Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Iyán Fariña "buscaba su camino en la vida" cuando encontró la desgracia en Salinas: "Es un guaje tranquilo, prudente, tímido y muy querido"

"El mar se lo llevó y ahora solo queda esperar a que nos lo devuelva", lamenta la familia del avilesino desaparecido en la playa, al que siguen buscando los Servicios de Emergencia

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Iyán Fariña Rodríguez, el joven avilesino de 19 años desaparecido desde la tarde del lunes en la playa de Salinas, es, según su familia, un guaje "tranquilo, prudente, tímido y muy querido" en distintos círculos de Avilés. Natural de Valliniello y vecino de La Magdalena, estudió en el IES Carreño Miranda, había terminado la educación obligatoria y se encontraba en ese momento de transición en el que muchos jóvenes empiezan a decidir su camino. En casa le animaban a buscar una FP que realmente le atrajese y él tenía en mente sacarse el carné de conducir. Su desaparición, tras ser arrastrado por la corriente durante una jornada de playa con amigos, mantiene a su entorno pendiente de un operativo de búsqueda que, después de más de un día de rastreo, sigue sin novedades. "El mar se lo llevó y ahora solo queda esperar a que nos lo devuelva. Sinceramente, es una tortura", resume Soraya Fariña, su prima, sobre el dolor de la familia.

Quienes conocen a Iyán coinciden en una descripción que se repite. Es un joven reservado, poco dado a llamar la atención y muy alejado de cualquier conducta temeraria. "Muy tranquilo, nunca dio problemas, le gusta estar solo", explica Soraya Fariña, prima del joven, que insiste en que esa forma de ser marcaba también su manera de relacionarse con los demás. No es, dice su entorno, un joven de un único grupo cerrado, sino alguien que ha ido conservando amistades de distintas etapas y zonas de Avilés. Tiene amigos de infancia en Valliniello, compañeros del instituto, otro grupo vinculado a La Luz y amistades que frecuentan Salinas.

Un avilesino de 19 años, el bañista desaparecido en la playa de Salinas: "Es una desgracia; la mar es muy traicionera"

Miki López

Fue al colegio Palacio Valdés y, más tarde, pasó por el IES Carreño Miranda. En casa, según relata la familia, le animan a encaminarse hacia una Formación Profesional que le guste "de verdad", sin presionarle, tratando de ayudarle a encontrar una salida que encaje con él. También tiene entre sus planes sacarse el carné de conducir. Es, en palabras de los suyos, un joven que "está buscando su camino", con las dudas normales de su edad.

En los últimos tiempos, parte de su círculo de amistades practicaba artes marciales en gimnasios de la zona y algunos le animaban a probar. Sin embargo, Iyán no terminaba de dar el paso. No por rechazo, sino por esa mezcla de timidez y prudencia que, según su familia, define buena parte de su carácter. "Es muy tímido, aunque las artes marciales no son violentas, no iba con su personalidad y no acababa de atreverse a probar", cuenta Soraya Fariña, su prima.

Un día de playa en bus

El lunes, Iyán fue a Salinas con amigos para pasar un día de playa. Según relata la familia, se desplazaron todos en bus, como tantos jóvenes de Avilés cuando llega el calor y el arenal se convierte en punto de encuentro. Nada hacía pensar en un desenlace así. De hecho, sus allegados subrayan que Iyán no es una persona imprudente en el agua. "Era un guaje muy precavido, no le gustaba nadar a mar abierto", explicó su primo, Yeray Jiménez. El propio Yeray añadió que el joven le había comentado el día anterior que "nunca se metía muy dentro del agua", una frase que ahora vuelve una y otra vez entre los suyos, incapaces de entender cómo pudo acabar atrapado por la corriente.

La jornada, que había comenzado como un plan más de playa con amigos, se quebró por completo cuando el joven fue arrastrado por el mar. Iyán se encontraba en el agua con otros dos amigos cuando se produjo la emergencia. Ellos pudieron ser auxiliados con la ayuda de un socorrista fuera de servicio y varios surfistas, pero él desapareció en el agua. Desde entonces, la familia vive pendiente de cada movimiento del dispositivo desplegado en el entorno de Salinas, entre la esperanza de una noticia y el desgaste de las horas. "Estamos muy dolidos. Es un guaje que quiere formar su vida, tiene planes de futuro y es muy estudioso", lamentaba también Yeray Jiménez, que insistía en la imagen de un joven responsable, con metas y con una vida todavía por construir.

En el paseo de la playa, la familia intenta reconstruir lo ocurrido mientras convive con la impotencia. La imagen que trasladan de Iyán choca frontalmente con la idea de un joven que se hubiera expuesto voluntariamente a un riesgo. Es tímido, prudente, acostumbrado a moverse con cuidado y poco dado a meterse en situaciones peligrosas. Por eso, cada testimonio familiar vuelve al mismo punto: tuvo que ser la corriente o una mala combinación de factores en una tarde de playa que nadie esperaba que terminase así. La ausencia de novedades después de toda una tarde de búsqueda ha endurecido aún más una espera que se hace "insoportable" para los suyos.

TEMAS

Tracking Pixel Contents