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Arnao, entre la minería y la siderurgia: la historia de la localidad asturiana que aspira a ser “Pueblo Ejemplar”

Los promotores del reconocimiento resaltan la unidad vecinal en actividades como limpiezas de playa, reivindicaciones y la integración de nuevos residentes en la vida del pueblo

Vecinos de Arnao, en la playa de la localidad.

Vecinos de Arnao, en la playa de la localidad. / Cedida a LNE

Saúl Fernández

Saúl Fernández

Arnao

Arnao, el pueblo que nació en torno a la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM), aspiró en 2024 al premio “Princesa de Asturias” al Pueblo Ejemplar, pero no lo logró. Pasó igual en 2025, pero los vecinos no desfallecieron. Hace unas semanas presentaron la tercera candidatura consecutiva: la historia y la industria acompañan la aspiración de la localidad castrillonense.

La comunidad de Arnao, dicen los promotores de la candidatura al reconocimiento que traerá a los Reyes de España a la población que se alarga entre la playa del Dólar y Las Chavolas, “representa un ejemplo de unidad, cooperación, participación cívica y compromiso con la conservación, destacando por un trabajo continuado para salvaguardar su patrimonio material e inmaterial, sus tradiciones, su entorno natural y su historia social”.

Y es que en Arnao nacieron dos de los símbolos económicos más preclaros de Asturias: la siderúrgica y la minería: el primer pozo minero de Asturias está en la playa de Arnao. Lo explotaron desde mediados del siglo XIX hasta 1915. Además, a pocos metros de ahí, la RCAM estableció su primera fábrica de zinc. “Arnao demuestra que el progreso puede convivir con el respeto al pasado y a las raíces”, celebran los promotores de la tercera candidatura a Pueblo Ejemplar.

Y añaden que la localidad castrillonense “está trabajando para que su memoria no dependa únicamente de miradas externas, sino que sean sus vecinos quienes conserven, documenten y transmitan la historia que han vivido, evitando que, cuando ya no queden quienes la recuerdan, sean únicamente historiadores ajenos al lugar quienes tengan que reconstruirla sin el testimonio directo de quienes la sostuvieron con su vida y su trabajo”. Por eso “un equipo de voluntarios graba entrevistas a los vecinos mayores para salvar testimonios que de otro modo se perderían”. Y, además, hay una película documental basada en el libro “La Asturiana” (Krk), de la escritora belga Caroline Lamarche, explora la memoria colectiva ligada a la compañía minera. Y se han puesto en marcha jornadas de poesía, creación literaria y audiovisual, así como visitas guiadas por vecinos a escolares de Castrillón.

Para demostrar la unidad de acción, los promotores de la candidatura explican que la comunidad también realiza “limpiezas vecinales de playa y río, reivindicaciones para la recuperación del paseo marítimo, fiestas de San Juan y una voluntad expresa de integrar a los nuevos residentes en la vida del pueblo.

Una comunidad con casi dos cientos años de historia quiere “dar futuro” a lo que los vecinos fueron en su momento y por eso se sumerge en el momento presente.

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