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Iván Muñiz, preparado para el pregón de las fiestas de Piedras Blancas: "Siempre es un regalo hablar a tu gente"

El historiador y arqueólogo propone un "no pregón" basado en el diálogo espontáneo para evocar los recuerdos de su "tribu" de la juventud y reivindicar la magia de los reencuentros fortuitos en la calle

El historiador y arqueólogo, Iván Muñiz.

El historiador y arqueólogo, Iván Muñiz. / LNE

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Piedras Blancas

Para el historiador y arqueólogo Iván Muñiz, asumir el papel de pregonero de las fiestas de Piedras Blancas de este año representa, por encima de todo, un regalo impulsado por el cariño. Quien fuera director de las excavaciones del castillo de Gauzón y responsable cultural del Museo de la Mina de Arnao, confiesa haber recibido el anuncio con profunda gratitud y entendiéndola como un "gesto de afecto". "Que te inviten a algo que tiene un toque especial, que es poner tus palabras y tu voz para hablar a tu gente, siempre es un regalo muy bonito", explica el arqueólogo castrillonense a escasas horas de iniciar su discurso antes sus vecinos.

A horas de subirse al escenario, Muñiz se muestra convencido en su intención de huir de las estructuras tradicionales, razón por la que ha preferido definir su intervención casi como un "no pregón". En lugar de leer un texto cerrado, detalla que su método se asemejará al de un músico que se sube al escenario con una partitura abierta para dejarse llevar y lograr, de este modo, un diálogo con el público.

Respecto a las fiestas de Piedras Blancas, el historiador comenta que la magnitud de una fiesta camina siempre de manera orgánica junto al crecimiento de su población y recuerda que el verdadero salto se experimentó a partir de los años ochenta, una década en la que la capital castrillonense transitó de ser un pequeño pueblo en un cruce de caminos a convertirse en una ciudad. Esta evolución social, detalla, provocó que las fiestas patronales comenzaran a atraer a visitantes de toda la comarca e incluso de numerosos concejos del resto de Asturias.

Muñiz también vincula la esencia de estas fechas con una necesidad humana de aparcar la rutina diaria. "Si fuésemos capaces de viajar al pasado, mis recuerdos serían prácticamente los mismos que los de un joven romano del siglo I después de Cristo". En ese sentido, el arqueólogo sitúa su propio anclaje emocional entre los 18 y los 25 años, una etapa marcada por las vivencias con su grupo de amigos de siempre. "Tenía mi tribu. Eran mis amigos de toda la vida, nos contábamos, teníamos nuestros nombres y, de hecho, si alguien nos faltaba, notabas esa especie de vacío, el grupo no estaba al completo", recuerda el historiador, que detalla que las fiestas incentivan al máximo ese sentimiento de pertenecer a un círculo de amistad.

De cara a las fiestas, el arqueólogo e historiador planea combinar planes organizados con la magia de lo imprevisto. Tal y como explica, más allá de las citas programadas para reunirse con familiares y amigos, lo que más le ilusiona es el bullicio espontáneo y esos "reencuentros fortuitos" en los bares con antiguos compañeros de colegio: "Escuchar tu nombre en la voz de una persona que no ves en mucho tiempo es una forma muy bonita de reencontrarse con uno mismo", confiesa.

Una familia patrimonial en todo el concejo

En el plano profesional, Muñiz utiliza una metáfora muy íntima para describir su vínculo con dos elementos de renombre en Castrillón: el Museo de la Mina de Arnao y el yacimiento del Castillo de Gauzón –el primero, espacio que acaba de experimentar una profunda remodelación, y el segundo, que recientemente ha vuelto a celebrar visitas guiadas a las ruinas–: "Tengo una gran familia por todo Castrillón, pero destacan mis dos hijos mayores. Por un lado, un hijo que es el castillo de Gauzón y una hija que es la Mina de Arnao", explica. El pregonero aporta además una confesión muy personal sobre el cuidado de estas dos joyas patrimoniales: "Como madre, me siento más madre de ellos que padre. Siempre los consideraré menores de edad y por eso me gusta tenerlos cerca", concluye Muñiz, que ya solo tiene una cosa en mente: el pregón de las fiestas de Piedras Blancas, el cual arrancará a las 19.00 horas al compás de la música de la Banda de Gaitas de Castrillón.

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