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Los hoteleros de Castrillón cierran filas contra la tasa turística: "Es una traba más"

Los empresarios alertan del peligro de perder clientes en favor de concejos vecinos y lamentan el "sobretrabajo" burocrático que supondrá gestionar el cobro

El borrador del Principado toma como referencia el modelo gallego: el precio oscilará entre 1 y 2,50 euros por noche con un límite máximo de cinco pernoctaciones

Ambiente en la playa de Salinas

Ambiente en la playa de Salinas / Mara Villamuza

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Piedras Blancas

La implantación de una tasa turística en Asturias, propuesta por el Gobierno del Principado como un gravamen para las pernoctaciones de visitantes y que será voluntaria para los ayuntamientos, ha abierto un profundo debate político local. El Ayuntamiento de Castrillón mantiene una postura firme de rechazo, una posición con la que el sector hotelero y la patronal coinciden plenamente, porque advierten del impacto negativo de la medida sobre la competitividad del sector, desde el cual se insiste en que el concejo no sufre una masificación estructural que justifique la tasa.

Para los hoteleros, el principal riesgo radica en la alta estacionalidad del turismo asturiano y en la posibilidad de que los visitantes opten por concejos limítrofes libres de cargas. "Es una traba más. El turista elegirá otros destinos cercanos", advierte Rosa Garrido, gerente del Hotel Castillo de Gauzón en Salinas, que añade que estas nuevas tasas son "innecesarias" para el sector.

La misma portura mantiene Miguel Fernández, propietario del Hotel Piedras en Piedras Blancas, califica la propuesta de "horrible", puesto que "penaliza a quienes sostienen la actividad todo el año" por motivos laborales, deportivos o familiares. Además, advierte de una contradicción en el diseño fiscal: exime a los excursionistas de un día y carga todo el coste sobre la pernoctación. "Mucha gente vendrá a las playas o a comer pero se alojará en otros concejos. Los perjudicados seremos los hoteles porque cobraremos el impuesto", concluye.

Santiago Alonso, jefe de recepción del Hotel Arias, ubicado junto al Aeropuerto de Asturias, muestra su rechazo frontal a la tasa, al considerarla "un impuesto más" que no reportará ningún beneficio al sector. Alonso reseña que, más allá del coste para el viajero, la medida se traduce en "un sobretrabajo" de gestión que tendrán que asumir los propios alojamientos. "Es una carga tributaria más. Se le puede llamar de otra manera, pero es un impuesto", afirma.

Otea rechaza la tasa: ni masificación ni barreras fiscales

Esta postura a pie de calle coincide con las tesis de la patronal hostelera y turística, Otea, desde donde se rechaza de plano el gravamen por basarse en una premisa falsa: la entidad recuerda que Asturias no sufre sobresaturación, puesto que la ocupación media anual no supera el 50% y el problema radica en la gestión, no en el exceso de visitas. Asimismo, la patronal advierte de que el impuesto actúa como una barrera fiscal que daña la reputación regional, proyectando una imagen de cobro fronterizo en lugar de la hospitalidad que los profesionales se esfuerzan por consolidar.

Cómo sería la tasa turística en Asturias

El borrador del anteproyecto de ley del Principado dibuja un gravamen voluntario para los ayuntamientos, pero gestionado y recaudado por la administración autonómica. La propuesta se asemeja al modelo gallego y la tasa podría oscilar entre 1 y 2,50 euros por noche según la categoría del alojamiento. Además, afectará también a los cruceros y se limitará a un máximo de cinco noches por estancia. La normativa contempla excepciones para los menores de 18 años, personas con discapacidad, estancias por motivos de salud y federados deportivos en competición. Además, la recaudación se deberá destinar exclusivamente a proyectos de sostenibilidad turística como movilidad, transición verde, digitalización o mejora de infraestructuras públicas.

Choque político: "Voracidad fiscal" frente a "cerrazón" municipal

En el plano municipal, el debate mantiene totalmente enfrentados al Gobierno local y al grupo municipal socialista. La concejala de Turismo, Marián Carbajal, rechazó la medida al tacharla de "voracidad recaudatoria" y criticó que resta autonomía al Consistorio porque el Principado controlaría los fondos: "Nos diría en qué la debemos gastar", señaló la edil. Por contra, el PSOE tildó esta postura de "cerrazón total" e irresponsabilidad. El portavoz socialista, Iván López, reprochó al alcalde que rechace una herramienta voluntaria que no afecta a los vecinos y que costea los gastos públicos con el dinero de los visitantes: "Pretenden que las infraestructuras las paguen los vecinos y las disfruten los turistas gratis", concluyó.

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