Roberto Valentín | Guionista y escritor
Roberto Valentín: "Comencé en el surf a los 40 años y se ha convertido en mi actividad más primordial"
El guionista y escritor madrileño presenta en Salinas su novela "Parafina y Salitre" , con el litoral asturiano en el epicentro de un thriller trepidante que el autor ya adapta para la gran pantalla.

Roberto Valentín, en Salinas, con su nuevo libro. / Christian García
Guionista de nacimiento y surfista de corazón, el madrileño Roberto Valentín desembarcó en Salinas para presentar su debut literario, "Parafina y salitre". Editada por Colima, la obra convierte el litoral asturiano en el epicentro de un thriller trepidante y vertiginoso que nace de su propia devoción tardía por el surf. Construida con un claro pulso cinematográfico, la historia no solo busca enganchar a los amantes del género y a los vecinos de la comarca, sino que ya ha enamorado al sector audiovisual: el propio autor trabaja ya en la adaptación a la gran pantalla de este electrizante viaje entre olas, ritmo y misterio.
-Esta es su primera novela. ¿Cuál fue el germen?
-Todo surge porque previamente había diseñado un proyecto para una serie de televisión ambientada también en Salinas. Aunque llevo un tiempo moviéndolo, ya se sabe que los proyectos audiovisuales son muy complejos, largos y lentos. En ese impás conocí a la dueña de la editorial Colima y me quedé con muchas ganas de escribir. Mi pasión por el surf se había ido incrementando en los últimos años y se me ocurrió como una especie de guiño a la obra de Murakami. Mi idea era algo así como "De qué hablo cuando hablo de hacer surf", es decir, contar cómo una persona entra en este mundo ya en la edad adulta y empieza a encontrar cosas que le satisfacen y le dan un sentido positivo a su vida. Sin embargo, cuando empecé a redactarlo me quedé sin gasolina. Me di cuenta de que no daba para un libro entero, sino que era más bien un miniensayo. Aun así, las ganas de escribir seguían ahí, y al comentárselo a la dueña de Colima me animó: "Ponte a escribir, si tienes una idea, adelante".
-¿Cómo dio el salto de ese miniensayo al thriller final?
-Justo en ese momento me vino la inspiración para la protagonista, a raíz de conocer en Fuerteventura a una surfista con un carácter muy potente y una vida muy interesante y caótica, una mujer muy cañera. Esa fue la semilla inicial. Luego, como me apetecía escribir sobre Asturias y sobre Salinas porque es un entorno que conozco, me motiva y al que me he ido apegando mucho en estos últimos años, situé a la protagonista allí. A partir de ahí construí una sinopsis de lo que iba a suceder en la historia y me puse a escribir la novela.
-Los lectores asturianos no podrán evitar buscar ubicaciones reales. ¿Qué localizaciones se pueden encontrar en su novela?
-Salinas es el epicentro absoluto de la novela, pero aparecen lugares reales y totalmente reconocibles de la zona, e incluso hay personajes inspirados en personas reales con sus propios nombres. Por supuesto, son los ojos de una persona de fuera, ya que yo no he nacido aquí, pero he querido imprimir en la novela toda la atmósfera del Cantábrico y recrearme en sus paisajes y en la mar. La gente de aquí que la ha leído hasta ahora lo reconoce de inmediato. De hecho, hoy he comido con Luz Mar González-Arias —directora del Centro de Servicios Universitarios— y justo me hablaba de lo reconocible que resulta todo. Curiosamente, y sin querer hacer spoilers, me decía que ella vive justo enfrente de donde sucede un acontecimiento muy importante en la trama.
-Mencionaba que el surf le llegó de adulto hace unos años. ¿Fue así como nació su vínculo con Salinas?
-Tengo vínculo con Asturias desde hace unos 30 años por circunstancias vitales y un grupo de amigos. Sin embargo, la relación directa con Salinas vino cuando empecé a surfear. Un buen amigo me invitó un día diciéndome: "Vente a Salinas a un surf house que hay allí, que te va a encantar y vamos mucho a la mar". A raíz de ir esa primera vez, ha sido un no parar. Hoy en día, de 100 veces que me meto al agua al año, fácilmente 80 son en Salinas.
-¿Cómo fue para usted descubrir una nueva pasión entrado en los 40 años?
-Comencé oficialmente con unos 40 años, pero me metí de lleno hace unos cinco años, cuando ya se convirtió en algo más obsesivo y potente. Ahora tengo 50 recién cumplidos. Creo que esta pasión viene de mi infancia. De pequeñito he esquiado mucho, he competido, he hecho snowboard y durante toda mi infancia y juventud mi obsesión absoluta era el skateboard. El padre de todos esos deportes de deslizamiento es el surf. Lo que pasa es que, siendo un chaval joven de Madrid en aquella época, ver el surf era algo inviable, lejano e imposible. Con los años me fui metiendo poco a poco, me fui enganchando, y aunque hago muchas actividades y me gusta todo tipo de deporte, el surf se ha convertido para mí en la actividad más primordial.
-¿Aprovechó su vertiente de guionista para enriquecer el desarrollo de la obra?
-Cuando me planteé la novela me fijé dos objetivos principales: crear un thriller potente y que tuviera mucho ritmo. Ese ritmo lo he tomado prestado de lo que he ido aprendiendo y aplicando de los ritmos cinematográficos. El resultado es que la gente que la ha leído me dicen que es completamente cinematográfica, con diálogos muy construidos, guiños, atmósferas, "cliffhangers" y puntos de atención que te van metiendo en la trama e iban en crescendo. Por eso, ahora mismo ya estoy trabajando en su adaptación. Una productora se leyó la novela, se enamoró de la historia y ya estamos trabajando en ello. Insisto en que soy súper realista con esto, sé cómo es este sector y no sé hasta dónde llegará el proyecto, pero desde luego hay una motivación enorme por llevarla al cine y estoy trabajando para que así sea. Ojalá salga adelante, porque poder venir a rodar a Salinas sería un verdadero sueño.
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