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Energía desde el tejado: así es el edificio de Castrillón que impulsa un novedoso modelo de autoconsumo

El edificio residencial Espartal, en Salinas, combina aerotermia y energía solar para reducir su consumo energético y la dependencia de fuentes convencionales

Vista aérea de la instalación fotovoltaica.

Vista aérea de la instalación fotovoltaica. / MasNorte

Salinas

El edificio residencial Espartal, en Salinas (Castrillón), avanza hacia el autoconsumo energético con la incorporación de un sistema que combina renovables y tecnología eficiente para reducir su factura y su dependencia de fuentes convencionales. La actuación, impulsada por Nortegas Green Energy Solutions y Masnorte, ejemplifica una tendencia creciente en comunidades de propietarios: transformar edificios existentes en espacios más sostenibles sin necesidad de grandes obras estructurales.

La intervención ha incluido la renovación de las antiguas calderas, la incorporación de aerotermia -que aprovecha la energía del aire exterior para producir agua caliente de forma más eficiente- y la instalación de paneles solares en la cubierta. La planta fotovoltaica, de 21,85 kilovatios pico, cuenta con módulos flexibles e inversores trifásicos de 20 kilovatios, adaptados a las particularidades del inmueble.

Vista aérea de la instalación fotovoltaica.

Vista aérea de la instalación fotovoltaica. / MasNorte

La energía generada se destina principalmente a alimentar el sistema de aerotermia, responsable del agua caliente sanitaria, lo que reduce el uso de fuentes convencionales. En este sentido, el responsable de Masnorte, Pablo Suárez, subraya que “gran parte del consumo eléctrico de esos equipos lo autogeneramos con las placas solares”, una fórmula que, en la práctica, permite que “el agua caliente sea prácticamente autoproducida”.

Más allá del ahorro, la intervención ha estado condicionada por su ubicación en primera línea de costa. La exposición al viento y la salinidad obligó a optar por una solución técnica poco habitual, con paneles solares flexibles, más ligeros y fijados mediante sistemas específicos. “No es una instalación nada convencional”, admite Suárez, quien destaca la complejidad añadida de garantizar la durabilidad de los materiales en este entorno.

Vista aérea de la instalación fotovoltaica.

Vista aérea de la instalación fotovoltaica. / MasNorte

El sistema incorpora además un mecanismo de aprovechamiento de excedentes: en los periodos de mayor producción, especialmente en primavera y verano, la energía no consumida por la aerotermia se redistribuye entre los vecinos para maximizar el rendimiento de la instalación. Aunque el impacto individual es limitado, el objetivo es claro: “no desaprovechar nada de la energía generada".

Para Suárez, este tipo de proyectos tienen un valor añadido que va más allá de la tecnología. Requieren coordinación entre empresas, técnicos y propietarios, algo que “implica que nos pongamos de acuerdo mucha gente”, pero que permite avanzar hacia modelos más eficientes. En su opinión, la combinación de equipos más eficientes, autoconsumo y gestión compartida del recurso energético “tiene mucho sentido”, tanto por el ahorro económico como por su contribución a reducir el consumo y las emisiones.

La actuación en el edificio Espartal se suma a una línea de rehabilitación energética que empieza a ganar presencia en la comarca de Avilés y en municipios como Castrillón, donde este tipo de proyectos todavía no son habituales. En contraste, este tipo de instalaciones está más extendido en otras zonas de Asturias, especialmente en Oviedo, donde la renovación energética de edificios residenciales ha avanzado a mayor ritmo en los últimos años

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