29 de agosto de 2010
29.08.2010

La rebeldía del machista

En la obra «Hay que facer un sindicato», de Carmen Duarte, destaca la actuación de la actriz Marián Braga

29.08.2010 | 02:00
Los actores Marián Braga y Ángel Héctor en plena función, en Candás.

El teatro Prendes de Candás acogió la noche del viernes la obra de uno de los pesos pesados del teatro costumbrista asturiano. Se trata de la Asociación Cultural y Teatral «Traslluz» de Gijón que ofreció la obra «Hai que facer un sindicato». La compañía se fundó en 1998 fruto de una estrecha colaboración con la Asociación de Vecinos de El Llano-Fumeru de Gijón. Desde sus inicios, ya fijó cuáles iban a ser sus señas de identidad: la asturianía y el retrato costumbrista de sus gentes, su sencillez y su complejidad, su entramado humano y la metáfora de los pasajes de la vida que uno puede encontrar con estos argumentos. La necesidad de llevar estos rasgos al grupo proporcionó un cierto éxito en su fase inicial.


La directora del grupo es Carmen Duarte, que es quien a su vez escribe las obras que representa la compañía teatral y dirige a un grupo de actores y actrices no profesionales con un marcado carácter intergeneracional. Los textos son inéditos, y destacan por su sencillez y su forma directa de llegar al público. Sus argumentos son muy variados, pero en todos ellos predominan las problemáticas sociales, que tratan de reflejar una verdad social bajo ese guiño que se le hace a la tradición y a las viejas costumbres. Se trata de un estilo propio de teatro para todos los públicos, fresco, actual, fácil de entender y siempre con un mensaje para el público.


Los intérpretes de «Traslluz» están encantados con Carmen Duarte quien se propuso durante estos años entregarse en cuerpo y alma a esta causa, la de la asturianía, y en sus obras constantemente vemos inquietudes sociales y sus gritos para conseguir una sociedad más justa, poniendo en ello todo su empeño día a día. Es lo que ocurre con su última obra que presentó el pasado viernes en Candás. En «Hai que facer un sindicatu» se aborda el asunto del feminismo y machismo en la sociedad actual. Un grupo de tres amigos decide montar un sindicato después de valorar «las injusticias de sus mujeres en la vida cotidiana». Todo aquello que sufrían no hace tanto la mayoría de las esposas en los hogares españoles lo padecen ahora, en pleno siglo XXI, los protagonistas de esta obra teatral escrita con mucha inteligencia por la escritora.


El sindicato tiene las siglas PHC (paisanos hasta los?) y redactan unos estatutos con diez puntos donde plasmas las exigencias que, según ellos, deben volver al matrimonio. Entre las reivindicaciones destacan que la cocina y la limpieza debe correr a cargo de la mujer, que ellas no pueden llevar la economía de la casa o que no deben salir solas, sin sus maridos. Tampoco deben leer y cuando acudan a un ginecólogo, que sea una mujer la que les explore. Puro machismo. Pero la trama se vuelve en su contra y la autora teatral ofrece una lectura que debe ser considerada por el buen funcionamiento de una sociedad más justa y con más igualdad. De entre todos los actores hay que destacar el trabajo de Marián Braga, líder del movimiento feminista de sus tres amigas que pone en su sitio a sus maridos. Braga me recuerda a la actriz Verónica Forqué, no sólo por su tono de voz si no por su buena presencia y gestualidad en el escenario.

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