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“Los cascotes se desprendieron y cayeron a medio metro del coche”: vecinos de Castrillón alertan del deterioro del puente de Las Meruxeras

El Ayuntamiento ha precintado la infraestructura, construida en 2002, y reclama ahora al Principado una intervención urgente ante su deterioro

La Castanalona

El cierre de la pasarela peatonal del acueducto de Las Meruxeras, en la Senda Verde del Agua en Castrillón, ha puesto fin al tránsito por una estructura que, según vecinos, llevaba años mostrando signos evidentes de deterioro. El Ayuntamiento ha ordenado su precinto inmediato tras una inspección técnica que detecta riesgos para la seguridad de los peatones. Además, el conflicto surgido por la titularidad de la estructura no ha mejorado el problema. Entre quienes conocen bien la zona se encuentra Marcos José García, vecino del lugar que asegura que "la situación no es nueva".

Tal y como explicó García, el episodio más reciente se produjo hace poco más de un mes, cuando varios cascotes se desprendieron durante la noche y cayeron muy cerca de uno de sus vehículos, concretamente a menos de medio metro. "Cuando mi mujer fue a trabajar, esos cascotes se desprendieron y cayeron aproximadamente a unos 50 centímetros del coche", relata García, que explica que desde entonces dejaron de estacionar sus vehículos bajo los pilares del puente. Ahora, ambos coches descansan frente a la finca, al otro lado de la carretera.

Por su parte, García sostiene que los desprendimientos de pedazos del puente no es un hecho puntual, sino que son parte de una degradación prolongada en el tiempo. "En la carretera se ve que faltan cascotes y la gente los fue retirando", señala, situando el problema en el tiempo mucho antes del último incidente.

En ese sentido, el relato de los vecinos apunta directamente a un deterioro progresivo. Según explica García, los problemas ya existían cuando su tío vivía en la zona cinco años atrás. "Se desprendían pedazos y lo que se hacía era retirarlos, como si no pasase nada", explica, apuntando a una falta de actuación continuada en el tiempo.

Más allá de los desprendimientos, García describe desgaste general en la estructura. “Las tablas del suelo de la pasarela están destrozadas y las barandillas se mueven. La madera está pudriéndose y hay partes arrancadas”, afirma. En su opinión, no se trata solo de envejecimiento natural de las diferentes partes de la estructura, sino que "es una clara falta de mantenimiento". Además, García asegura que no se han realizado revisiones periódicas de la pasarela: "Por aquí no pasó absolutamente nadie".

Por otro lado, García relata además que intentó alertar a las autoridades en varias ocasiones. En primera instancia trató de dar parte a la Policía Local y Guardia Civil, quienes "se lavaron las manos" y le remitieron al Ayuntamiento, donde tampoco logró obtener la atención oportuna. La clausura del puente, en este contexto, no le ha sorprendido. A su juicio, el cierre era previsible ante un deterioro visible que llevaba años acumulándose. "Por suerte los cascotes cayeron cerca del coche. El problema es si nos cae a nosotros encima", añade.

El Consistorio señala al Principado

El Ayuntamiento de Castrillón, por su parte, justificó el cierre bajo criterios estrictamente de seguridad. Tras una inspección técnica, el Consistorio concluyó que el estado del acueducto hacía inviable la autorización del tránsito peatonal con garantías. Tal y como indicaron, la estructura, una pieza elevada del recorrido, presenta signos de desgaste incompatibles con su uso público, motivo por el cual fue finalmente precintada y el paso quedó completamente prohibido sin fecha de reapertura.

La decisión llegó además en un escenario de desencuentro administrativo. El Ayuntamiento sostiene que la responsabilidad de la infraestructura corresponde al Principado al formar parte de la Senda Verde del Agua ejecutada en 2002 por la Consejería de Medio Ambiente. Sin embargo, según el expediente municipal, no existe constancia formal de cesión de la titularidad de la infraestructura ni de asunción del mantenimiento, lo que ha generado una sensación de vacío administrativo y de gestión.

Mientras tanto, el Ayuntamiento afirmó haber ido realizando actuaciones puntuales de conservación, aunque advirtió que la situación actual de la pasarela requiere intervenciones de mayor alcance. “La situación actual requiere una actuación estructural que excede el mantenimiento ordinario”, señaló el Consistorio, que reclamó a la Consejería que realice una intervención urgente.

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