12 de febrero de 2011
12.02.2011
La Nueva España

Candás, parada y fonda

Los ferroviarios que entraron en Feve en 1979 celebran
su reunión anual en un restaurante de la villa

12.02.2011 | 01:00

Candás, Franco TORRE


«Entramos en la Feve en el año 1979, mediante una oposición nacional, a la que accedimos por el equivalente a una oferta pública de empleo. Después, los que aprobamos hicimos juntos los cursillos de formación, en Santander, y algunos hemos mantenido el contacto hasta hoy». Florentino González es uno de los treinta ferroviarios de toda Asturias y Cantabria que, en la mañana de ayer, acudieron al restaurante El Llagarón, en Candás, para participar en la comida de hermandad anual que, desde hace siete años, celebran los trabajadores de la compañía que entraron en la Feve en febrero de 1979.


El inicio de estos encuentros se organizó en 2004, coincidiendo con los 25 años de los ferroviarios dentro de la compañía, y desde entonces celebran la comida con periodicidad anual. La fecha del encuentro no es casual, ya que coincide con el día en que todos ellos suscribieron su contrato con la Feve. «Entramos en la compañía un 12 de febrero, y siempre hacemos la comida el viernes más cercano a esa fecha», apunta González.


Entre los participantes en el encuentro hay trabajadores de todo tipo: desde maquinistas hasta jefes de estación, pasando por inspectores, revisores, técnicos... Entre los participantes el que se desplazó desde más lejos fue Fermín Llorente, jefe de estación de Barreda, en Cantabria. «Vengo todos los años, porque disfruto mucho reencontrándome con los amigos con los que compartí el curso de formación», señala Llorente.


Pero si hay algo que llama la atención es la prolongada vinculación a la empresa de esta generación de ferroviarios.


«Si miramos la trayectoria posterior de los que entramos en aquel año en Feve y la permanencia en la empresa, somos la mejor promoción que ha tenido la compañía en muchas décadas», afirma Florentino González.


De hecho, este vínculo es tan fuerte que la mayor parte de los comensales acudió al encuentro en tren, aunque González tiene una explicación alternativa: «Por un lado, viene gente de toda Asturias, y las comunicaciones en tren a Candás son buenas. Y, por otro, en una comida de hermandad como ésta, pues también gustas de beber un poco de vino. Y no es cosa de tentar a la suerte».

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