Tercer día sin rastro de Iyán Fariña en Salinas: drones, helicópteros, lanchas y una "falsa alarma" por una boya en la playa
La familia del joven, desaparecido el lunes, sigue con angustia las labores de rastreo, que se han extendido desde Los Quebrantos a Peñas

Miki López
C. G.
El operativo de búsqueda de Iyán Fariña, el joven de 19 años desaparecido el lunes en Salinas, cerró este miércoles su tercera jornada sin resultados pero con una notable ampliación del radio de acción. Los Bomberos de Asturias extendieron el rastreo marítimo y terrestre unos nueve kilómetros, abarcando desde la playa de los Quebrantos hasta el Cabo Peñas, con especial hincapié en la bahía castrillonense y en la bocana de la ría de Avilés. Durante todo el día, el despliegue, coordinado desde el puesto de mando de los Servicios de Emergencia instalado a la altura de la escalera 8, movilizó de forma escalonada a los helicópteros de la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y Bomberos, además de mantener activas las búsquedas por mar con la patrullera del Instituto Armado y los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS).
Toda esa intensa actividad de los servicios de emergencia, marcada por el ruido de los motores y el constante ir y venir de lanchas, helicópteros y drones, contrastó fuertemente con la gran afluencia de bañistas y paseantes que abarrotaban la zona, en un choque de revoluciones entre la tensión del operativo y la búsqueda de desconexión de aquellos que se acercaron para disfrutar de la costa durante una nueva jornada de intenso calor.
Tres días de espera frente a la playa
Ajeno al bullicio de la arena, en el paseo marítimo la espera se hizo especialmente dura para el entorno del joven avilesino. En las primeras horas del despliegue de este miércoles, se pudo ver al padre de Iyán conversando con los responsables de las emergencias para conocer de primera mano los avances, mostrando una actitud tranquila pero con un evidente cansancio físico y emocional tras tres días de agónica tensión.
El horizonte engaña al ojo humano
Una vez el sol comenzaba a esconderse y la playa se vaciaba, se produjo un breve instante de tensión. Pasadas las siete de la tarde, varias miradas se clavaron de golpe en el horizonte: a unos cien metros de la orilla, una silueta flotando activó la alerta de algunos presentes. Varias personas se acercaron al puesto de mando para alertar de que la resaca se podría haber llevado a otro bañista. Mientras, varias personas se acercaron a la barandilla para otear el horizonte tratando de localizar a la posible víctima. Un agente de la Guardia Civil reaccionó rápido, levantó los prismáticos y, tras comunicarse con el centro de control, alivió a quienes se acercaron: "Es una boya". La marea baja y el reflejo de la luz solar podrían haber jugado una mala pasada a la vista, confundiendo la baliza flotante con un bañista. Tan rápido como llegó la preocupación, regresó la calma.
Medidas innovadoras para facilitar rescates en el futuro
Como respuesta inmediata a la tragedia y para evitar que una situación similar se repita, desde la escuela de surf Lucas García se ha planteado una iniciativa innovadora: instalar tablas de surf de forma permanente en las escaleras de acceso a la playa. Esta idea, inspirada en modelos de rescate comunitario que ya funcionan con éxito en los litorales del País Vasco, surge de la pura impotencia vivida en los primeros minutos del suceso, cuando la falta de material náutico a mano en el propio arenal dificultó las labores de auxilio de quienes se lanzaron al agua. El objetivo es que cualquier surfista experimentado que se encuentre en la zona pueda disponer al instante de una tabla ante una emergencia y recortar así el tiempo de respuesta mientras se despliegan los servicios profesionales.
Mayor rastreo en la costa de Gozón
Con la vista puesta en este jueves, los servicios de emergencia afrontarán la cuarta jornada con un rastreo que intensificará la presencia en Gozón y que arrancará a las ocho de la mañana con el helicóptero de Salvamento Marítimo, el cual batirá la zona durante dos horas antes de dar paso a los drones. Entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde, los equipos no tripulados de la Guardia Civil vigilarán el litoral desde la playa de Verdicio hasta el Cabo Peñas, mientras que los de Bomberos cubrirán desde el arenal de Xagó hasta la ría de Avilés. El cierre del despliegue por aire correrá a cargo del helicóptero de los Bomberos de Asturias, que inspeccionará el entorno de cuatro a seis de la tarde. En el agua, la patrullera de la Guardia Civil operará de siete de la mañana a ocho de la tarde, mientras que los especialistas del GEAS mantendrán las inmersiones desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde.
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