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Castrillón rinde homenaje a la memoria de toda una generación en San Isidro: "¡Vivan los abuelos!"

En la jornada de clausura de San Isidro, Ernesto Valdivia García y Manuela de la Fuente, "Ita", fueron reconocidos como "Güelos" del año del concejo: "Este pueblo os quiere, os admira y este acto es en vuestro honor"

Castrillón rinde homenaje a la memoria viva de toda una generación

Christian García

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Piedras Blancas

La feria de San Isidro de Castrillón vivió este domingo uno de sus momentos más emotivos con el reconocimiento a los "Güelos" del concejo. La carpa del recinto ferial, repleta hasta la bandera de vecinos que no quisieron perderse el homenaje, vibró con la historia de Ernesto Valdivia García y de Manuela de la Fuente, "Ita".

Ernesto Valdivia: el carbón, la mina y la superación

A sus casi 97 años, Ernesto es memoria viva y no dudó en demostrarlo. Tal y como explicó, pese a que no pudo ir a la escuela hasta los 10 años, aprendió a leer gracias a una maestra no graduada y, con solo 13 años, el 5 de mayo de 1942 -aún recuerda la fecha exacta-, empezó a trabajar en un contexto duro: "Entonces no existía la Seguridad Social ni las pensiones, la gente vivía de la caridad de los mayores", recordó. Además, señaló que también sufrió la pérdida de su hermana de cinco años por una meningitis, "una enfermedad que ahora sí tiene cura".

Manuela de la Fuente y Ernesto Valdivia, durante el homenaje.

Manuela de la Fuente y Ernesto Valdivia, durante el homenaje. / Christian García

A pesar de todo, Ernesto compaginó el trabajo con los estudios nocturnos -fascinado por inventos como el primer frigorífico del pueblo, que "parecía magia"- hasta graduarse como maestro industrial y facultativo de minas. Tras trabajar en Córdoba, Ciudad Real y Huelva, se trasladó hace medio siglo a Asturias para trabajar en San Juan de Nieva. Ni la pérdida de visión en 2017 frenó su actividad: hoy camina dos horas diarias, hace yoga y disfruta de sus dos hijos y cuatro nietos.

Manuela de la Fuente, "Ita": la modernidad de Grado

A sus 101 años recién cumplidos, "Ita" aportó otra dosis de vitalidad. Criada frente a la plaza del mercado de Grado, ayudaba a sus padres, Servanda y Álvaro, en los negocios familiares: un almacén de vinos, árboles frutales y un ultramarinos que vendía habas a granel y que hoy, transformado en mercería, sigue activo tras 70 años.

A la izquierda, Marian Carbajal, junto a Ernesto Valdivia y Manuela de la Fuente. Al fondo, el público asistente.

A la izquierda, Marian Carbajal, junto a Ernesto Valdivia y Manuela de la Fuente. Al fondo, el público asistente. / Christian García

Su hijo, César Manuel Fernández, señaló que, a pesar de no trabajar de continuo, era un refuerzo asegurado los días de mercado. Recordó a su madre como una mujer "muy moderna" que tenía moto, esquiaba y jugaba a las cartas en el casino hasta antes de la pandemia. Aunque reconoció que Ita "se resistió un poco" a ir al homenaje tras volverse más casera, acabó encantada con el calor del público.

El agradecimiento de un pueblo

El alcalde, Eloy Alonso, junto a la concejala de Festejos, Marian Carbajal, participó en un acto multitudinario tras el cual, se hizo entrega a los homenajeados de los galardones. "Un pueblo que no cuida a sus mayores no tiene futuro porque no tiene memoria", declaró Alonso, que agradeció a Ernesto e Ita haber "desbrozado el camino" en una época donde el campo se labraba a mano: "Vieron llegar la electricidad, la televisión e internet. Nos trajeron la modernidad a nuestras casas".

Como broche final a un acto lleno de complicidad y aplausos, una voz espontánea rompió el silencio de la carpa: "¡Vivan los abuelos!", gritó una mujer, resumiendo el sentir de un concejo que admira a sus mayores.

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