25 de febrero de 2010
25.02.2010
 
Carreño

Topónimos políticamente incorrectos

Los grupos municipales, excepto Unidad Nacionalista Asturiana, se suman a la petición vecinal de cambiar los nombres de las parroquias

25.02.2010 | 01:00
Topónimos políticamente incorrectos

Candás,

Braulio FERNÁNDEZ

La polémica por la escasa utilización de los topónimos aprobados por el Principado de Asturias en el concejo de Carreño tiene también su escenario político. Así, desde el gobierno local, del mismo signo político que un Ejecutivo regional que debe votar en las próximas semanas si Guimarán se escribe con «G» o con «Q», se preguntan quiénes son ellos «para ignorar la postura vecinal». En la oposición, el Partido Popular defiende también a los vecinos, y va más allá, llegando a proponer la cooficialidad de todos los topónimos del concejo, para evitar disputas. Sin embargo, hay quien defiende los motivos que impulsaron la reforma lingüística de los nombres en 2005, ahora en entredicho, como es el caso de la Unidad Nacionalista Asturiana, que cree que los nuevos topónimos no son tan minoritariamente usados.

El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Carreño, Paulino García, tramitó el pasado mes de enero la encuesta elaborada por los vecinos de Guimarán para pedir al Principado que modificase el nombre de la parroquia, desde 2005 Quimarán. La Junta asesora de toponimia, quien llevó a cabo el cambio, deberá decidir en las próximas semanas si atiende la petición de los vecinos o la desoye, y García recuerda que «las competencias para modificar la toponimia no son nuestras, sino del Principado». No obstante, el edil reconoce que «el criterio de los vecinos es fundamental para tomar una decisión de cualquier tipo, y en este caso también». «Si el resultado encima es apabullante, como ha sido en el caso de Guimarán, con más razón ha de ser tenido en cuenta», añade.

García reconoce que no es un asunto de fácil resolución, ya que, como recuerda, «el proceso de modificación de la toponimia en 2005 estuvo precedido por una fase de información pública dirigida a los vecinos». Entonces no hubo objeciones al cambio, aunque «la realidad de sus consecuencias es la que ha motivado las quejas con posterioridad». El concejal del gobierno formado por PSOE e IU no elude concluir si la Junta asesora de toponimia debe o no refrendar la postura vecinal e impulsar una modificación de la toponimia: «Nos gustaría que la opinión de los vecinos fuese tenida en cuenta por la Junta, y que aprueben el cambio».

Además, y respecto al resto de topónimos, que como el de Priendes o Llorgozana también han causado extrañeza entre la población, el edil asume que podrían producirse más peticiones para llevar a cabo una tramitación como la solicitada por Guimarán.

Por parte del principal partido de la oposición, el PP, también verían con buenos ojos la modificación de la toponimia guimarana. No obstante, como recuerda el portavoz del grupo municipal, Celestino Gutiérrez, esta modificación ya fue solicitada en junio de 2009 por su partido. «Hay que entender que aunque está bien que se mantengan topónimos más asturianos como los aprobados en Carreño, éstos no pueden hacer olvidar los que forman parte de la vida cotidiana de los vecinos, pero también de las propias administraciones», reconoce el edil popular.

Así, Gutiérrez señala que «si miramos cada licencia urbanística tramitada por el Ayuntamiento, cada permiso, cada instancia oficial, nos daremos cuenta de que la propia administración hace uso exclusivo de los topónimos tradicionales, como Guimarán, Prendes o Logrezana, y no de los nuevos», lo que le sirve para concluir que no es sólo la vecindad la que apoya los nombres anteriores, sino también la propia administración con su conducta.

En opinión del líder del Partido Popular, la Junta de toponimia debería aprobar la oficialidad de nombres como «San Roque, Guimarán, Logrezana, Pervera, Piedeloro y Prendes, sin perjuicio de la oficialidad de los topónimos en bable o asturiano que ya fueron aprobados en abril de 2005». De esa manera «se adecuaría la toponimia a los usos de la inmensa mayoría de los vecinos de Carreño, conservando la denominación tradicional, querida y empleada por los carreñenses, así como se respetarían los derechos lingüísticos de todos los vecinos, adoptando el topónimo bilingüe».

En Carreño también hay quien defiende la toponimia oficial existente. El portavoz del grupo municipal de UNA, Xuan Rodríguez, defiende los motivos que llevaron a impulsar la modificación de 2005: «La gente sí utiliza los topónimos aprobados». Dice Rodríguez que «se puede entender que haya muchos vecinos que por ejemplo no hayan usado el topónimo Quimarán, pero eso ha sido así porque durante muchos años sólo ha existido administrativamente el nombre de Guimarán».

En su opinión, la menor frecuencia de uso de los nuevos topónimos, que son a su juicio «más tradicionales» que los que se pretende volver a oficializar, se debe exclusivamente a su desaparición de los documentos escritos, que no de la transmisión oral. Defiende la toponimia de 2005, y es más, añade que «debió haberse hecho hace 30 años, y ahora serían perfectamente reconocidos».

Además, el concejal recuerda que «los topónimos se aprobaron basándose en los informes técnicos de lingüistas que estudiaron de forma exhaustiva el habla de las gentes de las parroquias carreñenses, y siguiendo el criterio de las encuestas de población que se realizaron».

La polémica surgió el pasado mes de junio de 2009, cuando con la finalización de las obras de la carretera que atraviesa la parroquia de Guimarán se instaló la nueva cartelería en la que solamente figuraba el nombre de Quimarán. Eso molestó a un amplio sector de la vecindad, que inició una consulta puerta por puerta a través de la asociación de vecinos para determinar cuál es el topónimo más usado.

Los vecinos de Guimarán apoyan en su totalidad la devolución del topónimo tradicional de la parroquia, en sustitución del aprobado en 2005 por la Junta de toponimia, Quimarán. La encuesta realizada por la asociación de vecinos reveló que ni un solo vecino se identifica con el topónimo actual Quimarán, sino con el tradicional de Guimarán. A esta encuesta le han seguido quejas por parte de vecinos de otras parroquias que han mostrado su discrepancia con la nueva toponimia, especialmente en los casos de Prendes y Logrezana.

«Nos gustaría que el Principado atendiese la petición de cambio de los vecinos»

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Concejal de Cultura

«La toponimia se elaboró tras encuestar a la población y hacer un estudio serio»

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Portavoz de UNA

«Las administraciones hacen uso exclusivo de topónimos como Guimarán»

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Portavoz del PP

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