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Hablan las familias de las niñas fotografiadas por una pareja en un camping de Castrillón: "Mi hija me cogió de la mano y me pidió que no la soltase; nunca sentí tanta impotencia"

La Guardia Civil tuvo que escoltar a dos cántabros que, presuntamente, se realizaron tocamientos y tomaron imágenes de las pequeñas, a las que engañaron para ir a su bungalow

Zona en la que tuvo lugar el suceso

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Noé Menéndez

Noé Menéndez

Grave suceso en Castrillón. Una pareja está siendo investigada por, supuestamente, fotografiar a unos menores y hacerse tocamientos entre sí frente a ellos en el camping de Santa María del Mar. La Guardia Civil ha requisado los teléfonos móviles de la pareja, que en la madrugada del domingo tuvo que ser escoltada y trasladada a un hotel del concejo para evitar un linchamiento popular. "Es el momento que más impotencia he sufrido en mi vida. Mi hija me cogió de la mano y me pidió que no la soltase", relata el progenitor de una de las niñas que estuvo a punto de caer en la trampa de la pareja.

Según el relato de las familias de las víctimas hecho a LA NUEVA ESPAÑA, el suceso tuvo lugar a las 23.50 horas. A esas horas un grupo de niños estaba correteando por las instalaciones del camping, como suele ser habitual en unas instalaciones tan familiares y tranquilas como las de Santa María del Mar. Fue entonces cuando irrumpió una pareja -natural de Cantabria, según testigos- que invitó a los niños "a su boda". "Les dijeron que se estaban casando y que les invitaban a su banquete, que era en su bungalow", relatan los padres de una de las víctimas.

Una decena de niñas mordieron el anzuelo y acompañaron a la pareja a su habitación. Si bien, "solo tres o cuatro" accedieron al interior. Lo que se encontraron allí fue dantesco, relataron a sus familias: la pareja comenzó a tocarse frente a ellas y, además, les hicieron fotos. Fruto de esta situación, las niñas huyeron corriendo y gritando del bungalow para contárselo a sus familias. "Las primeras que nos vinieron a avisar fueron las niñas que no entraron. Mi hija sabe que no puede entrar a sitios con desconocidos, y vino corriendo a avisarme muerta de miedo", apunta el progenitor, que rápidamente acudió al bungalow que le habían indicado. Tal fue la urgencia, que al tratar de subir un muro para atajar, se hizo daño en el tobillo. Al llegar se encontró la puerta cerrada, por lo que rompió la ventana para acceder a la vivienda. "Cuando miré al hombre se le cayó el mundo encima. Nunca olvidaré sus ojos. Sin embargo, la mujer me hacía señas para que entrase, como si me estuviese vacilando", relata. "Mi hija me dijo que el hombre se había tocado sus partes delante de ella", señala también otro progenitor.

Dada la gravedad de los hechos, la tensión fue en aumento, por lo que fue requerida la presencia de la Guardia Civil. Los agentes aplacaron los ánimos y escoltaron lejos del camping a los procesados, cuyos teléfonos móviles fueron requisados. Ahora el caso está a la espera de que el juez autorice la revisión de los teléfonos, señalan fuentes de la Benemérita.

Los progenitores de las víctimas, este domingo ya más reposados, destacaron el buen hacer de la gerencia del camping, que no solo logró contener una situación que podría haber tenido un desenlace mucho mas grave, sino que también les mostró todo su apoyo tras lo ocurrido. "Antes la teníamos como una empresaria más, pero nos ha demostrado que es una gran persona", aplaudieron de la labor de Laura Arias.

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