés también exhibió la tan famosa como discutida Carta Puebla", relata Esther García López. De la expectación que trajo su puesta en funcionamiento se da cuenta en visitas posteriores, por ejemplo de los alumnos de los cursos de la Normal de Oviedo, con su director, Valentín Pastor Rojo.
También revela Esther García en este volumen que las retribuciones del profesorado en la década de los cincuenta era de la 1.600 de las antiguas pesetas para el maestro- director; 1.400 para el maestro sin más responsabilidad y 1.250 o 1.300, como máximo, para la maestra. "Eran salarios superiores al resto de maestros del Estado", indica la autora. Como anécdota, en el año 1962 sumaban un centenar de alumnos en el primer grado y otros 68 en el segundo. Muchos de ellos no habían cumplido aún los 5 años que exigían como edad mínima de entrada.
En el edificio escolar de Arnao se cuidó siempre la selección del personal docente con una dotación de material que podría ser la envidia de cualquier enseñante. "Los niños más pequeños escuchaban las lecciones de los mayores sentados en bancos alrededor de la clase", recoge el volumen sobre la historia del emblemático edificio escolar castrillonense. En 1962, desde la Real Compañía Asturiana de Minas llegaron a incrementar la dotación para el centro pero el panorama en Asturias a partir de la década de los setenta cambió, se transformó el primitivo patronato escolar, se convirtió en centro privado de EGB en 1975 y, tres años después, se optó por su adscripción a los organismos estatales que gobernaban en materia de enseñanza.

Julio Noguera, primer director. / C. Jiménez
García repasa en su libro igualmente el episodio de cómo decidió cederse las instalaciones escolares en precario y, por un tiempo mínimo de diez años, al Ayuntamiento de Castrillón, que trasladaría la cesión de la actividad docente al Estado. Pese a los esfuerzos de diferentes sectores en 1989 se procedió a su cierre definitivo. Después de 77 años se ponía fin a la historia escolar en Arnao. La despedida definitiva llegaría en 1990. "Pero la historia de las escuelas de Arnao continúa", subraya la autora quien ha recuperado la memoria del centro en un volumen que incluye abundante documentación gráfica sobre los trabajos de restauración llevados a cabo entre 2019 y 2020 por el Ayuntamiento.
Recientemente el municipio castrillonense se hermanó con la Fundación Patronato Avemariano de Granada. La alcaldesa, Yasmina Triguero, y la autora del libro, Esther García, que dio a conocer allí la edición corregida y aumentada de "Las Escuelas del Ave María de Arnao", se desplazaron para celebrar los actos del centenario del fallecimiento del religioso Andrés Manjón, fundador de las Escuelas del Ave María, que supusieron una revolución pedagógica a finales del siglo XIX.
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