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Castrillón, el concejo asturiano para recorrer entre versos de poesía y senderos con vistas al mar

Una guía para conocer el municipio a través de sus mejores rutas

Peregrinos en el Camino de Santiago a su paso por Castrillón en una imagen de archivo.

Peregrinos en el Camino de Santiago a su paso por Castrillón en una imagen de archivo. / LNE

Myriam Mancisidor

Myriam Mancisidor

Avilés

Castrillón se puede recorrer de tantas formas como ideas, pero hay una que caracteriza a este concejo asturiano: caminar siguiendo los versos que jalonan sus caminos. Esta original iniciativa, la “Sienda de la poesía”, cuenta con placas y poemas en diversos enclaves del municipio.

Poesía

El proyecto turístico y cultural nació con la grabación del himno del Camino de Santiago, obra de la presidenta de la Asociación de Escritores de Asturias, Esther García López, y del poeta Aurelio González Ovies, en junio de 2022. Desde entonces, el concejo dispone de varias placas poéticas en Piedras Blancas, como la de la plaza de La Constitución; en la senda del agua de Pillarno; en la senda Norte a la altura de Bahínas; así como en Munielles, el Museo de Anclas y distintos puntos de Arnao, entre otros lugares.

El municipio costero es también paso del Camino de Santiago, Patrimonio de la Humanidad que atesora el concejo. El recorrido principal a su paso por Castrillón forma parte de la ruta jacobea del Camino del Norte hasta su destino, Santiago de Compostela, y sigue, a grandes rasgos, el trazado del antiguo Camino Real de la Costa, que sirvió tanto para el peregrinaje como para el trasiego de ganado y mercancías.

Camino de Santiago

Su primer tramo comienza, como recogen los documentos informativos, adentrándose por la senda rural de Coto Carcedo hasta el camino de La Plata, donde se ubica la fuente de La Plata, un elemento de carácter etnológico formado por una fuente con pilón y un lavadero doble de finales del siglo XIX y principios del XX. Al llegar a la carretera de La Plata, sustituta del viejo Camino Real, se encuentra el Castro de La Armada, donde se hallaron cerámicas que revelan su ocupación al menos hasta la Edad Media.

Playa de Arnao, con fósiles del Devónico.

Playa de Arnao, con fósiles del Devónico. / MARA VILLAMUZA

Siete playas

Castrillón es también el concejo de las siete playas, de los paseos con la mirada en el horizonte. A lo largo de la línea litoral se extiende la senda Costa Norte, que va desde San Juan de Nieva hasta el playón de Bayas (conocido popularmente como El Sablón), un recorrido de unos 18 kilómetros con vistas a playas, acantilados y Monumentos Naturales como la isla de la Deva, la mayor de toda la costa asturiana, o las dunas de El Espartal, el sistema dunar más extenso de Asturias.

Devónico

Más aún, Castrillón —y Arnao de manera especial— es lo más parecido a un libro de historia natural, donde la historia está escrita en las rocas: cada marca en el suelo traduce un capítulo que permite a los geólogos retroceder y reconstruir el pasado de cuando Asturias se encontraba en el hemisferio sur, al norte del paleocontinente Gondwana, hace más de 490 millones de años. El testigo geológico más antiguo del concejo lo constituyen las rocas cuarcíticas que hoy forman el cabo de Vidrias. Algo más recientes son los yacimientos de Arnao, correspondientes al Devónico Inferior (Paleozoico medio), con una antigüedad de unos 415 millones de años. Entonces, los animales comenzaban a conquistar el medio terrestre y los mares eran un hervidero de vida con fauna propia de aguas subtropicales.

En Arnao comenzó a explotarse una mina en el siglo XVI, siendo la primera mina de carbón de España, el primer pozo vertical de Asturias y el único del país cuyas galerías discurrían bajo el fondo marino. La explotación efectiva se inició en la primera mitad del siglo XIX, con la creación de la Real Compañía Asturiana de Minas. Fue entonces cuando Arnao se convirtió en un foco de interés internacional para prestigiosos geólogos e ingenieros europeos, atraídos por el estudio del yacimiento. Este enclave sigue siendo hoy una “biblioteca al aire libre” que permite leer la historia de Arnao hecha fósil.

Pulide

Un concejo con una rica zona rural, con altos que miran al mar, y una sierra, la de Pulide, a 433 metros de altitud, completa un paisaje con tantos itinerarios como caminantes deseen dejarse llevar por sus algo más de 55 kilómetros cuadrados de superficie.

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