El saqueo estatal de los recursos municipales lastró el desarrollo de la red educativa de Castrillón

Fotografía antigua de las escuelas de Pillarno en la que se aprecia el muro original
Para el Ayuntamiento surgido de las primeras elecciones de la Democracia –del 3 de abril de 1979– la enseñanza pública constituía el servicio más importante para las clases populares del que éramos corresponsables. No siempre se pensó así desde los gobiernos municipales. Durante el Antiguo Régimen, a los poderosos que dominaban los ayuntamientos les interesaba un comino asumir responsabilidades en esta materia. Para sus retoños disponían de preceptores privados que los preparaban hasta, en su caso, acceder a la Universidad.
La instrucción, fuente de toda prosperidad social
En nuestro país esta filosofía la cambia Melchor Gaspar de Jovellanos. «Para mí –escribía– la instrucción es la primera fuente de toda prosperidad social, y a la demostración y a la persuasión de esta verdad están consagrados mi celo, mis luces y mi existencia… En plena lucha contra la invasión napoleónica, nuestro ilustrado más universal intentará convencer de ello a los diputados de las Cortes de Cádiz con un documento que titula Bases para la formación de un Plan General de Instrucción Pública. Tenía claro el primer objetivo a lograr con ese plan. El Estado debe por todos los medios multiplicar las escuelas de primeras letras».
Las escuelas municipales de primeras letras
De no haber fallecido de neumonía el 28 de noviembre de 1811 huyendo de las tropas napoleónicas que habían vuelto a ocupar Gijón, Jovellanos se hubiese muerto de pena pocos meses después al ver que las Cortes incluían esas escuelas en el capítulo que la Constitución dedicaba a los Ayuntamientos (el capítulo 1º del título VI). Serían estos, y no el Gobierno, quienes tendrían que cuidar de todas las escuelas de primeras letras. Cuando en la Ley de Haciendas Locales de 1988 se regula la participación de los municipios en los tributos del Estado, se reparte esa participación utilizando como baremos, entre otros, «los gastos de conservación y mantenimiento de las unidades escolares de EGB y Preescolar». ¿Es a este tipo de cuidados, de conservación y mantenimiento de los edificios, a los que se refiere la disposición citada? La respuesta en negativa. La Constitución de 1812 incluye en el término «cuidar», no solo esos gastos de conservación, sino también los de construcción de los edificios escolares, su mobiliario, el material escolar y todos los gastos de personal (el sueldo de los maestros mientras estén en activo, y su pensión al jubilarse).
Viabilidad económica de esas escuelas
La Constitución, que exime de este modo al Estado de toda obligación económica con respecto a las escuelas de primeras letras (art. 321.5º), no se preocupa de su viabilidad como servicio municipal, pues les da a las Cortes el monopolio para el establecimiento de los impuestos municipales. Si además no dota a los ayuntamientos de autonomía en materia de gastos, podemos intuir el panorama aterrador que les espera a quienes se atrevan a poner en marcha un servicio tan esencial para las clases populares.
En un libro de investigación que escribí sobre la historia antigua de Avilés, Illas y Castrillón (desde la Edad Media hasta 1836), doy cuenta del calvario que sufre la capital de la comarca al ser uno de los ayuntamientos que osan hacerlo. Por falta de recursos –que el Gobierno le obliga a dedicar a la financiación de la fuerza paramilitar de los Voluntarios Realistas–, en 1826 no puede pagarle a Mariano Ayuela los atrasos de varios años de su sueldo como maestro de primerasletras. Al insistir este en su reclamación, pidiendo que le abonen al menos 1.000 reales a cuenta de lo que le adeudan, el pleno del 15 de agosto de 1826, desesperado, lo despacha a cajas destempladas: «Se le advierte que no moleste a la Corporación con solicitudes impertinentes».
A José Ramón Álvarez, que a finales del año se atreve a coger el cargo que deja vacante Mariano Ayuela, en diciembre de 1832 le tocará reclamar los salarios que no le han podido pagar durante sus seis años de trabajo. La cantidad que le adeudan (11.693,14 reales) supone el 71,02 % de la incluida en los presupuestos para la totalidad de la plantilla municipal. Informo en el libro que, para financiar a los Voluntarios Realistas, desde 1827 el Ayuntamiento se ve obligado a exaccionar de los consumidores nada menos que 57.536 reales, quedando sin recursos para todo tipo de servicios municipales. En 1833, su alcalde,José García San Miguel, informará al pleno las «deudas con los funcionarios ascienden a 78.000 reales, tres veces más de todos los recursos anuales del Ayuntamiento».
En el libro le dedico a nuestro concejo un apartado cuyo título habla por sí solo: «La carencia de recursos le impide a Castrillón hacerse cargo de las escuelas de primeras letras». La palabra «carencia» es suave; «saqueo» sería la apropiada. Baste decir que en 1828 se ve obligado a succionar de unos consumidores cada día más indigentes nada menos que 10.486 reales para financiar la fuerza paramilitar absolutista. Con esa cantidad hubiera podido costear ocho escuelas de primeras letras durante dos años.
El estado le pasa a los ayuntamientos sus deudas
Lo terrible es que no es sólo que Fernando VII les repercuta a los Ayuntamientos obligaciones estatales, dejándolos sin recursos para costear las suyas. Con los liberales perviven esos abusos. Así ocurre tras la incautación de las propiedades del clero secular en cualesquiera clases de predios, derechos y acciones que consistan… (art. 1º de la Ley de 2-9-1841, relativa a la venta de las fincas del clero secular). Esta ley la promueve el gobierno liberal nombrado el 20 de mayo por quien doce días antes había sido nombrado regente, el general Espartero. Los agobios del Estado, tras siete años de la guerra carlista, llegan al extremo de no poder pagar las nóminas de un ejército sobredimensionado; es ello fruto de 47 años de guerras casi ininterrumpidas, y de la integración en el mismo –en aras a la paz– del ejército carlista, según lo pactado en el Convenio de Vergara. El conjunto cuenta con más de 600 generales.
La Constitución de 1837 no permitía dejar al clero desamparado por la nueva vuelta de tuerca de la desamortización. En su art. 11, «la Nación se obliga a mantener el culto y los ministros de la religión católica que profesan los españoles». Lo escandaloso es que sucesivos Gobiernos les pasen esta obligación a unas entidades locales, a las que dejan sin recursos para prestar los servicios que tienen impuestos, la enseñanza entre ellos.
Los costes del mantenimiento del culto y del clero
En Castrillón tres alcaldes (José González, en 1842; Manuel Álvarez de la Campa, en 1843; y Juan Valdés Balsinde, en 1844) se ven obligados a estrujar a la población para hacer frente a los costes del mantenimiento del culto y del clero. Del total a pagar en Asturias(1.022.779 reales), a Castrillón le corresponden 7.391 reales; cuantía enorme si tenemos en cuenta que el sueldo anual del Secretario no pasa de 800 reales; o que diez años más tarde el maestro de Bayas sólo cobrará 500 reales, complementados con medio copino al año a cargo de los niños que no fueran pobres de solemnidad. Este pago en especie le reporta una fanega y tres copinos al año.
Si el Ayuntamiento fuera autónomo para dedicar esos 7.391 reales a sus propias obligaciones, habría podido adelantar diez años la puesta en marcha de las ocho escuelas municipales que efectúa entre el 1 de enero de 1847 (las de Piedras Blancas, San Miguel de Quiloño, Pillarno –dos–, Naveces y Santiago del Monte) y el 9 de abril de 1851 (las de Bayas y Santa María del Mar). Hasta estas últimas fechas, el saqueo de sus recursos por unos y otros no le había permitido constituirse en la institución más valiosa al servicio del pueblo.
Cuando, en la primera legislatura de la democracia, nos implicamos sin límites en garantizar una plaza escolar a cada uno de los niños del concejo, conectamos con esa tradición que, desgraciadamente, se inicia en Castrillón demasiado tarde. Tengo el ordenador atiburrado de referencias (ocupan 97 páginas) sobre esa historia de la enseñanza pública en nuestro concejo que entonces comienza. Espero que algún día pueda documentarla con el detalle que se merece.
- Habla uno de los asturianos atrapados en el crucero del hantavirus: 'Estamos bien, que es lo importante
- María Valdavida, maestra (64 años) sufrió un tromboembolismo masivo tras la vacuna del covid: “No pido culpables, solo dejar de ser invisible”
- Los otros dos asturianos atrapados en el barco del hantavirus también son de la comarca de Avilés: 'Nos encontramos bien
- La empresa corverana de montajes Cimisa propone un despido masivo de toda su plantilla y el preconcurso de acreedores
- Alerta por robos en pisos en Avilés: la técnica del polvo blanco y las marcas de las que se advierte a los vecino del centro
- Una famosa cadena de hamburgueserías abre un puesto en la Plaza de Avilés: de momento solo ofrece servicio a domicilio
- Ver para creer en Avilés: sancionan a un hombre por obstaculizar la entrada a un colegio donde se iba a jugar un partido de fútbol sala
- Alquileres un 25 por ciento más baratos en Avilés: la propuesta municipal (que funciona) para combatir el precio de la vivienda
