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Los vecinos de Naveces alertan de un posible colapso estival: "Pagamos los mismos impuestos que Salinas pero no tenemos los mismos servicios"

El presidente de la asociación de vecinos, Francisco Pieiga, denuncia la "incapacidad municipal para adaptar las infraestructuras de la parroquia" a "una población que se triplica en temporada alta"

Francisco Pieiga, junto a la única ducha de la playa de Santa María del Mar.

Francisco Pieiga, junto a la única ducha de la playa de Santa María del Mar. / Christian García

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Naveces

El sol y las altas temperaturas han hecho acto de presencia en Asturias este jueves, llenando las playas de Castrillón. Este caluroso día de primavera ha supuesto un simulacro estival para los vecinos de Naveces, parroquia que ve estiradas sus costuras durante la temporada estival por la gran afluencia de público, hasta el punto de llegar a convertirse en una "pesadilla" para los vecinos, que achacan esta circunstancia a una "alarmante falta de atención administrativa". Francisco Pieiga, presidente de la asociación vecinal, denuncia que el Ayuntamiento es "incapaz" de adaptar las infraestructuras a una población que se triplica en temporada alta, lo que generaría un profundo sentimiento de agravio. "Yo pago tantos impuestos como un ciudadano de Salinas, pero no disfruto de los mismos servicios", lamenta.

El principal foco de conflicto en verano, según los vecinos, es la circulación en los accesos a los arenales. En zonas como La Llada o Linares, los residentes sufren "meses de incomodidades" para poder acceder a sus propias viviendas debido a la masificación de coches. Pese a que desde la asociación vecinal afirman que el Ayuntamiento habilitó una parcela en un antiguo camping municipal a modo de aparcamiento disuasorio, la falta de señalización, denuncian, lo hace invisible. "La gente llega a la playa y aparca donde puede", explica. Además, Pieiga denuncia que las subcontratas municipales emplean este espacio como "vertedero improvisado" de podas, "atrayendo ratas y jabalíes frente a las viviendas".

Las quejas de la entidad vecinal por la falta de mantenimiento llegan también a los arenales. "Una playa emblemática como la de Santa María del Mar, que ostenta la bandera azul, presenta servicios muy deficientes, como la presencia de una sola ducha para todos los bañistas que, según los movimientos de la arena, el botón de accionamiento llega a quedar a más de un metro de altura, resultando inaccesible para los niños. Por contra, cuando las condiciones provocan un levantamiento de la arena, la ducha queda para limpiar los pies" relata Pieiga.

Antiguo camping municipal reconvertido en aparcamiento disuasorio en desuso.

Antiguo camping municipal reconvertido en aparcamiento disuasorio en desuso. / Christian García

Sin autobuses a la playa y con el agua cortada

La conectividad durante los meses de verano es otra asignatura pendiente, dicen los parroquianos. Desde la asociación afirman que llevan "seis años" reclamando un autobús lanzadera que recorra un itinerario "circular" en Castrillón. Además, Pieiga declara que "hemos tenido que solicitar nosotros mismos los contenedores de basura. Es una cosa que ya tenía que darse por hecha".

Respecto a la limpieza, el presidente de la asociación de vecinos admite un matiz positivo: "Ha mejorado mucho. Ahora vienen tres veces o cuatro veces al año y lo vemos mejor que antes", aunque insiste en que siguen lejos de los estándares de Salinas. Esta masificación veraniega coincide, además, con unas infraestructuras al límite. Por ejemplo, Pieiga recuerda que el pasado verano sufrieron "unos veinte cortes de agua" a causa de tuberías defectuosas.

Según Pieiga, el abandono estival es el síntoma de una parálisis administrativa que dura todo el año y que no achaca a unas siglas políticas concretas: "No es algo concreto del equipo de gobierno que está ahora, sino de todos. Es un problema de la administración en general". Entre otros, Pieiga apunta que el bloqueo más grave es el de las licencias de construcción, las cuales se demoran "hasta tres y cuatro años", lo que "expulsa" a los inversores y encarece los proyectos.

El líder vecinal indica que la administración local no ha registrado el inventario de caminos rurales y desoye losproblemas de goteras en el centro social, además de mantener una vivienda en ruinas en la calle Bellamar desde hace dos décadas que se ha convertido en un foco de insalubridad, al tiempo que critica la falta de comunicación con el Ayuntamiento: "Quien acaba pagando el pato es el ciudadano», concluyó Pieiga.

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