El veto al estacionamiento nocturno en las zonas verdes de Pablo Laloux divide a vecinos y visitantes de Salinas
El Ayuntamiento de Castrillón prohíbe aparcar de 00.00 a 08.00 horas de forma permanente por los problemas de convivencia y el impacto acústico en época estival
Los residentes denuncian vertidos de aguas grises y la invasión de aceras mientras que los "caravanistas" lamentan la falta de alternativas para aparcar

Las nuevas señales que prohíben el estacionamiento nocturno en las zonas verdes de Pablo Laloux de Salinas. / Christian García
La prohibición de estacionar por las noches en la zona verde de la calle Pablo Laloux de Salinas ha abierto el debate a pie de calle. Tras hacerse pública la medida municipal, que impedirá el aparcamiento de cualquier vehículo entre las 00.00 y las 08.00 horas de forma permanente, las primeras reacciones contraponen la necesidad de descanso de los residentes con el temor a que el problema de la masificación de caravanas se traslade a otras vías. El Ayuntamiento de Castrillón justificó la restricción por el impacto acústico y los problemas de convivencia que sufre el entorno, especialmente graves durante la época estival. Estos días se comenzaron a instalar las señales verticales que indican el veto del estacionamiento nocturno, aunque la Policía Local mantendrá unos días de flexibilidad informativa antes de comenzar a multar.
Alivio vecinal ante la falta de civismo
Desde la asociación de vecinos de Salinas se recibe la medida con buenos ojos. Iván Díaz, presidente de la entidad, aclara que el colectivo no está en contra de que en la localidad haya este tipo de turismo, "pero sí que haya un poco de civismo y que no se falte al respeto a los vecinos que pagan impuestos por vivir en Salinas y que de repente llega alguien con una furgoneta y se haga una vivienda ahí". Díaz denunció el gasto municipal en conservación que conlleva el comportamiento de algunos usuarios que "vacían las aguas grises en el prao".
Asimismo, el portavoz vecinal apuntó que los vehículos de gran tamaño invaden habitualmente las aceras de la calle Pablo Laloux, concretamente el tramo situado entre el Espartal y el edificio Gauzón I, y la zona del Gauzón IV. Ante el temor de que se sature la zona blanca del casco urbano, Díaz exigió contundencia a la Policía Local: "Si te sales de esas líneas, pues obviamente no eres un vehículo autorizado para aparcar ahí".

Alex Calvente, usuario de autocaravana. / C. G.
"Doble rasero" con el turismo extranjero
La normativa cuenta también con el respaldo de usuarios locales de autocaravana. Javier Castaño, vecino de Salinas y propietario de una autocaravana, ve bien el veto nocturno porque "busca evitar el efecto llamada y que esto se masifique". Según explicó Castaño, en su caso la medida no representa un gran problema porque asume la obligación de mover su vehículo antes de la medianoche, pero denuncia un agravio comparativo con los usuarios internacionales.
"Parece que solo esa normativa afecta a las autocaravanas nacionales, porque estamos viendo italianos, franceses y alemanes que pueden hacer lo que quieran, no se les informa, duermen aquí y el resto tenemos que mover la autocaravana", critica Castaño. Según explica, ha visto pernoctas de extranjeros con los calzos puestos —un uso no permitido por la normativa autonómica que regula el campismo en Asturias al considerarse acampada—. Por ello, reclamó "que no haya doble rasero y que las normas sean iguales para todos".
Inseguridad y falta de espacio para los trabajadores estivales
En el lado opuesto se sitúan los usuarios de furgonetas que llegan de fuera para trabajar en la temporada estival. Sergio Cruz, un profesor de surf madrileño, admitió que para su caso la situación es "un poco más complicada" al perder un espacio donde pernoctar cómodamente durante la temporada. "Te ves con un poco de trajín. Para dormir tengo que estar moviéndome durante el día y hay mucha gente y mucho tráfico", lamenta. Además, confirmó que al desplazarse a los aparcamientos convencionales, como los vehículos son voluminosos, "invadimos un poco el espacio de acera o invadimos el espacio de la carretera", mientras que de la ansiada segunda área para autocaravanas de Salinas "aún no se sabe nada".

Sergio Cruz, usuario de autocaravana. / C. G.
Por su parte, Alex Calvente, otro usuario que pasa los veranos en Salinas, no ve sentido a que no se pueda aparcar durante la noche en "un trozo de prao" y afirmó que la medida se siente "como un ataque a la gente que vivimos en furgoneta". Calvente explicó que ahora se ve obligado a bajarse a la acera por las noches y subir por el día, lo que empeora su descanso: "Aquí estamos apartados, tranquilos, sin hacer ruido". Por último, defendió el comportamiento del colectivo frente a la falta de civismo general: "No hacemos ningún mal. La inmensa mayoría nos ocupamos de recoger basura que dejan todos los bañistas que vienen y les da exactamente igual el cuidado del pueblo".
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