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El Club Tiro de Gomeru de Castrillón dispara desde Arnao y llega a cualquier parte del mundo: "Fue una cuestión de ingenio"

"Todo nació en pandemia, la gente quería seguir jugando y así surgió la posibilidad de jugar online", detalla Gabriel Fernández, presidente de la entidad

Por la izquierda, José Díaz, Agustín Sánchez, José Manuel Vallina, Guillermo Delgado y Gabriel Fernández

Por la izquierda, José Díaz, Agustín Sánchez, José Manuel Vallina, Guillermo Delgado y Gabriel Fernández / Mara Villamuza

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Noé Menéndez

Noé Menéndez

Hay un lugar, en pleno Castrillón, donde se compite a nivel internacional, pero sin salir de la comarca de Avilés. Y para ello solo necesitan un gomeru, chinas, diana, smartphone y una cuenta de Facebook. “Todo nació en pandemia. La gente quería jugar, pero no se podía salir. Tocó tirar de ingenio”, explica Gabriel Fernández, presidente del Club Deportivo Tiro de Gomeru Castrillón, uno de los dos clubes de esta disciplina que existen en España. La entidad tiene sus instalaciones al lado de las escuelas del Ave María, en Arnao, donde reconoce que “se vive un gran ambiente y hay buenas farturas”. Y, desde ahí, móvil mediante, se miden a rivales de todo el mundo.

Todo gira en torno a Facebook. “Te metes en un grupo o creas una página, cosa que nosotros tenemos. Ahí es donde se cuelga nuestra tirada online”, detalla Fernández, que explica que la competición consiste en un torneo liguero en el que se participa cada quince días. “Tienes la diana a diez metros y, cada dos semanas, te toca tirar”, explica. Eso sí, no es tan sencillo como coger el gomeru y ponerse a disparar. Primero toca hacer varias comprobaciones. “Tenemos que colocar el móvil en un soporte que tiene un espejo. Así se consigue que, desde el mismo tiro de cámara, se pueda ver tanto la diana como al lanzador. Además, hay que comprobar en cada tirada diferentes medidas: la distancia desde el punto desde el que se lanza, la altura de la diana, el tamaño de la propia diana... Tiene que ser todo muy nítido”, subraya.

El soporto que se utiliza para competir

El soporto que se utiliza para competir / Mara Villamuza

El gomeru también compite por internet

Lo más sorprendente de todo es que, según explica Fernández, “los mayores son los que mejor se arreglan con este tipo de cosas”. “Parece más complejo contado que viéndolo en directo”, asegura. En Arnao, el mayor club de Asturias, se juntan 35 personas para jugar al gomeru. La clave está en que son los veteranos los que se esmeran para que los pequeños puedan aprender. “Aquí hay mucha gente que, cuando era más joven, sí jugaba, pero por circunstancias, al crecer, no pudo seguir. Con el paso de los años recuperaron el gusanillo y aquí siempre tenemos las puertas abiertas”, apunta el presidente, que también lamenta cómo “las nuevas tecnologías”, que a ellos les permiten disputar partidas contra tiradores de otros puntos del mundo, suponen por otra parte una importante competencia para este tipo de juegos más tradicionales.

Más allá de sto, la clave que explica la supervivencia de este club pasa por el buen ambiente que se genera. “Hacemos muchas paellas y farturas. Este es un deporte que no es ni caro ni peligroso, cada uno se hace su propio gomeru. Solo hace falta madera y tiempo. El mayor gasto es comprar la goma, que dos metros y medio cuestan diez euros”, detalla el castrillonense, que destaca también los viajes que hace la entidad. No todo es a través de las redes sociales. “En junio varios nos iremos al Campeonato de España, que se celebra en Córdoba. El del mundo se hace en Cuenca, y también iremos”, afirma Fernández. La competición no está regulada como tal, pero los diferentes clubes sí se organizan para competir entre ellos. “Existe la Asociación Española de Tiradores Deportivos y hay otra a nivel mundial. Estamos tratando de agruparnos, pero el CSD nos ha negado la instancia en dos ocasiones”, comenta.

Un juego tradicional que se adapta a los nuevos tiempos

Esas negativas no frenan al club castrillonense, que festeja que, en los últimos tiempos, la familia no deja de crecer. “Tenemos a un chico uruguayo que, como se ha enganchado, ha traído también a varios familiares”, confiesa Fernández. Y así, sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos, uno de los juegos más tradicionales del deporte asturiano sigue viviendo en una pequeña localidad de Castrillón.

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