Los policías de Castrillón que asistieron a un surfista en apuros en Salinas: "La situación era límite al llegar a la orilla"
Los tres agentes, junto a otros tres sanitarios, lograron reanimar a un joven de 24 años en la arena de la playa tras una intervención donde la coordinación y la experiencia profesional resultaron decisivas para salvar una vida

Los agentes Héctor Suárez y Héctor Blanco flanquean a su compañera Paula López frente a la comisaría de la Policía Local de Castrillón. / Christian García
La llamada del 112 entró con la urgencia que precede a las situaciones límite: un surfista de 24 años se había desvanecido en el agua en la playa de Salinas y un amigo luchaba por mantenerlo a salvo en la orilla. Los agentes Paula López, Héctor Suárez y Héctor Blanco salieron de inmediato de las dependencias de la Policía Local de Castrillón, activando sirenas y luces en una carrera contrarreloj contra el tráfico. Mientras la patrulla avanzaba, en el asiento trasero se preparaba el desfibrilador para tenerlo listo al llegar a la playa. Una vez allí, la estampa de una multitud haciendo señas desesperadas confirmó la gravedad de la situación, lo que provocó que los policías salieran del coche casi en marcha para ganar unos segundos que acabarían valiendo una vida.
"Estaba totalmente inconsciente, con los labios morados y con los síntomas típicos del ahogamiento. La situación era límite al llegar a la orilla", recuerda López sobre la situación que se encontró la patrulla al pisar la arena.
A la urgencia médica se sumaron complicaciones añadidas que pusieron a prueba a los rescatadores: la marea subía con rapidez, lo que obligó a desplazar al herido a una zona más alta para que no los alcanzara el agua, y el traje de neopreno se había convertido en un obstáculo rígido. "Viene tan ajustado que tuvimos que liberarle el torso entre varios, lo justo para colocarle los parches del desfibrilador", explica Suárez. Sin embargo, todo se resolvió cuando una patrulla de la Guardia Civil acudió en apoyo con una navaja para cortar el resto del traje.
La importancia del trabajo en equipo
Tal y como explicaron los agentes, el éxito de la asistencia radicó en una cadena de auxilio perfecta. Dos médicos y una enfermera que paseaban casualmente por Salinas ya habían iniciado las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) antes de la llegada policial. Al incorporar el desfibrilador, el dispositivo analizó las constantes del afectado, detectó un mínimo de pulso y determinó que se debía continuar con el masaje cardíaco manual.
"Fue puro trabajo en equipo. Nos fuimos turnando hasta que el aparato detectó que había algo de pulso y el chico recuperó la consciencia", destaca Blanco. Desde su llegada, policías y sanitarios formaron un único equipo, relevándose en las compresiones mecánicas hasta que el surfista empezó a respirar por sí mismo, justo cuando la UVI móvil irrumpía en la playa.
Experiencia y sangre fría
Para los policías, mantener la templanza necesaria en un escenario de tanta tensión es clave y, en este caso, explicaron que fue fruto directo de la experiencia previa en situaciones complejas en los arenales. "En ese momento aplicas los conocimientos que has adquirido y te coordinas con tus compañeros", aseguró Suárez, que puso en valor la experiencia de su compañera, quien durante años formó parte del equipo de salvamento en Gijón y en Villaviciosa: "No tuvimos dudas en aprovecharnos de su experiencia. Rápidamente, tomó las riendas de la situación", añadió.
Importante colaboración ciudadana
Pero los agentes no solo se focalizaron en su actuación, también quisieron destacar el valor de la colaboración ciudadana. En concreto, alabaron "gestos tan sencillos" como el de un testigo que, sin dudar un segundo, se quitó la camiseta y la entregó para secar el cuerpo del herido antes de aplicar los electrodos.
Los policías castrillonenses también recuerdan la importancia de que la gente mantenga la distancia en estos casos: "Estábamos haciendo la RCP y a la vez pidiendo un perímetro de seguridad porque la multitud se agolpa a mirar y agobia. Dejar espacio es algo muy importante en situaciones como esta".
Un desenlace con "el ánimo en alto"
Lo que en un principio apuntaba a una crisis asmática severa -ya que el joven llegó a decir en el agua que se quedaba sin aire- resultó tener un origen muy distinto. Tras contactar con el entorno del surfista, los agentes supieron que el Hospital San Agustín determinó que sufrió un shock anafiláctico grave. El joven, alérgico a la proteína de la leche, habría comido poco antes un bocadillo de pollo, por lo que los médicos sospecharon que una contaminación cruzada pudo desencadenar la reacción alérgica en el agua.
Tras unos días ingresado en la UCI, el surfista evoluciona favorablemente y recibirá el alta de forma inminente. Para la patrulla, el balance final es el mayor incentivo de su profesión: "Que el chaval haya tirado para adelante es con lo que nos quedamos. Es lo que hace que te marches a casa con el ánimo en alto", concluyeron los agentes de Castrillón.
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