21 de septiembre de 2010
21.09.2010
La Nueva España

El personal mancomunado podría dejar de cobrar en octubre por el impago de Gozón

El alcalde de Carreño afirma que los últimos ingresos realizados por el otro concejo corresponden al mes de abril y apenas hay dinero en caja

21.09.2010 | 02:00
Una trabajadora en la piscina de la Mancomunidad del Cabo Peñas, en Antromero.

Candás,


Braulio FERNÁNDEZ


La Mancomunidad del Cabo Peñas podría dejar sin sueldo a sus trabajadores el próximo mes de octubre si el Ayuntamiento de Gozón no se pone al corriente de sus pagos al ente supramunicipal. La deuda se remonta al mes de abril. Según fuentes de la propia Mancomunidad, la caja del organismo público se encuentra muy debilitada y el retraso en el pago de las aportaciones correspondientes al Ayuntamiento de Gozón pone en riesgo las próximas nóminas de los trabajadores.


El Ayuntamiento de Carreño se encuentra al día de sus pagos a la Mancomunidad, que, como en el caso de Gozón, ascienden a cerca de 400.000 euros anuales, según informó ayer el alcalde del municipio, Ángel Riego. El regidor de Carreño señaló que, por su parte, el municipio de Gozón todavía ha ingresado recientemente los pagos correspondientes a los meses de marzo y abril y debe los siguientes.


Así las cosas, la situación económica del ente es muy delicada, ya que no dispone apenas de efectivo en sus arcas para hacer frente a los pagos a los trabajadores. Esta situación no es un hecho aislado, ya que en el año 2007 el Ayuntamiento de Carreño tuvo que adelantar parte de la asignación anual que le corresponde para que los trabajadores de la Mancomunidad pudiesen cobrar sus salarios.


Los ayuntamientos de Carreño y Gozón llevan enfrentados desde la pasada primavera por el futuro de la Mancomunidad del Cabo Peñas, de la que ambos son integrantes. La polémica surgió cuando el gobierno gozoniego hizo un llamamiento para «abrir el debate» acerca de los objetivos futuros del ente, ya que consideraba «insostenible» la actual aportación de capital que realizan anualmente ambos municipios y que asciende a casi 400.000 euros.


Y es que Gozón aboga por rebajar las pretensiones de la Mancomunidad, evitar la duplicidad de servicios y recortar gastos, mientras que Carreño defiende la institución «tal y como es» ahora. En el fondo del debate subyace el problema que genera en la institución comarcal la diferencia de presupuestos entre los dos ayuntamientos que la integran.


En 2009, cuando las aportaciones de los ayuntamientos a la Mancomunidad eran de 360.000 euros, Gozón ya advirtió de que ese nivel de gasto era un «derroche». Posteriormente, este año, tras un incremento de la cuota en unos 32.000 euros anuales, las críticas por parte de ese municipio al modelo de gestión económica de la Mancomunidad se recrudecieron.

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