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De Castrillón al mundo: la banda que hace sonar Asturias a golpe de gaita

Entre ensayos, viajes y nuevas generaciones, la banda mantiene viva la gaita y la identidad de su concejo

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Marta Ortiz

La Banda de Gaitas de Castrillón ha viajado por muchas ciudades "con el orgullo de poner a nuestro concejo en el mapa y representar a Asturias por el mundo". Todos los años les surge un viaje o dos "y nos sentimos como estrellas cuando salimos fuera", asegura su vicepresidente, Mario Díaz. Lleva más de 20 años tocando la gaita, "desde que en 2002 firmamos un convenio de colaboración con el Ayuntamiento. A partir de ese año, nos convertimos oficialmente en una banda".

Crecieron poco a poco, "un crecimiento sostenido, con los pies en el suelo, criterio y mucho sentido común, ya que hacerlo rápido tampoco es bueno". Empezaron siendo "unos pocos" y, ahora, si se juntan todos "somos 35 componentes", un número que, en Asturias, convierte la banda en una "muy, muy numerosa", asegura. Y aunque "mantenerla no es fácil ni barato, solo en instrumentos y equipamiento tenemos más de 100.000 euros", detalla el vicepresidente. Sin embargo, la participación y el interés por el folklore asturiano "nos permite seguir creciendo y representando al concejo de Castrillón lo mejor que sepamos y podamos".

Aunque ya hayan pasado más de 20 años desde entonces, Díaz recuerda el Festival Intercéltico de Lorient, en Francia, de 2003 como "el destino más importante al que hemos ido como banda". Durante diez días, toda la cultura celta de Europa o casi del mundo se reúne, con una afluencia de más de medio millón de personas", asegura. Son en estas oportunidades cuando "podemos divulgar nuestra cultura por el mundo y ayudar a que la gente asocie la gaita con Asturias, no solo con Escocia o, en el caso de España, con Galicia", apunta.

Con el paso de los años, la Banda de Gaitas de Castrillón "ha mejorado muchísimo en calidad de sonido, pero también ha crecido en cantidad", cuenta. Alrededor del 80% de los componentes son del mismo concejo, expecto alguno que puede ser de Avilés o Luanco. "Podemos presumir de que se incorporó mucha gente joven y de que alrededor del 50% de los miembros son mujeres", afirma. Esto no se consigue de un día para otro, sino que es fruto "de mucho trabajo".

Un trabajo que va más allá de las gaitas, sino de "alentar a los más pequeños a usar nuestro traje regional. A muchos de ellos les da vergüenza, pero es algo que se les acaba quitando cuando viajan y se dan cuenta de que, de esta manera, representan una cultura, una tradición, una forma de ser y de pensar", admite Mario Díaz.

La escuela de gaita

Hay alrededor de 50 alumnos estudiando en la escuela de la Banda de Gaitas de Castrillón. Ahí tienen muchos músicos su primer contacto con la gaita: "Recomendamos que tengan al menos 9 años, pues es cuando comenzamos a tener conocimiento del ritmo, aunque siempre hay virtuosos que con 5 o 6 años ya vemos que son una máquina", explica su vicepresidente.

"Ellos se apuntan y nosotros aportamos la gaita, la flauta y todo lo necesario para impartir las clases en el colegio El Vallín", señala. No es necesario tener experiencia con la gaita, pues ellos mismos organizan las clases según los niveles de cada alumno, que "no tienen un ratio mayor de tres alumnos por hora, para que sean más personalizadas e intensas". Además, una vez llegan al nivel adecuado, Díaz indica que "los profesores valoran el momento en el que te puedes incorporar a los ensayos de la banda", que son todos los jueves a partir de las 19.30 horas.

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