Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"La Cucaracha" sobrevive medio siglo

Los integrantes del club juvenil de Mieres, del que fue miembro el cantante Víctor Manuel, celebró sus cincuenta años con una comida

"La Cucaracha" sobrevive medio siglo

"La Cucaracha" sobrevive medio siglo

Andrés VELASCO

Corría el año 1964, en plena dictadura franquista. No había las tecnologías con las que hoy los jóvenes gastan buena parte de su tiempo libre. El asociacionismo estaba prohibido y perseguido. Por aquel entonces, un grupo de jóvenes mierenses de entre 17 y 20 años buscaron un espacio para reunirse, compartir actividades de ocio, debatir, charlar e, incluso, disfrutar de algún guateque. Bajo el paraguas de la iglesia y más concretamente del párroco Nicanor López y de su coadjutor, Baldomero Pérez, nació en los sótanos de la casa rectoral de Mieres, "La Cucaracha", un club juvenil cuyos miembros, 50 años después, quisieron recordar.

La jornada fue muy especial y no sólo por las "bodas de oro" del club, sino porque a la comida de fue la primera a la que asistieron las esposas de los miembros de "La Cucaracha". Un nombre, por cierto, que según explicaba Arturo Boto venía de que utilizaban la popular canción para comunicarse. "Cuando pasabas al lado de alguien y silbabas la canción ya nos identificábamos", aseguraba ayer emocionado en su vuelta al sótano en el que durante los 7 años de actividad del club como tal, compartió vivencias con sus compañeros.

"La Cucaracha" sobrevive medio siglo

"La Cucaracha" sobrevive medio siglo

Entre ellos se encontraba el cantante mierense Víctor Manuel que, como cada año, acudió a la cita navideña de "La Cucaracha". "Esto fue todo cosa del cura, de Nicanor, que es un santo, porque aunque no íbamos mucho a la Iglesia, nos acogió", recordaba un sonriente Víctor Manuel. El cantante también desmintió el mito que situaba sus orígenes musicales en los sótanos de la casa rectoral: "Alguno dice que toqué aquí, pero es mentira, sólo veníamos a ligar", bromeaba.

Todos bajaron a los sótanos que hace medio siglo ellos mismos se encargaron de limpiar y preparar. "Teníamos una barra que construimos con piedras del río y a cada una le pusimos nuestros nombres", recordaba José Luis Peyo. En aquel espacio jugaban a las cartas, al fútbol, leían, veían la televisión y, como no, celebraban guateques.

Lo cierto es que cincuenta años después, 38 de los 48 miembros que llegaron a componer el club compartieron recuerdos junto a Nicanor López y Baldomero Pérez. La vida se llevó prematuramente a otros diez, aunque todos los tuvieron presentes en esta emotiva conmemoración.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents