13 de mayo de 2008
13.05.2008

Los lobos vuelven a atacar en la comarca y matan a diez ovejas en el monte Llosorio

13.05.2008 | 02:00
José Antonio Fernández Ribera muestra los restos de sus ovejas abatidas por lobos en el monte Llosorio, en Mieres.

Mieres del Camino,

Aitana CASTAÑO


Los lobos vuelven a su particular primavera sangrienta en los montes de Mieres. José Antonio Fernández Ribera, un ganadero de Espinedo, denunció, ayer, un ataque de cánidos en las cercanías de la localidad mierense de Gallegos. El trágico balance ascendió a diez ovejas muertas. El suceso ya está en manos de los guardas forestales de la Consejería de Medio Ambiente. El ataque al ganado en Llosorio es el primero que se contabiliza tras la batida que se organizó la pasada semana para apresar a alguno de los lobos que merodean por la zona.


Fernández Ribera explicó que «eché en falta a las diez ovejas el jueves pasado, pero por culpa de la niebla no pudimos ir a ver si las encontrábamos. El domingo, que ya despejó un poco, hallamos los restos de cuatro de ellas en Peñarregá, por encima de Gallegos, y de las otras seis que faltaban en el Pico Llosorio». El ganadero señaló que «las ovejas están acompañadas por cinco mastines, pero ni siquiera los perros pudieron con el ataque de los lobos; de hecho, uno de los mastines tiene una dentellada en el cuello de haber intentado defender al ganado y pelearse con alguno de los lobos». «Tristemente no es la primera vez que mis ovejas sufren una embestida de los lobos. En cosa de un par de meses he tenido treinta ataques a mi rebaño», apuntó Fernández Ribera, que recordó que «a finales de abril se organizó una batida para intentar capturar a alguno de los lobos y no hubo manera».


Decenas de ganaderos y miembros de la guardería de Medio Ambiente recorrieron el monte Llosorio en busca de los cánidos que, presuntamente, han matado a centenares de animales en los últimos meses. Únicamente se logró localizar a uno de estos depredadores. Según explicaron los participantes en la batida, el animal fue alcanzado por, al menos, una disparo: «Seguimos el rastro de sangre durante buena parte de la mañana, pero no pudimos encontrar al animal», señalaron. «Estos animales son muy sensibles a la presencia del hombre y es difícil hacerlos salir a campo abierto», señalaron los portavoces de la comitiva. Hacía casi un año que no se organizaba una batida de estas características en los valles mineros. Estas actuaciones son muy demandadas por los ganaderos, ya que encontrar lobos puede disipar definitivamente las dudas sobre si los ataques son causados por perros asilvestrados. Lo afectados por los daños en las cabañas quieren que se determine con claridad las causas de los ataques para poder acceder a las ayudas.

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