27 de julio de 2009
27.07.2009
 
Siero, Noreña y Llanera

Carbayín ve la luz

«Con vosotros entendí lo que era la solidaridad», dice Ramón Rodríguez tras recibir la «Lámpara minera»

27.07.2009 | 02:00
Ramón Rodríguez, a la izquierda, con la «Lámpara minera».

Carbayín Bajo (Siero),


Franco TORRE


La parroquia de Carbayín reconoció ayer la labor realizada por el sacerdote Ramón Rodríguez Cuevas hace medio siglo entregándole la «Lámpara minera», en un acto celebrado en la iglesia de Santa Marta. Rodríguez Cuevas se hizo cargo de la parroquia sierense en 1952, cuando era coadjutor de Valdesoto. El sacerdote estuvo al frente de la parroquia durante toda una década, siendo trasladado a Collanzo tras ser denunciado por defender a los obreros durante las huelgas de 1962 e impulsar la creación de un comedor para los hijos de los huelguistas.


Tras recibir la «Lámpara minera», un galardón entregado por el Consejo Parroquial Santa Marta, Rodríguez Cuevas se dirigió a sus antiguos feligreses para agradecerles el que le hubiesen recordado durante tantos años. No obstante, el sacerdote rechazó que se celebrase una misa en su honor, «pues la eucaristía se celebra en honor de Nuestro Señor Jesucristo, y no se debe utilizar para homenajear a nadie, ni al Papa». Fiel a su proverbial humildad, Rodríguez Cuevas restó importancia a su actuación en los hechos del 62. «Al comienzo de la huelga los sacerdotes de la zona nos reunimos e hicimos una homilía instando a todas las partes a mantener los principios de caridad y justicia, pero sin tomar partido, aunque hubo quien luego lo malentendió», señaló el sacerdote.


Sobre la iniciativa del comedor, Rodríguez Cuevas también se restó méritos, señalando que «yo no hice nada, fui uno más», atribuyendo el mérito a «los jóvenes de la parroquia». Respecto al comedor, el sacerdote recordó que «la propia empresa, que estaba sufriendo la huelga, nos daba el carbón para la cocina, para los hijos de los huelguistas», un argumento que certifica la complejidad de aquellos acontecimientos.


Pese a los años transcurridos, y al igual que Carbayín no ha olvidado a Rodríguez Cuevas, el sacerdote aún añora la parroquia, en la cual «aprendí qué era una comunidad cristiana». Según el sacerdote, «en Carbayín entendí lo que era la solidaridad. La gente siempre colaboraba cuando era requerida». De hecho, el sacerdote señaló que «en los años siguientes traté de imitar en otras comunidades lo que vi y lo que aprendí aquí, pero nunca encontré una respuesta como la que encontré aquí».

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