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Castrillón tiene uno de los últimos talleres que quedan en Asturias para la construcción de pequeñas aeronaves: "Los drones son nuestra gran competencia"

"Hay que saber un poquito de todo: de trabajar la madera, de fibra, de pintura, algo de electrónica... Pero no hace falta tener una carrera", dice Carlos Corredoira, presidente del Club Ensidesa Castrillón, de una afición que peligra en la región

Noé Menéndez

Noé Menéndez

"La afición al aeromodelismo en Asturias, de unos años a esta parte, está en decadencia. Hay mucha gente volando drones, que son nuestra gran competencia", lamenta Carlos Corredoira. Él es uno de los pocos asturianos que sigue trabajando con mimo una pasión que, con el paso de los años, parece destinada al olvido. Arnao es cuna de uno de los pocos clubes de aeromodelismo que quedan en Asturias. Enfrente de las instalaciones de Asturiana de Zinc se resguarda el Club Ensidesa Castrillón, un espacio donde se sigue cuidando con mimo este tipo de naves, del cual este avilesino es el presidente. Dentro de su taller se detiene el tiempo entre hélices, motores y mandos para pilotar estas naves.

Corredoira asegura que, para poder disfrutar del aeromodelismo, no hacen falta unos conocimientos superiores. "Es verdad que es un arte muy técnico, pero yo, por ejemplo, soy un mero funcionario. Todo es ponerle ganas. Hay que saber un poquito de todo: de trabajar la madera, de fibra, de pintura, algo de electrónica... Pero no hace falta tener una carrera", comenta el avilesino, cuya pasión viene heredada de su padre, Carlos Corredoira Saavedra. "Lo importante es el maestro que tengas y, en mi caso, puedo presumir de tener a uno de los mejores", asegura.

EN IMÁGENES: Arnao, cuna de uno de los últimos clubes de aeromodelismo de Asturias

EN IMÁGENES: Arnao, cuna de uno de los últimos clubes de aeromodelismo de Asturias / Mara Villamuza

Reparación de piezas

Una de las claves para desarrollar este arte pasa por bucear mucho tiempo en Internet. "Ahora tenemos la suerte de que, buscando vídeos, tienes la capacidad de aprender de gente de otros sitios, pero los que empezaron fueron autodidactas. Volaron ellos solos y, cuando rompían algo, les tocaba arreglarlo a ellos mismos", afirma Corredoira, que destaca que, desde Arnao, reparan las piezas que se rompen durante los vuelos que hacen los miembros del club.

Castrillón, por la cercanía del Aeropuerto de Asturias, no es el lugar más adecuado para volar aeronaves, por lo que desde el club se ven obligados a desplazarse para que sus obras puedan coger las primeras rachas de viento. "Estamos asociados con otros clubes, como El Ferre o Nuevo Alastur. Eso nos permite volar en zonas como Ambás o Pico Corros", detalla Corredoira, que lamenta que, con los años, la afición al aeromodelismo "está en decadencia en Asturias".

EN IMÁGENES: Arnao, cuna de uno de los últimos clubes de aeromodelismo de Asturias

EN IMÁGENES: Arnao, cuna de uno de los últimos clubes de aeromodelismo de Asturias / Mara Villamuza

Los aficionados no suman más de 250

"Aquí somos doce personas, en Gijón 70, en Ambás 35... No creo que en toda la región pasemos de los 250", señala el avilesino, que coloca a los drones como el enemigo natural del aeromodelismo. "Ahora mismo vas a una tienda y, por trescientos euros, compras un dron que, con un par de horas, ya puedes hacer volar sin problemas", señala Corredoira que, eso sí, mantiene la fe en su pasión. Su taller, donde se pueden ver decenas de modelos de aviones y helicópteros, es el ejemplo de que, a pesar del avance de los años, el trabajo más tradicional también tiene su espacio. No esconde el temor a la falta de relevo generacional, pero, mientras tanto, promete disfrutar de una pasión de altos vuelos.

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