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La memoria negra de la playa de Salinas: cinco episodios que aún se recuerdan con pesar en la localidad castrillonense

La desaparición de Iyán Fariña reabre el recuerdo de otros sucesos que marcaron al arenal y dejaron una huella dolorosa en varias generaciones de vecinos

Intensa búsqueda en Salinas del joven Iyán Fariña, desaparecido cuando se bañaba en el mar

Intensa búsqueda en Salinas del joven Iyán Fariña, desaparecido cuando se bañaba en el mar / Miki López / LNE

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Salinas

Salinas vuelve a mirar estos días al Cantábrico con el corazón encogido. Mientras continúan las labores de búsqueda de Iyán Fariña, el joven desaparecido el pasado lunes en el arenal castrillonense, la playa vuelve a ocupar ese lugar doloroso de la memoria colectiva. No es la primera vez que el paseo del Espartal se convierte en escenario de desconcierto y angustia. La hemeroteca conserva otros episodios que estremecieron a la comarca y que muchos vecinos aún recuerdan con tristeza.

El último de esos sucesos se produjo el 13 de agosto de 2024, a la altura de la escalera número 1, junto al Balneario. Un vecino de 71 años se bañaba con su mujer cuando ambos comenzaron a tener problemas en una zona apta para el baño. Los socorristas acudieron de inmediato: primero auxiliaron a la mujer y, después, una integrante del equipo logró sacar al hombre del agua. Ya en la arena, los intentos de reanimación resultaron inútiles.

Cinco años antes, el 17 de abril de 2019, el inicio de la Semana Santa quedó teñido de luto en Castrillón. Jesús Suárez Pérez, de 68 años y vecino de Limanes, falleció ahogado en la playa de Salinas, a la altura de la escalera número 6, frente al edificio de servicios del paseo marítimo. Varios testigos alertaron al 112 Asturias y otras personas trataron de socorrer al bañista, que se encontraba cerca de la orilla, pero nada se pudo hacer por salvar su vida.

Especialmente doloroso fue también el caso de Ángela Massiel Martínez de la Rosa, ocurrido en junio de 2015. Tenía 31 años, era natural de la República Dominicana y madre de tres hijos. Una ola la arrastró mar adentro en Salinas. La joven no sabía nadar y, pese al esfuerzo de los equipos de emergencia, falleció tras su rescate. La comunidad dominicana de Avilés se movilizó después para ayudar a repatriar el cadáver.

La playa ya había vivido una larga espera en junio de 1995, cuando desapareció Pedro Ruiz Fraga, de 18 años, mientras se bañaba en Salinas. Durante días, familiares y amigos permanecieron pendientes del mar, entre la angustia y el reproche por la tardanza con la que, según denunciaban, se había iniciado el dispositivo de búsqueda. El cuerpo del joven fue finalmente recuperado en las inmediaciones de Los Gauzones.

En 1997, otro nombre quedó unido a la memoria del arenal: José Ramón Corzo. Había muerto ahogado en Salinas, pero su historia tuvo además una dimensión especialmente emotiva. Antes del suceso había escrito una carta a sus compañeros del servicio militar, una misiva pensada como recuerdo entre amigos que, tras su fallecimiento, acabó leyéndose como una despedida póstuma. Días después, sus compañeros le rindieron homenaje en la iglesia de San Isidoro, en Oviedo.

La inquietud por los ahogamientos en Salinas viene de lejos. El 30 de agosto de 1956, LA NUEVA ESPAÑA ya recogía la preocupación por varios niños ahogados en el arenal y reclamaba más vigilancia y mejores medios de salvamento. Eran años en los que la playa ganaba popularidad y atraía cada vez a más bañistas, familias y visitantes. También se hacía más visible la necesidad de reforzar la seguridad en una zona que empezaba a consolidarse como uno de los grandes arenales del centro de Asturias.

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