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Castrillón exhibe músculo solidario tras una exitosa campaña de donación de sangre

A pesar de que la primera jornada dio inicio con 62 donantes, el coordinador local, Belarmio Artime, advirtió de la falta de relevo generacional por la escasa participación de jóvenes de entre 18 y 35 años

El autobús de donación de sangre, esta semana frente al Ayuntamiento de Castrillón.

El autobús de donación de sangre, esta semana frente al Ayuntamiento de Castrillón. / Christian García

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Piedras Blancas

Castrillón ha cerrado, con un balance sobresaliente, las tres jornadas de donación de sangre celebradas los días 10, 11 y 12 de junio. La campaña, organizada por la Federación de Donantes de Sangre y el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos del Principado en colaboración con el Ayuntamiento, ha vuelto a situar al municipio como un referente de solidaridad en Asturias. La respuesta de los vecinos en esta última convocatoria no se hizo esperar: en su primera jornada fueron un total de 62 donantes, la gran mayoría concentrados en el turno de tarde.

Esta campaña ha formado parte del despliegue que la Hermandad de Donantes realiza en el municipio. Según explica su coordinador local, Belarmino Artime, el calendario anual está minuciosamente repartido: "Lo hacemos tres veces al año esto, más el maratón de donaciones. Luego hacemos también en el instituto Isla de la Deva, dos veces en Raíces y dos en Salinas. En total, en el concejo, se hace nueve veces al año". Según las estimaciones del propio Artime, la constancia del concejo le permite superar los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual cifra en 50 donantes por cada 1.000 habitantes el listón de un pueblo "cívico", asegurando que Castrillón rompe esa barrera al situarse en una media cercana al 51 por cada 1.000.

El reto de atraer a los jóvenes

A pesar del éxito, el análisis de las jornadas dejó un desafío evidente sobre la mesa: el relevo generacional. Artime señaló que el grueso de la participación se sostiene en los ciudadanos de mediana y avanzada edad, mientras que la franja entre los 18 y los 35 años "dona muy poco". "A los jóvenes hay que incidirles un poco, pero no quieren", lamentó el coordinador, quien vinculó esta falta de implicación con las urgencias de un sistema hospitalario asturiano que, según sus datos, consume unos 90 litros de sangre diarios y necesita entre 180 y 200 donantes cada día.

Esta necesidad se vuelve crítica en casos como la leucemia infantil, donde el coordinador afirma que se requieren hasta 125 litros de plaquetas —el equivalente a 250 donantes— para salvar una vida. Ante esta realidad, Artime prefiere poner en valor el comportamiento del municipio y concluye con orgullo local: "Si en toda Asturias fuera así, tendríamos suficiente".

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